El inquieto Peña Nieto | Letras Libres
artículo no publicado

El inquieto Peña Nieto

Voy a la cocina y abro el refrigerador y ahí, entre el jamón y el agua de jamaica, está Enrique Peña Nieto hable y hable de la justicia mientras hace uno de sus ademancitos que significa “tengo bastante determinación”.

Me dirijo a servirme café y ahí, paradito encima de la cafetera, está Enrique Peña Nieto, hable y hable del progreso, con su mono copetito de escolapio limpio.

Al abrir el canasto de la ropa sucia ¿qué me encuentro? ¡Enrique Peña Nieto jurando que la injusticia se va a acabar la cabrona! Trae su corbata colorada.

Atrás de la crema de rasurar, Enrique Peña Nieto habla y habla de los menos favorecidos, y frunce su ceñito de que él sólo podría rajársela con la injusticia. Su camisa es muy blanca.

Desde antes de abrir el cajón de los calcetines escucho la voz de Enrique Peña Nieto hable y hable del pujante cambio y del rumbo exacto. Trae su cara de “es difícil, pero habré de lograrlo”.

Y para terminar, me dirijo al inodoro y ahí, nadando, Enrique Peña Nieto inaugura una hidroeléctrica y pone su cara de que acepta resignadamente que toda la historia moderna de México conduzca a él.

¿De dónde saca dinero este Enrique Peña Nieto para haberle comprado la omnipresencia al espíritu santo o a quien se encargue de esto, una de las virtudes que se suponía eran exclusivas de la divinidad?

¿No se cansará? Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto Enrique Peña Nieto…