Esto va para largo | Letras Libres
artículo no publicado

Esto va para largo

Imagine usted el caso de una familia donde el señor gana al año el equivalente a cincuenta mil dólares. Esta familia, sin embargo, gasta cincuenta y cinco mil dólares cada año. Los cinco mil que gasta de más tendrán que venir de algún tipo de deuda, ya sea con el vecino, con un pariente o, más comúnmente, con el banco mediante el uso de tarjetas de crédito.

En el caso de un país pasa lo mismo. Si el gobierno gasta más de lo que logra recaudar de impuestos, tendrá que financiar el déficit con deuda pública, típicamente emitiendo algún tipo de bono que será comprado por ahorradores individuales o institucionales del país emisor, o del extranjero.

Cuando oímos que el gobierno estadounidense o los de otros países salen a rescatar bancos, o establecen programas de estímulo económico, sabemos que los recursos para cubrir el costo, tarde o temprano, tendrán que salir de algún lado. Se estima que el gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, requerirá entre 1.45 y 1.85 billones (millones de millones) en 2009, equivalente a 13% del PIB.

En mi opinión, se asume despreocupadamente que siempre habrá compradores para lo que el gobierno emita. De hecho, desde 2003 hasta octubre de 2008, la demanda de bonos del tesoro osciló entre 25 y 30 mil millones de dólares mensuales; esto les permitió a los gobiernos, holgadamente, cubrir sus necesidades.

Como sabemos, una buena parte de la demanda provino de los bancos centrales de Japón y China. El flujo de excedentes que provienen de ambos países bajará, pues sus superávit comerciales están disminuyendo conforme la demanda mundial se contrae.

Por otra parte, China tiene en su haber un millón de millones de dólares de bonos estadounidenses. Esto equivale a casi 30% (28.9% exactamente) del PIB chino. La descomunal acumulación de reservas chinas es el resultado de años de mantener el renminbi artificialmente subvaluado para promover sus exportaciones. Esta política, que muchos veían como una sólida estrategia para fomentar crecimiento, ha provocado extraordinaria fragilidad para este país, ya explicaré en otro post por qué. Por otro lado, lo que se percibe como una forma de competencia desleal ha ocasionado una enorme presión política de parte de países que tienen déficits comerciales con China, como Estados Unidos, quienes exigen que su moneda se revalúe. De no hacerlo, le impondrán sanciones comerciales. Si lo hacen, sin embargo, el daño hacia el interior podría ser severo.

Si China dejara que su moneda se revalúe 10% contra el dólar, medido en moneda local, el valor de los bonos estadounidenses en sus arcas provocaría una pérdida equivalente a 2.9% del PIB. Para ponerlo en términos relativos, la pérdida total por el problema “subprime” estadounidense equivale a 2.5% del PIB, y ha tenido consecuencias devastadoras para el sector financiero y un enorme contagio hacia otros mercados.

Sin duda, la acumulación de reservas -desproporcionadas para el tamaño de la economía que las generó- y el desbalance fiscal global presentan una combinación delicada.

Consideremos que Estados Unidos generará déficits fiscales por alrededor de 40% de su PIB (-13.7% en 2009, -15% en 2010, -11% en 2011, según el pronóstico del Economist Intelligence Unit), por lo que el gobierno tendrá que pedir prestados alrededor de seis millones de millones de dólares. Para complicar las cosas un poco más, el Reino Unido tendrá que financiar alrededor de 35% de su PIB, Japón 16%, Alemania 16%, Francia 18%, etcétera. Algunos países como Francia tienen una base fuerte de ahorro interno que les permitirá depender menos del ahorro de otros países. Los países con superávit comerciales y en su cuenta corriente tendrán también situaciones un poco menos complicadas, al tener que financiar sólo un déficit y no dos (el comercia y el fiscal). Pero, en general, la pregunta a hacernos es de dónde saldrá el dinero y, más importante, a qué tasa de interés tendrán que salir a vender bonos gubernamentales cuando todos se peleen por el mismo -y escaso- ahorro. ¿Qué pasa cuando las tasas de interés suben en países donde las familias están fuertemente endeudadas? (Paradójicamente, la mejor forma de recapitalizar a los bancos sería una situación así, donde las tasas de interés de largo plazo fueran muy altas.)

Esta compleja situación es un recordatorio para aquellos que piensan que pronto tocaremos fondo en esta crisis y que después regresaremos a donde estábamos.

Entraremos en una realidad y un entorno que no tiene nada que ver con lo que hemos vivido en las últimas décadas, y el proceso de corrección será mucho más largo y tortuoso de lo que se piensa.