The Unknown Known | Letras Libres
artículo no publicado

The Unknown Known

Parte del Festival Ambulante 2014, The Unknown Known es una obra vuyo valor histórico es innegable. 

Donald Rumsfeld es una figura de enorme importancia para conocer la historia y la política de EE.UU. durante la última mitad del siglo XX y principios del XXI; figura clave en diversas administraciones y  con un peso notable en eventos recientes tras ser designado secretario de Defensa en el gobierno de George W. Bush, como el director de la famosa invasión de Irak en busca de armas químicas que tuvo desastrosos resultados,  si bien el objetivo principal se centró en el derrocamiento de Saddam Hussein, aunque nunca encontraron el famoso arsenal químico.

The Unknown Known, guiado por la mirada aguda de Errol Morris, nos introduce en varios episodios de la vida política de Rumsfeld, a través de varias charlas, así como de numerosas notas escritas por él y algunas grabaciones en las que comparte algunos recuerdos de su experiencia. La visión particular de Rumsfeld sobre los hechos, fluye a partir de un discurso cuidadosamente armado y su personalidad por momentos se perfila hasta cautivadora en algunas de sus respuestas a preguntas planteadas por Morris, que se las ingenia para superar algunas de las limitaciones del proyecto con el fin de no ganarse la animadversión de Rumsfeld (algo que sucede, por ejemplo, cuando intenta hacerle preguntas que son potencialmente controversiales), saliendo airoso, cosa que no es fácil, dado que Rumsfeld literalmente se las “sabe todas”.

Morris utiliza con destreza imágenes de archivo, artículos de prensa, mapas para situar geográficamente al espectador (algo importante en algunas situaciones) y hacer un marco referencial que permite que su filme sea un documental de vital importancia histórica. Estamos ante uno de los actores más directos de la guerra que aún no concluye del todo, cuyos puntos de vista pueden ser o no satisfactorios, y llega a caer en una suerte de contradicción con la realidad (podría decirse que pareciera que Rumsfeld habita en una realidad diferente en la que cree a pie juntillas), no obstante, sigue siendo un documento pertinente para exponer ambos lados de la controversia y abrir nuevas vías de investigación sobre el tema.

Para conocer a Donald Rumsfeld, el filme destaca sus diversos roles en la política estadounidense: Diputado por Illinois (1962-1969) , Jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca (1974-1975) durante los peores momentos del gobierno de Richard Nixon (en pleno Watergate); Gerald Ford lo nombrósecretario de Defensa (1975 - 1977 , siendo el más joven en el cargo) y luego, volver al Pentágono con George W. Bush (del 20 de enero de 2001 hasta el 8 noviembre de 2006 ). A lo largo del documental, de viva voz Rumsfeld refiere a algunos de los episodios relacionados con sus decisiones en este período (desde luego, enfocándose más en el último), revisa sus diarios y notas y se permite llevar a cabo sus habituales juegos de palabras (elpropio título del filme hace alusión a un memorándum de Rumsfeld). La fuerte personalidad de Rumsfeld y su habilidad en la política no siempre se tradujo en los mejores resultados, como se puede ver en algunos fragmentos de sus conferencias de prensa; aquellas relacionadas con afirmar la existencia de armas de destrucción masiva, negar la tortura en Guantánamo, y otras situaciones peliagudas más, que finalmente lo llevarían a presentar su renuncia.

Cuando se le pregunta si la campaña en Irak es una lección para el futuro, Rumsfeld intenta escabullirse del peso de sus errores, recurriendo a la historia como su juez – algo que han hecho otros antes que él – y desde su punto de vista, puede tener algo de razón: hoy en día se da por hecho que la incursión en Irak e incluso en Afganistán, fueron fracasos, pero es imposible predecir cómo serán vistos dentro de cien o doscientos años, algo que Morris no duda en señalar como una posibilidad. Pero en el filme queda claro que para los EE.UU. estos episodios, como Vietnam, tienen una connotación negativa en el juicio popular, si bien Rumsfeld usa en su desagravio el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, que fue un brutal cambio de rumbo en la historia del mundo, pero aún así, el documental aborda algunas de las contradicciones del poder, algo patente en el discurso de Rumsfeld, quien pareciera estar dispuesto a creer su propia versión de los hechos, omitiendo hablar con Morris de temas como su amistad y relación profesional con Dick Cheney, para muchos el verdadero ingeniero detrás del operativo post 11/9.

Como documentalista que trata de mantener una objetividad sobre un sujeto claramente complejo, Errol Morris a menudo se halla jugando con fuego; basta ver cómo busca franquear las barreras que le impone su propio entrevistado, y salirse con la suya, aunsi Rumsfeld parecer creer que es más listo. De este modo, Morris repite el efecto de The Fog of War (2003), su documental centrado en la figura de Robert McNamara, que ejerció como secretario de Defensa desde 1961 hasta 1968 (el surgimiento y auge de Vietnam). Este documental no promete dar al espectador una lección de historia sobre la política militar de EE.UU; es mucho más: nos deja sobre todo con la visión sin adornos de un hombre que ayudó a dirigir, como si de una sinfonía se tratara, algunos episodios de la historia reciente. El espectador podrá aceptar algunos de sus razonamientos (después de todo, el hombre es elocuente), mientras que otros rasgos de su discurso nos dejan con una nueva perspectiva de este "conocido desconocido".

Aún pese a su rigurosa ejecución, algunos documentales están atenidos a los puntos de vista más subjetivos de sus participantes y en el caso de este sucede aún más, pero no por eso deja de ser un retrato fascinante de esta notable figura, con una amplia gama de matices, expuestos por Morris de tal forma que por momentos logra lo que muchos considerarían imposible: hacer de alguien como Rumsfeld alguien casi simpático, donde en otros lo deja prácticamente desnudo y sin modo de defender sus acciones o de evadir las consecuencias de éstas. La banda sonora compuesta por Danny Elfmanes otro elemento útil, que Errol Morris aprovecha bien para presentar un documental dinámico e interesante, que no se vuelve tedioso; en suma, una obra cuyo valor histórico es absolutamente innegable.