Íntegra, de Gonzalo Rojas | Letras Libres
artículo no publicado

Íntegra, de Gonzalo Rojas

Una obra que ordena cronológicamente todos los poemas, incluyendo los inéditos o los publicados alguna vez y olvidados, del poeta chileno.

Íntegra, la obra poética completa de Gonzalo Rojas, se publica, editada por Fabienne Bradu, a dos años apenas cumplidos de la muerte del poeta chileno. Este gran tomo del Fondo de Cultura Económica (México, 2012), que ordena cronológicamente todos sus poemas, incluyendo los inéditos o los publicados alguna vez y olvidados, se debe no solo a un propósito considerado en vida por el poeta, sino a la devoción de Bradu, a quien cedo, sin más. la palabra:

“‘Y nada de obras completas’, exclamó más de una vez Gonzalo Rojas en su poesía y en numerosas entrevistas. ‘Los verdaderos poetas son de repente: nacen / y desnacen en cuatro líneas’, rezan los versos de ‘80 veces nadie’. En cambio, siempre sostuvo que escribía un solo libro en su vida: este que es la suma de todos sus poemas y, al mismo tiempo, el único de su autoría que él no conoció. ‘Pues de veras yo mismo soy un libro inconcluso, levemente camuflado debajo de otros veinte volúmenes veloces que son máscaras de lo mismo, personas de la misma persona, que ya de suyo quiere decir máscara en latín clásico’, afirmaba Gonzalo Rojas hacia la mitad de su viaje poético. No concebía su obra como una casa hecha de ladrillos que fueran acumulándose, uno tras otro, encima de otra. [...] Por lo tanto, este libro único, titulado Íntegra, es algo más que una confluencia, algo más que una simple compilación y recopilación de poemas escritos a lo largo de noventa y cinco años de vida y medio siglo de publicaciones: es un libro nuevo que sin duda sorprenderá a los lectores más próvidos del poeta nacido en el viento de Lebu”.

“La presente edición”, nos advierte la crítica y filóloga francomexicana en su prólogo, “era una tarea pendiente porque, si bien Gonzalo Rojas volvió a publicar un sinnúmero de poemas a lo largo de su medio centenar de títulos, varios capítulos de esa longeva existencia editorial hoy están agotados o extraviados en la accidentada historia de Iberoamérica. Muy escasos son los lectores que tienen en su biblioteca la totalidad de los libros del chileno, y cantidad de sus poemas habían caído en desgracia o en la sombra del olvido. Así, se imponía reunir en un solo volumen lo que el tiempo, los exilios y los caprichos del gusto habían dispersado en el aire del mundo. Ahora bien, quisiera desdramatizar esta empresa puntualizando que su concepción no fue consecuencia de la muerte del poeta, el 25 de abril de 2011, sino que había sido considerada por el propio Gonzalo Rojas en sus meses finales. En este sentido, Íntegra es un libro vivo y no un ataúd poético donde suelen terminar algunas composiciones póstumas. Pero si él estaba de acuerdo en el principio de la ordenación, ya no pudo enterarse del detalle de los criterios de edición, cuya responsabilidad asumo cabalmente. Cuando le anuncié el título que quería darle a la obra reunida, la voz Íntegra no le disgustó. La escogí sobre todo por ser una palabra esdrújula y porque, a mi juicio, su bisemia encierra las connotaciones apropiadas para sellar la obra de Gonzalo Rojas: una poesía honrada, recta, proba, que no transige con ningún otro ámbito ni compromiso ajena a ella misma. Asimismo se antoja la palabra que mejor se ciñe al temple del poeta”.

Para excitar la curiosidad por Íntegra de los no pocos y celosos lectores que Gonzalo Rojas tiene entre nosotros y con el deseo de ver acrecentado su número, me permito reproducir dos de los “Poemas inéditos y no recogidos en libro” que Bradu dispuso al final del tomo. Esta sección consta de noventa páginas: algunas estrofas Gonzalo Rojas las publicó en otros poemas, como bien indica Bradu, otros son novedades absolutas, al menos para mí. El que sigue, perteneciente a la manera surrealista más dura del poeta y acaso por ello excluido, apareció en la mítica revista Mandrágora en diciembre de 1939 y reza:

La muerte natural
La risa vuelve a su país natal
que llamaradas negras dan jardines
de la sonrisa a la epilepsia
la feria rápida
el mal carácter brilla cuando
el sol podrido merced al cáncer
a la serpiente luce espejo
yo me saludo con tres ojos
la trinidad preserva o el delirio
gracias a los espejos
o sea el llanto en traje de noche
la libertad
mujer envenenada
soy el héroe cautivo
al mar de mármol
al cadáver respirable
al bosque lúcido
la joya de una playa negra
los vicios nuevos
al niño que se comía a su madre
la risa con sus amables defectos
me refiero a un bosque que escribir
con la rapidez de un
idiota vuelto cadáver práctico. 

El segundo poema se conservaba en el archivo privado del poeta y fue fechado, por él, el 30 de marzo de 2009. Dice así:

A una de esas Ajmátovas que vuelan por ahí
Este cuerpo necesita mucho reposo, días de mortaja
y un mes de seda para la suerte, volverá,
pintará otra alma con su alma
allá por las cumbres, preguntará
por Osip que alguna vez fue su mordisco,
su gemido, su aullido, pero ya
no queda Osip ni
nubes ni apenas nubes,
tiene que haber sido un error.

Pues de lo que se trata aquí es de una de esas cartas
que no se dejan escribir, está la mesa, la silla,
todo lo computárico y así y todo el abismo no se
deja escribir, son situaciones
como esa de la alcuza
que no llegaba nunca al aceite, o la del abedul
que no creció nunca, todo por Ana Ajmátova
cuya hermosura era todo un abedul.

La edición de Íntegra es, gracias a Bradu, a la vez minuciosa y útil. Trae un mapa de la obra, un índice de primeros versos, y un doble índice de poemas: por orden de aparición y por orden alfabético. Muchos de los poemas presentan al calce un comentario, donde la editora reproduce notas de Gonzalo Rojas ilustrando el poema o agrega información, a veces curiosa, en otras ocasiones iluminadora en verdad. A Gonzalo, dice Fabienne, le interesaban mucho los comentarios que San Juan de la Cruz, el santo a quien se encomendaba este lucreciano, puso en su Cántico. No me cabe duda de que Íntegra multiplicará el sentido de la lectura de Gonzalo Rojas.