Comida futurista a cuatro tiempos | Letras Libres
artículo no publicado

Comida futurista a cuatro tiempos

El futurismo fue un movimiento de vanguardia con ambiciones universales: desde su fundación en febrero de 1909 hasta su disolución en 1944, su intención principal fue la de revolucionar y modernizar todos los espacios de la vida italiana. En una abierta guerra contra cualquier asomo del pasado, los manifiestos futuristas comenzaron por prescribir la renovación de la poesía, literatura, teatro, música, arquitectura y artes plásticas, para ocuparse después de diversos aspectos de la vida práctica, como la moral, la política, la moda y la cocina. El futurismo se propuso renovar el arte culinario en todos sus frentes: desde los ingredientes utilizados y la preparación de los platillos, hasta el arreglo de la vajilla, y los hábitos en la mesa. Así, emprendieron una polémica batalla contra la pasta (“absurda religión gastronómica italiana”), contra el uso de los cubiertos (para estimular el “placer táctil prelabial”), contra la solemnidad en la mesa (transformando la “cotidianidad triste y mediocre” en una cita llena de absurdos y sorpresas), y contra los métodos tradicionales para combinar ingredientes. Inspirados en el cubismo culinario de Apollinaire, los futuristas buscaron en sus recetas el contraste radical de sabores, colores y ambientes, uniendo elementos que tradicionalmente se pensaban como opuestos (dulce-salado, suave-picante, carnes-frutas, etc.). Los “bocadillos simultáneos”, que contienen “diez, veinte sabores que degustar en pocos instantes”, son el ejemplo clásico de la yuxtaposición de elementos disímiles entre sí, que influyeron (y anticiparon) ampliamente el nacimiento, algunas décadas después, de la Nouvelle Cuisine en Francia.

- Sara Hidalgo

COMIDA FUTURISTA A CUATRO TIEMPOS

1. Entremés intuitivo (por el pintor Luigi “Fillia” Colombo)

Se vacía la pulpa de una naranja partida a la mitad de modo que ésta tome la forma de una pequeña canasta donde se dispondrán varios tipos de carnes frías, de mantequilla, de hongos sazonados con vinagre, de anchoas y de pequeños pimientos verdes. La canastita perfumará de naranja los diferentes elementos.

Adentro de los pimientos se esconderán tarjetas sorpresa con frases de propaganda futurista (por ejemplo: “el futurismo es un movimiento antihistórico”; “vivir peligrosamente”; “médicos, farmacistas y sepulteros, con la cocina futurista terminarán desempleados, etc.”).

2. Entrada: Alfabeto alimenticio (por Luigi “Fillia” Colombo)

La mortadela, el queso, la pasta hojaldrada y el azúcar caramelizado se cortan en forma de todas las letras del alfabeto (con gran espesor, de modo que puedan permanecer erguidas); se sirven dos por comensal, según las iniciales de sus nombres, de modo que sea este azar el que decida el maridaje de los diferentes alimentos.

3. Plato fuerte: Pollo de acero (por Filippo Tommaso Marinetti).

Se pone a rostizar un pollo entero después de que se ha vaciado su contenido interno. Apenas se enfría, se practica una apertura en su dorso para rellenar generosamente su interior con crema pastelera al vino tinto, sobre la cual se disponen 200 gramos de pequeños dulces esféricos y plateados. Todo alrededor del dorso abierto se elevan varias crestas de pollo.

4. Postre: Helado Simultáneo (por Giuseppe Steiner)

Se mete a congelar crema de leche azucarada con pequeños cubos flotantes de cebolla morada.