Expiación | Letras Libres
artículo no publicado

Expiación

Qué sola ha de sentirse la luciérnaga

En el suburbio que era campo.

 

Arde sin nadie entre las casas tristes.

La repudió el enjambre intolerante

Que exige sumisión igual que todos.

 

No fue cuál fue su error o su pecado.

Acaso las luciérnagas también

Castigan sin piedad a las insumisas

Y les cortan la luz y el aire.

 

Tal vez la usó la tribu como chivo expiatorio.

Murmuradas las culpas a su oído,

La enviaron a perderse en el desierto

Para morir por la vileza de otras.

 

En la altura contrasta su brillantez

Con esos fuegos fatuos tan rastreros

Que hacen teatro de espectros en la noche

Y nos llenan de miedo.

 

No es verde de esperanza el mal color

De la pobre luciérnaga extraviada.

 

Su vuelo dice adiós a todo aquello

Que acaba de morir en este instante.~