El pirata de la vida artificial | Letras Libres
artículo no publicado

El pirata de la vida artificial

“Estoy creando vida artificial”, dice J.Craig Venter, el pirata secuenciador de genomas que saltó a la fama al abordar el galeón del consorcio público y así prácticamente ganar la carrera de secuenciación del genoma humano. ¿Está realmente Venter volviendo a poner en boga la generación espontánea? ¿Necesitaremos otro Francesco Redi para mostrar que Venter es un farsante? (Redi, en su famoso experimento con carne putrefacta mostró, en 1668, que la vida no se genera de la materia en putrefacción sino de los huevecillos depositados por las moscas.)

Venter tiene la peculiaridad de ser un bocón, y de cumplir sus promesas. En el número de agosto de la revista Science, publicó un artículo donde transfería el genoma completo de una bacteria a otra muy similar, cuyo genoma había sido previamente extraído. Esta técnica, conceptualmente equivalente a la que se usa para la clonación, es un primer paso para la anunciada creación de vida artificial. La siguiente etapa es generar, vía la codificación de los genes necesarios para la supervivencia de una bacteria y la consiguiente síntesis química de ADN, un nuevo genoma.

¿Es esto realmente crear vida artificial? Si pensamos que la molécula de ADN es la quintaesencia de la vida, entonces sí. Venter sintetiza de cero un nuevo genoma y crea un organismo único con nuevas propiedades –como la generación de petróleo, la destrucción de plásticos y el consumo de CO2–. Pero lo cierto es que necesita una estructura previa, un organismo fantasma sin genoma, para poder generar su microscópico Frankenstein.

Quizás sólo se podrá hablar de vida artificial el día en que Venter-stein perfeccione el experimento de Miller –que recreó, en 1953, las condiciones en las que pudo haber surgido la vida al generar productos orgánicos a partir de moléculas inorgánicas–, y mezcle aceite de canola con ADN para generar de la nada orgánica un organismo viviente.

- Pablo Meyer