Invitación al tartamudeo | Letras Libres
artículo no publicado

Invitación al tartamudeo

SILABEOS, CASCABELEOS, TINTINEOS

Desde hace mucho tiempo, a partir del descubrimiento del "un no sé qué que quedan balbuciendo" de Juan de Yepes (a quien la Iglesia apodó San Juan de la Cruz) en su poema magno, y del "Pa pa pa Papageno/ Pa pa pa Papagena" de Daponte-Mozart en La flauta mágica (casos de los que hablo en mi libro Libertades imaginarias), he buscado otros ejemplos del uso lírico del tartamudeo por los poetas.

Tan numeroso y vario es el mundo de los textos literarios que esperé una enorme cosecha, pero me equivocaba: aparte cacofonías involuntarias, sólo recogí unas cuantas piezas, ninguna con la intensidad, la belleza y sobre todo la estricta necesidad del genial endecasílabo del poeta carmelita descalzo.

En un soneto de Boscán hay el “no sé qué de no sé qué”, balbuciente repetición de palabras monosílabas, y en Platero y yo de Juan Ramón Jiménez el burrito se ríe “con no sé qué cascabeleo ideal”, y ya el tartamudeo va convirtiéndose en cascabeleo: sé-qué-cas-ca.

Hallé también en unos ejercicios de prosa automática de Xavier Villaurrutia un silbante y líquido juego de palabras, esta vez sin el que: “Si la veo, silabeo”.

Pero después de estos buenos ejemplos casi todos los demás casos descendían al retruécano, al chiste elementalmente verbal y al trabalenguas fastidioso: “Tres tristes tigres tristemente triscaban tres tazones de trigo”, o tontamente alucinante: “El cielo de Constantinopla está constantinopolizado, quién lo desconstantinopolizará, el desconstantinopolizador que lo desconstantinopolice …” (que no es precisamente tartamudeo, sino incitación al tartamudeo), etc.

Y quizá por respeto al Poe de los cuentos, y al del misterioso, inquietante grito Te-ke-li-li de los grandes pájaros blancos en el mar polar de las Aventuras de Arthur Gordon Pym, más valdría no hablar de los efectos sonoros del Poe de los versos, a quien el filósofo Emerson, ¿envidioso?, etiquetó como “the Cling-Cling-Cling Man”: el Hombre del Tin-tin-tin.

Quizá los lectores de este blog puedan encontrar y recomendarme otros casos. Se vale que provengan de cualquier nivel de las letras: poesía y prosa cultas, canciones populares, eslogans, casos involuntarios, etc., etc.