Descrédito | Letras Libres
artículo no publicado

Descrédito

Más allá de las víctimas de la primera línea del frente de la crisis (los más de cuatro millones de parados, las empresas arruinadas, la administración seriamente resquebrajada...), hay otra víctima igual de importante: la política democrática.

El varapalo económico ha sido tan fuerte, y tan rápido, que la reacción gubernamental ha llegado tarde. Las últimas medidas, relacionadas con las pensiones, son de hace apenas unas semanas, y todavía siguen pendientes del visto bueno de los sindicatos.

De ahí, la tentación de pensar que la política es solo un títere de la macroeconomía. Se ha repetido hasta el hartazgo que el gobierno de Zapatero ha tenido que plegarse a los “mercados”, y son esos “mercados” quienes parecen evaluar y decidir las líneas de actuación política.

Si se han acabado las políticas sociales ha sido por los “mercados”, repite la cantinela. Y detrás de ella, se esconde la idea de que el capitalismo global acaba con las políticas sociales.

Algo que, por otra parte, sería más verdad en España que en Alemania, donde el paro no ha llegado, ni de lejos, al 20%, y donde el crecimiento económico es una realidad desde hace meses.

Es obvio que la crisis ha afectado a la percepción de las posibilidades de la política frente a la economía, pero lo más preocupante es que algunos políticos, a derecha e izquierda, hayan sido quienes más han insistido en mostrarse atados de pies y manos ante los caprichos de los “mercados”.

Y esa renuncia de la clase política hacia la acción política, tanto en lo legislativo-administrativo como en lo intelectual, sí que es preocupante. La crisis debería de servir, al menos, para mostrar que hay muchas posibilidades de actuación, no todas lastradas por un elevado coste económico. Por ejemplo, para reformar la administración pública, para liberalizar áreas que gestiona negligentemente, para mejorar la educación o para exterminar, de una vez y para siempre, una burocracia que sigue siendo paralizante: España ocupa, según informes del Banco Mundial, el puesto 140 en un ranking que establece las facilidades y dificultades que establecen los países para poner en marcha una empresa.

Lo mejor que le ha pasado a España en su historia han sido estos 30 años de vida democrática. La crisis económica no puede ser una excusa para mermar su valor, sino, más bien, debería ser la razón para fortalecerla llenándola de ideas, de propuestas, de imaginación, de novedad.

- Félix Romeo

(Imagen tomada de aquí)