Pare de sufrir, la clientela de Dios | Letras Libres
artículo no publicado

Pare de sufrir, la clientela de Dios

A través de explicaciones simples e inverificables y soluciones que pasan forzosamente por la contribución económica, la Iglesia Universal del Reino de Dios se ha convertido en un emporio de la "sanación espiritual"

La mujer se llama Beatriz y cuenta que tenía miomas desde ocho años; su problema se había agravado a tal punto que su médico le dijo que uno de esos tumores había alcanzado el tamaño de la cabeza de un bebé y era necesario quitarle la matriz. Escuchado el diagnóstico, Beatriz empezó a acudir a las reuniones del martes en la Iglesia Universal del Reino de Dios, donde, como muchos otros, hacía oración por su salud y tocaba “el manto consagrado”.  La constancia tuvo frutos: “Es el quinto martes que acudo y ya no siento las bolas que antes palpaba con facilidad en mi vientre. Dios me sanó”, dice su testimonio, publicado en uno de los distintos medios que usa el grupo religioso en México.

Conocida inicialmente como Oración Fuerte al Espíritu Santo, esta franquicia religiosa nacida en Brasil comenzó a establecerse en México a inicios de los noventa  en zonas caracterizadas por la precariedad económica. Las primeras sedes fueron viejos cines que empezaban a caer en el deterioro tras la desaparición de la paraestatal Compañía Operadora de Teatros. Hoy, la agrupación que suele ser más conocida por su slogan “Pare de Sufrir”, cuenta con 131 establecimientos en todo el país, 52 de ellos en el DF y el área metropolitana, en los que celebran tres reuniones diarias con un enfoque distinto cada día: penurias económicas, problemas de salud, casos imposibles, desintegración familiar, oración de limpia y cuestiones sentimentales.

Las reuniones son enfáticas al establecer compromisos económicos; los cambios no vienen fáciles y casi siempre se logran cuando se hacen sacrificios. Así, se alienta a la gente a participar en cadenas de diezmo y oración durante varias semanas o bien en empresas como la Campaña de Israel, que consiste en financiar el viaje de varios pastores de la Iglesia Universal a Tierra Santa para que  ellos lleven a la cima del Monte Sinaí las peticiones de su gente, como si se tratara de un lugar al que Dios baja a dar audiencias o recibir correspondencia.

De manera directa, la gente necesitada es impelida a dar con argumentos chantajistas. Solo las acciones muestran su verdadero nivel de compromiso espiritual con Dios, son el camino más corto y más seguro y les da la “seguridad total”de recibir la respuesta de Dios. Los testimonios de los milagros y bendiciones recibidos no podrían ser más atractivos para las familias que se acercan a la Iglesia llenos de deudas y viviendo en casa rentada: “Escuchamos de la Campaña de Israel, decidimos participar, y poner nuestra fe en acción... Conquistamos una camioneta y una casa”.

Esta teología de la prosperidad tiene su primera y más importante manifestación en el crecimiento de la organización. No solo ha sido notable la capacidad para aumentar el número de sedes que la Iglesia Universal opera, sino los recursos invertidos en la remodelación y construcción de espacios más grandes. El antiguo cine Jalisco hoy está convertido en el Santuario Mayor; el Teatro Silvia Pinal fue transformado en el Santuario de la Fe; recientemente, una colonia popular en Naucalpan, Estado de México, vio levantarse desde los cimientos a la llamada Catedral de la Fe. Una cada vez más grande que la anterior.

Mezcla de neopentecostalismo con elementos de santería, Pare de Sufrir apela continuamente a un sector social que suele explicarse la adversidad, la enfermedad y las carencias desde la brujería y la envidia, por lo que los viernes se celebran reuniones de limpia y liberación, dirigidas a casi cualquier persona: “Si usted ha sufrido males como: depresión, tristeza, angustia, soledad, miedo, desespero, ve bultos, escucha voces, tiene dolores de cabeza constantes, piensa que han hecho brujería en contra suya; trata de salir adelante pero nada le sale bien, su dinero no le rinde, está envidiado, embrujado, enfermedades que los médicos no detectan la causa y otros males”.

En las reuniones, la gente recibe objetos en los cuales depositar su esperanza (una rosa o un pañuelo bendecido, astillas de la cruz, agua del Jordán). A quienes ven o escuchan sus programas en los espacios que la Iglesia Universal compra en radio y televisión se les enseña continuamente cómo se hacen los trabajos de brujería y se les pide poner un vaso de agua junto al televisor para que reciba la bendición que se hace al final de cada emisión.

En abril de 2005, el Senado de la República solicitó a la Secretaría de Gobernación una investigación que tenía como fin determinar si la Iglesia Universal del Reino de Dios se aprovechaba de la fe de la gente para defraudar y obtener beneficios económicos indebidos. Según el oficio número 400/103/05, Segob reportó no haber recibido queja alguna de personas que podrían haber resultado afectadas por acciones de dicha asociación religiosa y solo pudo acreditar una violación a las leyes migratorias toda vez que la Iglesia había internado en México a 35 brasileños sin registrarlos como ministros de culto, lo cual fue sancionado con una multa de 204 mil pesos.

Lo cierto es que los fieles de Pare de Sufrir se han convertido en el sostén de una organización que creció de 21 a 131 templos en dos décadas, que publica un periódico semanal, que invierte cantidades ingentes de dinero en la compra de tiempo comercial en medios electrónicos y el sostén de una centena de ministros brasileños que —como explica el investigador Elio Masferrer— operan como prestadores de servicios religiosos sin una gran formación teológica, pero que exorcizan la “mala suerte” con ofrendas económicas y que cuentan con un registro de la Dirección General de Asociaciones Religiosas que hace la función de aval moral a sus actividades.

(Fuente de la imagen)