Fontanela | Letras Libres
artículo no publicado

Fontanela

Aquí está la cañada, una tira de piel

que cubre la brecha como un puente colgante.
Del grosor de un paño, tiembla con la sangre

que corre debajo. Algo menos tangible

cursa allí también, una burbujeante zanja

de imágenes: el gato casero que se estira;

llaves de coche que suenan y atrapan la luz;

duelas con nudos de oscuros ojos de animal;

la ventana con su cambiante cuadrante de cielo.

Todas las cosas iguales, cada una un asombro,

y todo sin que medie el habitual

agarre de la mente a un por qué

y a un y qué. Frunces el seño ante una descolorida

piña en el papel tapiz, y la membrana

palpita más fuerte. Tengo cuidado

al peinar tu ralo pelo castaño.

Al cantar tu nombre me apropio de un tono

que nunca uso al hablar. Las palabras

no importan; estoy diciendo bébeme mientras puedas,

como leche. Déjame ser carne y franela,

manos que sueltan tu arrugada manta.

Conóceme por el olor antes de saber mi nombre,

antes de que las manijas se vuelvan manijas,

antes de que las puertas suelden. ~

 

Traducción de Pedro Serrano

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