En Monterrey no debe haber homosexuales | Letras Libres
artículo no publicado

En Monterrey no debe haber homosexuales

El 27 de noviembre, de acuerdo con un veraz cuanto objetivo diario, se llevó a cabo en León, Guanajuato, un acto auspiciado por la Secretaría de Educación de Guanajuato, en la que participaron agrupaciones neolonesas como la Asociación en Defensa de la Familia, la Asociación de Padres de Familia de Guanajuato, la Coalición Derechos Humanos y Bioética, Jesús Médico Fe en Acción y la Red Familia y Visión Humana de la Vida.

Estas “agrupaciones ultraconservadoras” (dice el diario) consideran la abstinencia sexual, la fidelidad y el rechazo a cualquier método anticonceptivo las “únicas formas científicas eficaces en la lucha contra el sida”, y sostienen que en materia de educación sexual “los padres de familia como primeros responsables de esta educación, y quienes comparten esa responsabilidad son los maestros”.

Creo, desde luego, que tienen derecho a pensar eso y a argumentar en favor de sus creencias (aunque me parezcan erróneas), y tolero que ejerzan su derecho a tratar de convertir sus creencias en leyes (aunque deseo que no lo consigan).

A lo que no tienen derecho es a discriminar a los homosexuales y a confiar en que es tarea del Estado discriminarlos.

Pues de acuerdo con el diario, un señor Juan Dabdoud Giacomán, representante de la ONG “Familia Mundial”, sostuvo que la perspectiva de género “carece de sustento racional o científico, pues la conducta sexual humana está determinada por la naturaleza propia del hombre y la mujer” y que, por tanto “la homosexualidad es un trastorno de la conducta sexual humana, y aunque se respeta esa condición se tiene que dar apoyo sicológico para rehabilitar a los homosexuales; hay que corregirlos”.

Sería simpático que este señor “respete esa condición” a la vez que la declara un trastorno “corregible”, de no ser porque delata una radical intolerancia y una ignorancia supina, amén de una cruel coincidencia mental con Goebbels, con Amadineyad y otros “correctores” de estilo.

Y que lo sostengan, of all places, en Monterrey… ¡Poooor favooooor!