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artículo no publicado

Welcome

Cruzar el Canal de la Mancha nadando no es cualquier cosa. Son 34 kilómetros de mar embravecido. El tiempo es impredecible, las corrientes son durísimas y el viento sopla a grandes velocidades. Los bancos de niebla llegan inesperadamente. Las olas gigantescas hacen imposible divisar la orilla. Hace frío, los músculos se acalambran y los barcos de carga hacen que el nadador se sienta una hormiga en peligro constante de ser aplastada.

Desde que se registró el primer nadador en 1875, sólo 1081 personas han cruzado el Canal de la Mancha. El nadador más joven lo hizo a los 11 años; el más viejo, a los 70. Todos lo han cruzado en verano, cuando la temperatura promedio del agua es de 13º C. Hacerlo en invierno, sería una locura.

Welcome, la nueva película de Philippe Lioret, narra la historia de Bilal (Firat Ayverdi), un kurdo de diecisiete años que sale de Irak con una meta: reunirse con su novia que vive en Londres. El día es 13 de febrero y el frío es, por supuesto, invernal. Después de recorrer 4000 kilómetros a pie y ser arrestado por la milicia turca, Bilal llega al punto más cercano a la Gran Bretaña: el puerto de Calais. Si todo fuera tan fácil como subirse a un barco y esperar que llegue. Pero Bilal es un paria en Francia y su condición de ilegal lo obliga a buscar formas alternativas de viajar.

Después de echar a perder su oportunidad de viajar escondido en un camión de carga, Bilal toma una decisión: cruzará el Canal de la Mancha nadando. El único problema es que no sabe nadar. Y es allí, en la alberca pública donde Bilal da sus primeras patadas, que conoce a Simon (Vincent Lindon), un maestro de natación que está intentando salvar su matrimonio. Simon decide ayudarlo, no tanto por buen samaritano, sino por darle una buena impresión a su casi ex-esposa quien critica la indiferencia de Simon ante los inmigrantes.

El tema es la inmigración ilegal pero más que un documental sobre indocumentados la película se concentra en las dos historias de amor. El tono es cercano y personal. Welcome le habla directamente al público, sin sentimentalismos ni cursilerías. Es una película dura, en ocasiones amarga. Y no es requisito ser un indocumentado para entender lo que pasa por la mente del protagonista.

Philippe Lioret insiste que sólo es un cineasta, no un político. Pero es imposible alejarse del entorno cuando se trata un tema como la inmigración ilegal. A pesar de ser bien recibida, Welcome ha causado polémica. El tema es difícil de digerir para ciertos sectores de la comunidad europea. Algunos encuentran un paralelismo entre la película y las épocas de ocupación nazi cuando tantos europeos escondieron judíos. Y es que la ley francesa pena con 5 años de cárcel a cualquiera que ayude a un inmigrante ilegal.

Inglaterra es la tierra de las oportunidades, el sueño dorado de los inmigrantes que se concentran en el frío puerto de Calais. Todos tienen un “primo” que les va a conseguir trabajo de lavaplatos. Pero a Bilal no le preocupa cómo demonios va a conseguir trabajo en Londres. Él se convertirá en futbolista. Claro, si lo difícil es nadar. Ya lo de menos es jugar para el Manchester United. Simon no se cansa de decirle que lograr su sueño es imposible. Pero a los 17 años la palabra imposible no figura en su vocabulario y mucho menos cuando se trata del amor.

Bilal se vuelve un nadador competente. Pero la película mantiene el tono realista pues tampoco acaba convertido en un atleta olímpico de robusta musculatura. Cuando Bilal entra al mar es porque se le acaba el tiempo: su novia está a días de casarse –a la fuerza- con un primo de su papá que tiene mirada perversa. No hay tiempo para despedirse. No hay tiempo para correr por la ciudad al ritmo de un himno triunfal. Y es que tampoco hay nada que celebrar.

Si comparamos las dos historias de amor, es la de Bilal y su novia la que se siente más orgánica. Y es que a veces resulta difícil creer que alguien como Simon arriesgaría su libertad por ayudar a un desconocido, aunque este desconocido tenga un aspecto tan bondadoso como Bilal. Curiosamente, la posibilidad de cruzar el canal nadando es más creíble. Pero sería imposible contar la historia del joven Kurdo sin contar la historia de Simon. Una no funciona sin la otra. Simon ve en Bilal lo que él no fue capaz de hacer por su esposa, y Bilal ve en Simon un protector y un consejero. Finalmente, la película es sobre ellos dos, sobre una relación paternal que se desarrolla contra todas las fuerzas en un mundo que sólo sabe dividir.

La película empieza y termina con una imagen: un juego de fútbol de la liga inglesa en la televisión. Juega el Manchester United, por supuesto. La imagen lo resume todo: lo posible, lo imposible, los sueños truncados, lo que pudo ser y lo que no fue.

-Olga de la Fuente