Dios es otro rollo | Letras Libres
artículo no publicado

Dios es otro rollo

Después de su Quiúbule con… tu cuerpo, el ligue, tu imagen, el sexo, las drogas y todo lo demás… Yordi Rosado ha lanzado una nueva obra en complicidad nada menos que con Dios. Aquí la reseña.

Yordi Rosado es uno de esos pocos escritores que han logrado el éxito desde su ópera prima. Quiúbule con… tu cuerpo, el ligue, tu imagen, el sexo, las drogas y todo lo demás. Un libro para niñas, chavas, chicas o como quieras llamarles… (aquella obra escrita junto a Gaby Vargas) vendió tantos miles de ejemplares como para augurar una prometedora carrera literaria.  Algún tiempo después, el célebre conductor de radio y televisión ha lanzado una nueva obra en complicidad nada menos que con Dios (autor de La Biblia, El Libro del Mormón y otros éxitos de librería), un personaje que como dice el propio Yordi “es un poco menos quisquilloso que Gaby Vargas”.

Quiúbule con… la Fe, el Futuro, el Hombre, tu cuerpo y lo que queda del mundo. Un libro para católicos, religiosos, practicantes, píos, creyentes, adoradores o como quieras llamarles apareció en los escaparates de las librerías para finalizar el año. La obra reza en su contraportada:

“Como este libro no existe otro y lo más importante: ¡está escrito para jóvenes como tú!, intrigados por los cambios morales y sociales que enfrenta el mundo contemporáneo. Dios y Yordi Rosado conocen perfectamente tus inquietudes (sobre todo Yordi), desde el mensaje diabólico de tus hormonas hasta los problemas más intensos relacionados con la fe. Un manual imprescindible para alcanzar el Cielo y una imagen súper atractiva, con respuestas a todas tus dudas (y cuando decimos ‘todas’ hablamos en serio). Quiúbule será, como Dios y la televisión, tu confidente aunque tú no lo quieras y el gran amigo que siempre has necesitado”.

Conformado por poco más de mil 200 páginas en su edición de bolsillo. Quiúbule trata “de una forma divertida, alivianada y al mismo tiempo profunda las megabroncas de la humanidad”. El libro inicia de esta manera:

“Aproximadamente de 1945 hasta la fecha parece que a diario es el Apocalipsis. Como esos días en que dices: trágame tierra. Con el inicio del nuevo siglo hemos emprendido una degradación tan cañona que no te la crees, aunque no se puede negar que se trata también de una época muy padre, divertida, súper chida, pero a veces, medio complicada”.

En el apartado de “Ni lo pienses, sí es pecado”, el libro diserta sobre la relajación que ha ofrecido la sociedad actual en torno al concepto de “falta”.

“Hoy en día, los pecados que en la antigüedad eran súper gruesos se han visto como si fueran muy X. El ejemplo más común es la masturbación (también llamada chaqueta, manuela, etcétera, aunque no todos saben que también se le llama ‘etcétera’)”.

Quiúbule no sólo se vale de obras anteriores de los autores para reprobar dicha práctica (cita a Colonsenses 3:5, por ejemplo) sino que recurre a los más actuales descubrimientos científicos para apoyar sus afirmaciones: “Hacia 1867”, cuenta el libro, “el doctor Henry Maudsley, un reconocido psiquiatra inglés, describió a la masturbación como una ‘desagradable aberración que viene caracterizada por un intenso egocentrismo y presunción, y que termina en el derrumbe de la inteligencia, las alucinaciones nocturnas y las tendencias suicidarias y homicidas’.”

Una vez reproducidos los argumentos científicos, Quiúbule aconseja qué hacer en el lenguaje de los adolescentes, logro estilístico probablemente debido a Yordi Rosado.

“Es súper importante que cuides ciertas partes de tu cuerpo del contacto de otras partes de tu mismo cuerpo. Al principio, la masturbación puede parecer divertida, autoexploratoria y hasta saludable, pero no lo será a la mañana siguiente cuando cuelgues los tenis y tengas un lugar VIP en el Purgatorio”.

En la sección llamada “A veces crees que tu religión no es la verdadera”, el libro expresa  con sencillas palabras la fe que debe prevalecer en los jóvenes. “Si sientes que han ido demasiados predicadores a tu puerta, o hay un montón de musulmanes en los noticieros, o los canales de cable tienen a por lo menos seis evangelistas diciéndote qué creer. ¡Ubícate y piensa qué pex con tus valores!” Así, subrayando las virtudes del sistema papal, Quiúbule ofrece apartados útiles para nuestros tiempos: “¿Por qué los católicos somos diferentes de los adventistas?”, “Mi mejor amigo es Testigo, ¿qué hacer?”, “¿Por qué tendemos a ceder ante las explicaciones científicas?, ¿cómo hacerles de frente?”,  “No hay Papas perfectos”, etcétera.    

Quizás uno de los puntos más interesantes del libro sea el dedicado a los “frees”, nombre con el que se conoce a quienes dicen profesar una religión pero no respetan todos sus cultos. Al principio del capítulo correspondiente, Quiúbule nos proporciona la definición correcta, según las respuestas de algunos chavos respecto a la pregunta: “¿Qué es para ti un free?”

“Un free es como ser un ateo con derechos o un católico sin compromiso. Se da casi siempre en familias abiertonas, ya sabes, que te mantienen en tu casa pero no te obligan a ir a misa ni a ponerte la cruz de ceniza”.

Con una absoluta comprensión y objetividad el libro de Yordi y Dios explica los riesgos de este tipo de fe:

“Hoy en día muchos jóvenes han tenido un free y lo toman como una opción intermedia para empezar a ver qué onda con una religión o para sentirse parte de un grupo. Pero ¡aguas! El que tengas un free puede ser muy cool o posmoderno, pero ten mucho cuidado porque así como puedes no tener rollos, puede causarte muchas broncas. Tener una fe formal es lo ideal; tienes a Alguien que te responda, que está pendiente de ti y tú significas para Él algo más que un accidente de la naturaleza. Además teniendo un free tarde o temprano te van a tachar de ‘zorra’  y es un letrero que perdura por mucho tiempo”.

El último comentario todavía no sabemos si se debe a Dios o a Yordi Rosado.

Para concluir esta reseña no podría dejar pasar el texto que los autores consignan al final de su libro:

“Esperamos que a lo largo de estas páginas te hayas reído, arrepentido de algún pecado (o mejor de varios), sentido más seguro con tu catolicismo, tronado al niño o niña gay que quería tu amistad y que el redescubrimiento de tu fe haya sido una feliz y divertida experiencia.

Posiblemente no hayas querido saber todo lo que supiste (sobre todo en tocante a los remedios medievales que debes aplicar contra tu deseo sexual). Sin embargo, recuerda que un amigo que te quiere, y principalmente si te está vigilando todo el tiempo, siempre dice la verdad.

Lo que más deseamos es que disfrutes increíblemente esta etapa, que pasa más rápido de lo que crees (nos referimos a tu vida, no a tu adolescencia).

¡Y gracias por comprar nuestro libro!

 

                                                                                                                      Dios y Yordi”.

 

Nota Aclaratoria: No me asustan los lectores literales, pero sí los abogados que leen literalmente los textos. Este post es claramente una parodia de un libro inexistente. A los lectores de Letras Libres, menos literalidad y más sentido del humor. (En realidad, temo que Dios tome represalias). (Publicado previamente en el blog Pildorita de la Felicidad).