El Penacho de Moctezuma, un fragmento etnográfico | Letras Libres
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El Penacho de Moctezuma, un fragmento etnográfico

La discusión académica y cultural sobre el Penacho de Moctezuma revive a raíz de la exposición permanente “Penacho: esplendor y pasión. El Penacho del México antiguo en Viena“.

La discusión académica y cultural sobre el Penacho de Moctezuma revive a raíz de la exposición permanente “Penacho: esplendor y pasión. El Penacho del México antiguo en Viena“ (Penacho: Pracht und Passion. Der altmexikanische Federkopfschmuck in Wien) que se exhibe en el Museo de Etnología (Museum für Völkerkunde) en Austria desde noviembre del año pasado.

La historia del Penacho como objeto de colección, se remonta a la primeras colecciones en el Castillo de Ambras a finales del siglo XVI, pertenecientes al Archiduque Ferdinand II de Tirol (sobrino de Carlos V, a quien Cortés envió los primeros objetos conocidos como “los presentes de Moctezuma“).  El Penacho y otros objetos mexicanos se catalogaron como “Los tesoros del México Antiguo"[1]

Al Penacho se le han atribuido diferentes funciones y características en los diferentes inventarios e investigaciones de arqueólogos, antropólogos e historiadores  de Alemania, Austria, Estados Unidos y México[2]. Se le ha identificado como un sombrero morisco, un alto tocado mexicano, un sombrero indio, un delantal indio, un estandarte y una capa, entre otras menciones. Su procedencia, funcionalidad y llegada a la colección del Castillo de Ambras han sido parte de la polémica sobre su significado. En el XVI Congreso Nacional de Americanistas celebrado en Viena en 1908, el etnólogo austriaco Franz Heger presentó su estudio: “El ornamento de plumas del México antiguo“ y afirmó que el Penacho era “una corona de plumas“. Con la publicación de este estudio, y la idea de que formó parte de “los presentes de Moctezuma“ que Cortés había enviado a Carlos V, comenzó a difundirse la versión que el Penacho era en realidad la “Corona de Moctezuma“.

El Penacho, cargado del valor histórico y cultural implícito en haber sido la corona de Moctezuma, creó un mito histórico promovido por el discurso coleccionista y museístico que daba valor a la colección del Museo de Etnología de Austria, y acabó por consagrarse como un objeto de autodefinición mexicana al relacionársele como la corona perteneciente a quien gobernaba a los mexicas cuando llegaron los españoles.

Esta revalorización del Penacho la podemos ver en el discurso cultural de ambos países. En Austria el discurso se enfoca en la importancia del objeto como parte de la colección de Ambras. En México durante la inauguración de la exposición, en la prensa mexicana se hizo referencia al origen del objeto y a su importancia como símbolo de identidad cultural.

El discurso oficial, acordado entre el Museo de Etnología de Viena y la Comisión Binacional (Austria-México), es que el Penacho no perteneció al emperador azteca y al quitarle ese valor de pertenencia cambia no solo en su valor histórico sino su valor museístico.

 

 


[1] Para el estudio de los objetos mexicanos que provienen de la colección de Ambras en la  Biblioteca Nacional Austriaca en Viena se encuentran a disposición los siguientes documentos: Lista de regalos de Cortés al Rey Carlos V, el Manuscrito Das Rationar de 1524 de las Cámaras de Arte del Archiduque Ferdinand II, y el Inventario de la Colección de Ambras realizado después de la muerte del Archiduque Ferdinand II en 1596.

[2] Entre ellos el etnólogo austriaco Ferdinand von Hochstetter, el arqueólogo y etnohistoriador alemán Eduard Seler, la arqueóloga de EUA Zelia Nuttal y el arqueólogo mexicano Eduardo Noguera.

 

 

*El presente artículo forma parte del proyecto en estudios culturales "VISUAL-izando LATINOamérica, construcción y representación de identidades en los procesos culturales de la globalización“ apoyado por el FONCA a través del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales 2012.