El chirrión por el Juanito | Letras Libres
artículo no publicado

El chirrión por el Juanito

Así pues, el humilde y muy luchón y multiusos Rafael Acosta, el militante en las filas del Partido del Trabajo (uno de esos clubes que los contribuyentes al Fisco pagamos para que nutran aún más nuestro folclore político), el hombre de la tan poblada y tan popular barriada de Iztapalapa, renacido para la celebridad con el cariñoso sobrenombre de Juanito, le volteó el chirrión por el palito a su astuto pero cándido promotor y padre adoptivo, nadie menos que el Pegítimo (es decir el Peje Legítimo), quien, con el fin de manipularlo políticamente, lo había sacado del semianonimato para elevarlo al primer lugar del tablado electoral iztapalapeño. Pero...

Pero si Juanito era manipulado, pronto, jejejé, aprendió a ser manipulador, y ahora ya no sólo es personaje imprescindible en el tablado de la opinión pública (la del diarismo impreso y la radio y la televisión, la de las tertulias cantineras y la que corre “de boca en oreja y de oreja en boca”), sino que, por si faltara, está ya en camino de ser un deslumbrante mito popular como Pepe el Toro, o como Cantinflas o Tintán o, por lo menos, como aquel Chapulín Colorado que sigue teniendo enorme rating en la tele aunque nadie contaba con su astucia.

Y ya veremos y oiremos: pronto habrá una multitudinaria venta de camisetas con el rostro, tan de hombre del barrio, de Juanito, y tricolores cintas para las frentes de los fans, con el lema de “¡La Gente ama a Juanito!”; y habrá un bravío corrido de Juanito (“¡Ay Juanito, no renuncieees!,/ diga lo que digaaa/ López Obradooor”) en las radiodifusoras más atendidas por los taxistas (“pero no por mí, posqué”, dice el Taxista Filósofo desde su heroico vochito aún en circulación); y Televisa sobreproducirá una telenovela sobre Juanito estelarizada bravía y lloronamente por Alejandro Camacho, el del alma de hierro (y de Hierro) y, poco después, una película sobre Juanito protagonizada por el sexy y talentoso Gael García Bernal.

Y aún habrá más: Rafael Acosta, ya crecidísimo como el Juanito Número Uno de Iztapalapa, se ha declarado dispuesto a sentarse, en el 2012, en la Silla Número Uno de la República, con lo cual (oh ingratitud, ¿tu nombre también es Juanito?) resultará un formidable rival contra su engendrador para la fama y la política de alto nivel: el mismísimo Pegítimo.

Publicado en Milenio Diario el 2 de septiembre de 2009