José Moreno Villa en España y México | Letras Libres
artículo no publicado

José Moreno Villa en España y México

Parece increíble que un libro tan importante como Temas de arte. Selección de escritos periodísticos sobre pintura, escultura, arquitectura y música (1916-1954) de José Moreno Villa, publicado por Pre-Textos hace ya más de un año, haya pasado casi completamente inadvertido hasta la fecha. La ironía es que un volumen que tanto tiene que ver con Madrid sólo ha sido reseñado por Enric Bou el verano pasado en El periódico de Cataluña. Pues Temas de arte de Moreno Villa es, ante todo, un título de los que hacen época en lo relativo a diversos aspectos fundamentales de la llamada "Edad de Plata" de la cultura española: la introducción de las vanguardias, la relectura de la tradición, la exigencia de compromiso planteada por la Guerra Civil y, sobre todo, los debates provocados por la llegada de la arquitectura moderna, especialmente en relación a Madrid y su transformación a raíz de la edificación de la Gran Vía y los planes urbanos de la Segunda República.
     Antes que nada, uno de los méritos de Temas de arte es haber puesto a nuestro alcance la importante obra ensayís-tica de Moreno Villa, constituida por textos muy numerosos que, debido a su extrema dispersión, resultaban prácticamente desconocidos. Así, por ejemplo, los escritos sobre arquitectura, citados por los especialistas, no resul-taban muy accesibles en las páginas de El Sol o de la revista Arquitectura. Pero hay otros, aparecidos en periódicos de provincias en los años 20 o en diarios y revistas durante el exilio mexicano de Moreno Villa, que constituyen toda una revelación. A este respecto la labor de rastreo e investigación de Humberto Huergo, a cuyo cargo ha estado la edición, ha sido ingente y escrupulosa. Además de proporcionar una bibliografía completísima del autor, Huergo ha escrito una sugestiva biografía basada en textos y testimonios del propio Moreno Villa y una introducción a su obra ensayística, donde logra sintetizar un desarrollo de muchas décadas y que obedece a contextos culturales de dos continentes. Además, Huergo no se limita a anotar cuidadosamente los tex-tos seleccionados: lo que aparece como notas son más bien una especie de comentarios que establecen muy sutiles conexiones entre los puntos tratados por Moreno Villa y la cultura española y extranjera de la época, dando lugar así a unas lecturas transversales que crean una fascinante panorámica. De todo este magnífico trabajo surge un José Moreno Villa agigantado: una especie de iceberg del que se conocían su notable condición de poeta, memorialista y artista plástico, tras el cual ahora se revela un crítico e historiador del arte de primera fila.
     Dado que los suplementos culturales de los periódicos de Madrid (que prefieren dedicar sus páginas a frivolidades como el último libro de Boris Izaguirre) no han hablado de estos deslumbrantes Temas de arte, quisiéramos invitar a su lectura dando cuenta de su riquísimo y variado contenido. Hay, en primer lugar, un original análisis y una pequeña historia de la vanguardia española, atendiendo tanto a la pintura como a la escultura y desde la múltiple perspectiva de París, Barcelona y Madrid. Hay relecturas, a la luz del presente, de artistas clásicos como el Greco, Ribera y Berruguete. Moreno Villa también discute aspectos teóricos de la pintura y la escultura posteriores al cubismo, sin olvidar la influencia del arte negro y los cambios producidos en el mercado. Un bloque de artículos reflejan su interés en el arte mexicano: Moreno Villa apoya a Rufino Tamayo, razona su difícil postura frente a los muralistas, descubre fascinantes puntos de contacto entre la arquitectura barroca colonial tardía y el arte oriental o dedica un tempranísimo artículo (1953) a Frida Kahlo. Temas de arte destaca por su tratamiento de los grandes problemas de la modernización arquitectónica de España a lo largo del primer tercio del siglo XX: el debate entre historicistas, casticistas y partidarios del Movimiento Moderno; el rescate de la arquitectura popular y de ciertos rasgos de la tradición; el afán de depuración de todos los aspectos del entorno; las reformas y los ensanches urbanos. Pero Moreno Villa, como el excelente prosista que se revela en estos artículos, no se limita a hablar de todo ello en abstracto, sino que lo presenta con la mayor inmediatez posible gracias a un procedimiento panorámico: entrevista a los protagonistas de esta encrucijada arquitectónica, visita los edificios en construcción (haciéndonos asistir paso a paso a la erección de los rascacielos de la Gran Vía o recorrer algunas de las obras emblemáticas de la generación de 1925) y acompaña a las grandes figuras de la arquitectura mundial en su paso por Madrid. En los llamados "estudios superficiales" el escritor pone en práctica una teoría del ensayo también explicada en estas mismas páginas. Una teoría que, por su atención a lo concreto, él relaciona con la fenomenología, pero que, por el énfasis en el alcance revelador del detalle y en los rasgos fisiognómicos de los fenómenos, recuerda igualmente a Simmel y a los análisis de la escuela de Frankfurt. ~

  • Creo que fue José María Valverde quien declaró que, de muchacho, había leído y releído con admiración las traducciones de poesía inglesa de Marià Manent (1898-1988) sin sospechar nunca que se debieran a un poeta catalán: tan perfecto y elegante era su castellano. La anécdota resulta muy reveladora del desconocimiento que ha escamoteado durante mucho tiempo las múltiples facetas de esta excepcional figura literaria. Un injusto desconocimiento que aún no se ha acabado de disipar y es achacable a motivos tanto políticos como estéticos.