Cuatro poemas | Letras Libres
artículo no publicado

Cuatro poemas

     Árbol

Muy pronto seré un árbol.
     El dedo medio me hormiguea,
     hay brotes en mis yemas.
     Me descubro otras hojas
     en el dedo anular y el índice, y el brazo
     se me bifurca en ramas ágiles.
     Bajo la camiseta
     tengo un tronco rugoso.
     Los dedos de mis pies entran al lodo,
     agua tibia me sube al bajo vientre.
     Voy a dejar de ir a la escuela.
     Voy a dejar el beisbol y la pesca.
     Voy a quedarme quieto, hasta de noche.
     La lluvia me refresca.
     Nadie se fija en mí.
     Pasan corriendo al lado.
     Aquí me quedaré hasta que me seque.
     Murmurando, cimbrado por el viento.

 
     Secreto

Alguien oculta algo.
     No sé quién,
     no sé qué.
     Si lo supiera lo sabría todo.
     Aguanto la respiración y escucho
     el rumor de la lluvia por el suelo.
     Algo estará ocultando.
     Cae para que sepamos su secreto
     pero no puedo descifrar su código.
     Me escurro en la cocina,
     husmeo,
     veo la espalda de mi madre.
     También oculta algo.
     Piensa en sus cosas mientras ralla un rábano.
     Me intrigan los secretos
     pero nadie me cuenta nada.
     Me asomo al agujero de mi pecho:
     sólo veo, nublado, el cielo negro.
     toba 1

No tengo nada que decir en este instante.
     Estoy sentado aquí nomás, tomando el sol.
     Mi mujer es hermosa
     y mis hijos encantadores.

¿Te digo la verdad?
     No soy ese poeta
     que finjo ser.

Fui creado y aquí estoy, descartado.
     Mira: aunque es oscuro el mar,
     la luz rompe en las rocas.

De veras que no tengo qué decirte
     salvo que el día está empapado de sol y paz;
     aunque la sangre corra por las calles de tu ciudad.
     Voy a estar siempre encandilado por este sol.

 
     toba 11

No intento preservar este instante en el tiempo.
     Tiene cierto valor
     y no lo dejaré pasar inadvertido.
     Pero la luz se escapa todo el tiempo

y aun estas palabras,
     escritas en la arena
     —aunque no por dedos—
     están sujetas al capricho.

Mis hijos se parecen
     a mí completamente, y no.
     Estoy contento.

Como estos guijarros, conchas y trozos de botellas,
     tan duro como frágil,
     mi corazón humano se lava en la playa. -