Reacciones pavlovianas (segunda parte) | Letras Libres
artículo no publicado

Reacciones pavlovianas (segunda parte)

Como decía en el post anterior, los efectos del desempleo son múltiples. La recaudación fiscal es su otra víctima. Conforme la gente deja de trabajar, no sólo deja de pagar impuestos sino que, además, se vuelve una carga mayor para el estado, ya sea mediante el cobro de seguro de desempleo, o utilizando escuelas públicas. Las finanzas de municipios y estados han sido devastadas por la caída en el ingreso de las familias. Esto ocurre cuando la otra fuerza deflacionaria entra en acción: la caída en el precio de los activos. Conforme los precios de los inmuebles bajan, los impuestos prediales también se reducen.

En el extremo, estados como California viven la peor crisis fiscal en su historia. El enorme déficit que las finanzas públicas presentan para este año y el que viene ha llevado a que proveedores y empleados del estado estén recibiendo pagarés ante la imposibilidad de enviarles un cheque. En lo que es el epítome de la parálisis legislativa, el congreso estatal no logra ponerse de acuerdo para aprobar un presupuesto que necesariamente implica recortar gastos e incrementar impuestos. En parte, porque cuando el fornido gobernador del estado decidió consultar a los electores en el mes de mayo, éstos rechazaron medidas que evitarían incrementos en la nómina estatal en caso de que se presentara un déficit, y votaron a favor de proyectos que implican considerables desembolsos de recursos del gobierno.

La solución es impostergable. Su articulación, desafortunadamente, es delicada. En un estado de más de 37 millones de habitantes, los 144,000 individuos que pagan más impuestos generan 25% de los recursos del estado. La tentación de la legislatura demócrata es cobrarle aún más a quienes más tienen. Eso ha llevado a que, crecientemente, los empresarios californianos manejen sus empresas desde Nevada, estado sin impuesto estatal al ingreso de los individuos.

En la realidad que vivimos, una buena parte del colosal estímulo fiscal federal será compensado por un incremento en los impuestos municipales y estatales. El gobierno de Obama no titubeará al incrementar los impuestos que pagan individuos y empresas para fondear con éstos sus promesas de campaña; particularmente, el programa de salud universal.

Si las familias estadounidenses han decidido reponer el ahorro perdido, lo cual implica que el consumo permanecerá deprimido en los próximos años, y si una proporción mayor del ingreso irá a las arcas del gobierno mediante impuestos más altos, ¿cuáles son las buenas noticias para las empresas que está descontando el generoso comportamiento del mercado accionario?

Para saber si una acción está barata o cara tenemos que comparar su precio con la capacidad que la empresa en cuestión tendrá para generar utilidades en los próximos años. Con base en este criterio, la bolsa estadounidense está hoy en el punto más caro en los últimos años, similar a donde estaba en octubre de 2007, antes de que los problemas empezaran [1]. Es usual ver que cuando se recuperan los mercados después de un terremoto, los precios suben conforme las empresas se recuperan. En este caso, el alza en precios es atribuible únicamente a que estamos pagando más caras las raquíticas utilidades.

Las reacciones pavlovianas son peligrosas en medio de la peor crisis en casi ochenta años. El entorno que viene será difícil para las empresas, y los gobiernos jugarán el peligroso juego de ver hasta dónde pueden apretar el cuello de los contribuyentes sin provocar un desmayo. Y, por cierto, si usted cree que serán China y los mercados emergentes quienes salven el día, recuerde que, eventualmente, éstos dependen de que el consumo final se recupere y que eso permita que los primeros exporten bienes terminados y los otros le exporten insumos a los primeros. El consumo no volverá a ser lo que era hasta dentro de muchos años.

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[1] El múltiplo precio/utilidad esperado llegó a estar en 11.7 veces en su punto mínimo este año. Ahora, está en 14.5 veces. Si lo analizamos con base en las utilidades conocidas, estaba en 17 veces y hoy llega a 23.3 veces.