Crítica literaria en cómic | Letras Libres
artículo no publicado

Crítica literaria en cómic

Quizá una preocupación pendiente para la crítica de divulgación tenga que ver con la forma.

“En el principio fue la palabra (sin notas a pie de página)”.

Así empieza el cómic “Great Moments in Lit Crit” (Grandes momentos en la crítica literaria), escrito por los editores del suplemento literario Voice Literary Supplement (no. 68, Oct. 1988) y dibujado por S. B. Whitehead, que en cuatro páginas resume la historia de la crítica literaria desde la época clásica hasta Derrida.

Los grandes momentos de los que se habla en el cómic no difieren de los que podrían encontrarse en una antología de la crítica literaria: desde Platón y su concepción ancilar de la literatura, Aristóteles y los géneros, la noción de decoro de los latinos, hasta el deconstruccionismo a finales del siglo XX. Las principales escuelas teórico-críticas están retratadas en apenas cuatro páginas, bajo una premisa que, a su vez, podría resumirse en dos de sus viñetas.

Primero, la idea de que en el pasado existió una manera pura o natural o práctica –para usar la palabra que se utiliza en el texto– de las cosas, una manera casi instintiva de hacer crítica y que estaba basada únicamente en el gusto. En la viñeta puede verse a un cavernícola opinando sobre una rueda de piedra:.“Me gustaba más con esquinas”, dice:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En segundo lugar, la idea de que las corrientes teóricas y críticas recientes han incluido en el debate más dudas que certezas. A la pregunta de si la rueda observa tiene o no esquinas, el crítico actual responde: “Sí y no”:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es posible que estas dos viñetas expliquen dos de los extremos que hay cuando se trata de prejuicios sobre crítica literaria, que se enuncian comúnmente como acusaciones sobre el impresionismo y la ambigüedad de los críticos. En ambos casos se da por hecho que la crítica y, sobre todo, la teoría son discursos secundarios al servicio de algo, en lugar de textos autónomos en diálogo o en relación con otros textos. 

¿Qué pasaría si acusáramos de impresionista o ambiguo el cómic “Understanding Poetry (After Mark Strand)” de Grant Snider,  que es al mismo tiempo una reescritura pero también una interpretación del poema “The New Poetry Handbook” de Strand? Las maneras como hablamos de literatura se multiplican poco a poco y obligan a reformular los arquetipos y los prejuicios que hay sobre la crítica literaria como género.

Un buen ejemplo de explorar nuevos-viejos territorios para la crítica es el blog E-pistolae, editado por Francisco Serratos, que aprovecha el género epistolar para hablar sobre libros y en el que circulan cartas de escritores y reseñas literarias en forma de carta a sus autores. 

Quizá una preocupación pendiente para la crítica de divulgación tenga que ver con la forma, de tal manera que podamos encontrar reseñas al estilo de un diccionario (como lo hizo en un estudio mayor Piglia con la obra de Macedonio), o de la biografía de un personaje o la cartografía de una novela (como lo hizo Fernando Curiel con Onetti), por citar únicamente dos ejemplos que vienen de la academia pero que se preocuparon por responder al texto literario desde un formato que lo interpelaba directamente.