Felipe Ramos Rizo, ex árbitro | Letras Libres
artículo no publicado

Felipe Ramos Rizo, ex árbitro

“El árbitro no debe de tener miedo a nada”

Debutó en la primera división en 1993 en el juego Correcaminos vs. Morelia. Dirigió 7 finales consecutivas en la Primera División de México. Dirigió la final de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Fue designado para dirigir en la Copa Mundial de Fútbol del 2002 Corea-Japón. Arbitró en cuartos de final entre Inglaterra y Brasil y expulsó a Ronaldinho al minuto 57. Actualmente es comentarista y analista en la cadena ESPN.

¿Cuénteme brevemente la historia de cómo apareció la figura del árbitro en el futbol soccer?

Alguien tenía que aplicar la justicia en el terreno de juego. Así nace la figura del árbitro.

Usted fue árbitro durante diez años (desde su debut en 1993 hasta el 2003) ¿Qué marcas quedan tras ser durante tantos años quien aplica esa justicia?

Hay muchas cosas que me deja el haber sido árbitro: disciplina, orden, responsabilidad. El haber trabajado para ser el mejor árbitro del mundo.

Pienso en cientos de niños jugando al futbol pero no recuerdo a ninguno queriendo ser el árbitro ¿Cómo descubrió su vocación?

En mi caso, vengo de una familia de árbitros. Mi padre fue árbitro amateur, mi hermano fue árbitro profesional. Yo prácticamente nací con el silbato en la boca. A los cinco años yo me sentaba a escuchar las charlas del colegio de mi padre, me sentaba en la primera fila y oía lo que se hablaba de arbitraje, así lo hice durante nueve años. Yo prefería irme a arbitrar que jugar fútbol con mis amigos. Era parte de mi vida y sigue siéndolo.

Siendo un niño me imagino que ser el árbitro no era la posición más popular en la cancha ¿usted la prefería de cualquier manera?

Sí, a los catorce años yo le dije a mi padre: “Sabes qué, dame mi uniforme de árbitro y méteme a arbitrar niños”. Al mes yo estaba ya dirigiendo categoría libre. Dirigía a personas adultas.

¿Y cómo le va a un niño arbitrando a adultos?

Pues no muy bien. No les gustaba que una persona más joven les aplicara la regla o los castigara. Derivado de que yo era muy joven y que yo era un árbitro muy enérgico resultó que en algunas ocasiones me pegaron, porque yo nunca me dejé gritar, ni insultar. Esa fue siempre mi línea: la de un árbitro muy fuerte.

Usted seguro ha escuchado esa conocida queja que dice: “El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no conocen el juego” ¿Qué opina de eso?

Sí, estoy de acuerdo, porque el árbitro ingresa al terreno de juego sin conocer el partido que va a dirigir, sin saber qué va a encontrarse en el terreno del juego. Eso es algo complicado para los árbitros. El árbitro hoy día sólo entra a pitar faltas, se ha convertido en un “pita faltas” y no en un conductor que aplica correctamente las reglas del juego. Los árbitros ahora no permiten que un juego sea ágil, lo cortan constantemente. Hoy el árbitro sanciona todo, le quita placer a los jugadores, al público.

En su texto titulado “Terror en el área penal”, usted señala que cada día son más las acciones mal calificadas por los árbitros dentro de esta área. Pero las malas acciones de los árbitros no se reducen a esta área ¿o sí?

No. Hay que corregir muchísimas cosas del arbitraje actual, incluida el área del penal, pero todas las malas acciones del arbitraje mexicano actual yo se las atribuyo a una mala instrucción y una mala capacitación de los árbitros.

Pero aparte de esta mala instrucción hay una serie de malas acciones que en realidad son fruto de algo tan simple como que los árbitros son seres humanos con capacidades y habilidades limitadas.

Sí, pero eso se puede solucionar. Hoy los árbitros fallan también por mala ubicación o por no saber calificar bien las faltas y eso solamente se soluciona con trabajo, con trabajo de aula, con trabajo de videos. Si dijéramos “son diferentes errores arbitrales cada semana”, bueno, pero ¡cada semana son los mismos errores! Y eso no es un alto índice de error, sino que no se está trabajando. El árbitro tiene que trabajar más para equivocarse las menos veces posibles.

¿Usted cree que si la instrucción que reciben los árbitros mejorara notablemente sería posible seguir retrasando la entrada de nuevas tecnologías en el fútbol, como chips en el balón, ojos de halcones o repeticiones simultáneas?

Yo creo que las dos cosas van a ir de la mano. La instrucción tiene que mejorar no sólo en México sino a nivel mundial. Hay muchos errores generalizados en la calificación de faltas, en las jugadas bruscas, en las violentas y en las jugadas que definen un partido, como fue el caso de la jugada de Francia contra Irlanda donde hay una mano que todo mundo vio menos el árbitro. Va a llegar un momento en que para las jugadas claves que decidan juegos tendrá que entrar la tecnología; no digo que en todas las jugadas, pero sí en determinadas ocasiones podría ser de gran ayuda para el árbitro. Han hecho muchísimas pruebas: cinco árbitros, tres árbitros, dos en el centro... no han dado resultado y la decisión sigue siendo de una sola persona que a veces por la velocidad del balón, la edad o preparación técnica no tiene la facilidad para calificar rápidamente y bien las acciones. La tecnología va a tener que ingresar al futbol para evitar lo que sucedió en Francia.

Y usted que fue arbitro ¿cómo se siente al aceptar que estas nuevas tecnologías son necesarias?

Son necesarias. Mucha gente dice: “le va a quitar la esencia al fútbol”, pero para mí es más grave que alguien gane con trampa. Los árbitros necesitan ese apoyo.

Me llama la atención que usted sólo considera la inclusión de la tecnología en jugadas esenciales y no para todas aquellas que en cualquier momento puedan resultar discutidas, independientemente de que sean importantes o no. ¿El mejor futbol es el que incluye los errores humanos del árbitro?

Sí, por eso hay polémica en el fútbol. La polémica la ponen las decisiones arbitrales. Si vemos toda la liguilla de este campeonato mexicano no se habla de que fue bajo el nivel futbolístico o de que nada más algunos equipos se salvan de partido malo, ¡no! Se habló más de los errores arbitrales.

La polémica que gira alrededor del árbitro, por errores reales o inventados, es parte de esa tan llamada “pasión futbolera”...

Estoy de acuerdo. Pero no estoy de acuerdo en que alguien gane con la trampa, con una mano que nadie vio, con un engaño al árbitro. La tecnología debe ayudar a que el árbitro tenga menos margen de error, pero como decía: No en todas las jugadas, sólo en jugadas que decidan partidos o jugadas dentro del área penal. Tendrían que hacer un estudio para saber en qué tipo de jugadas va a actuar la tecnología, para que el equipo que gane sea el equipo que cometa menos trampas.

Pero entonces ¿sí hay un nivel de trampa que se acepta y da sabor al fútbol?

Si el mayor miedo del portero es al penalti ¿Cuál es el mayor miedo de un árbitro?

[Risas] El árbitro no debe de tener miedo a nada, el árbitro debe entrar a calificar, a aplicar la ley. El árbitro que tenga miedo a sancionar un penal o a expulsar un jugador, no sirve. Ese árbitro tiene que retirarse.

– Cynthia Ramírez