Henry James: el otro maestro de la sospecha | Letras Libres
artículo no publicado

Henry James: el otro maestro de la sospecha

1. En 1895, al finalizar la representación de Guy Domville, un drama de redención social que fue su primera obra llevada a los escenarios (dicen que por la envidia que tenía a la popularidad de Oscar Wilde en este género), los abucheos y las críticas del público hicieron que no volviera a intentarlo. Este fracaso, si no el único, fue el más estrepitoso de la amplia carrera de este severo y exigente grafómano. Aparece novelado en ¡El autor, el autor! (2006), de David Lodge, y es un incidente central en el cuarto volumen de The Treacherous Years: 1895–1901, la exhaustiva biografía de Leon Edel.

2. Nunca se casó; se dice que fue otro típico gay “closeteado” por su época –aspecto omnipresente en la novela The Master. Retrato del novelista adulto (2004), de Colm Tóibín–, que idealizaba a sus personajes femeninos como lo hizo en esa respuesta a Madame Bovary (1856) que es Retrato de una dama (1880-1881), la novela que inició el ciclo de la madurez de su estilo y cuya protagonista, Isabel Archer, fue inspirada por su inquieta e inteligente prima Minny Temple, quien murió de tuberculosis a una edad temprana, poco antes de hacer realidad su anhelo de acompañar a su estimado primo por Europa.

3. Dicen que conversaba usando frases largas, como dejó registrado su gran amiga Edith Wharton, otra carismática e ingeniosa escritora, dedicada a documentar en la ficción la vida de los puritanos estadounidenses que se desmelenaban por las capitales de la vieja Europa. Ese territorio de inabarcable sofisticación y complejidad sedujo a James, un reconocido expatriado americano que obtuvo la ciudadanía inglesa poco antes de morir en 1916, a manera de un reproche a Estados Unidos por su neutralidad en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, en su obra vislumbró las señales de que la modernidad, aunque de forma precipitada e imprevisible, se abriría camino inexorablemente antes en la tierra que lo vio nacer que en su admirado viejo continente.

4. Henry James nació en 1843 en Nueva York. Perteneció a un entorno adinerado gracias a un abuelo pionero y emprendedor que amasó una de las fortunas más importantes de su época. Su familia le brindó una formación ecléctica y cosmopolita: su padre fue teólogo y pensador social, y su hermano mayor era William James, notable filósofo y teórico del emergente terreno de la psicología en el siglo XIX.

5. Otra vuelta de tuerca (1898), su obra más popular junto con Daisy Miller (1878) y Retrato de una dama, fue escrita como una concesión comercial a un género popular que le interesaba poco, las historias de fantasmas. La ambigua historia de una institutriz a cargo de dos huérfanos está contada con penetración psicológica a la vez que conserva las cualidades superficiales de la narración sensacionalista. Sin embargo, allí plasmó con claridad algo que lo distinguió de sus contemporáneos: el proceso perceptivo de combinar evidencias y conjeturas en la voz narradora para demostrar la eficacia narrativa del recurso del punto de vista en la ficción, dando lugar a una narrador “no fiable” que se consolidaría a lo largo del siglo siguiente.

6. Según uno de sus más eminente editores en castellano, Luis Magrinyà, de la editorial Alba, Henry James “siempre es inspirador. Y, ojo, es decididamente nuestro contemporáneo”. Por eso, con motivo del centenario de su muerte, Alba reeditará novelas muy emblemáticas como Los papeles de Aspern (1888) o El americano (1877), y también algunas de las menos conocidas, como El eco (1888). Por otro lado, publicará una nueva traducción de Las alas de la paloma. Según Pere Sureda, de la editorial Navona, James “es el puente indiscutible entre la narrativa del siglo XIX  y el siglo XX. Eso se observa claramente en La copa dorada”, de 1904. A esto podemos sumar la opinión de Jaume Bofill, de Penguin Clásicos, quien afirma que su relevancia no solo es histórica, ya que “tiene recursos y sorpresas que los lectores de hoy siguen percibiendo como novedosos, y que asimismo aún ponen en práctica, por ejemplo, los guionistas de cine o televisión”. Con motivo del centenario, esta editorial está preparando un grueso volumen de relatos que se titulará Fantasmas y que se abrirá con las célebres introducciones que hizo Leon Edel (su mayor especialista y editor en el siglo XX) a los cuentos de fantasmas. Finalmente, Luis Solano, de Libros del Asteroide, ha publicado una nueva traducción de The Turn of the Screw (1898), con el título La vuelta del torno, que según este editor “es uno de los textos más difíciles de James, seguramente uno de sus libros en los que más decisivo es su peculiar estilo […] La elección es más bien del traductor, Carlos Manzano, que lleva toda una vida obsesionado con ese texto de James y diez años trabajando en su traducción junto a Alejandra Devoto y Jackie DeMartino”.

7. A través de todo el extenso arco de su estilo novelístico, Henry James planteó un diálogo entre las certidumbres victorianas y las dudas modernistas, no solo en los temas de sus novelas (por ejemplo, en la tragicómica Las bostonianas, de 1886, ambientada en el movimiento sufragista) sino en un cambio en la forma que, sin convertirlo en un vanguardista, hace de él un escritor experimental que refundó la relación entre lenguaje literario y experiencia de lectura, desautorizando el punto de vista del despótico narrador omnisciente, y brindando a la novela anglosajona de arquitectura formal a la vez que de profundidad y matización psicológicas. Y así fue como reclamó el derecho a la incertidumbre para el crepuscular realismo decimonónico, al igual que, según Paul Ricoeur, Marx, Nietzsche y Freud, “los maestros de la sospecha”, lo estaban haciendo en el campo de la sociología, la filosofía y la psicología en el siglo XIX al dinamitar la percepción de la realidad y proponer una forma novedosa de entender el mundo que llega hasta nuestros días. ~