Reprise | Letras Libres
artículo no publicado

Reprise

Existen varias listas que pretenden enumerar los arranques novelísticos más destacados, los más brillantes, según la óptica del clasificador en turno. ‘It was a pleasure to burn…’, ‘Vine a Comala porque aquí me dijeron que vivía mi padre…’, ‘A screaming comes across the sky…’, ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…’. Palabras perfectamente hiladas que despiertan el interés, avivan la curiosidad en el lector e invitan a continuar la lectura.

Las secuencias iniciales de ciertos filmes poseen un carisma similar. Uno puede mirar esta o aquella adaptación y quedar más o menos contento, pero es especialmente interesante cuando el cine pasa de las páginas de la novela y se interna en el universo personal del creador. Situada a medio camino entre el videoclip musical más propositivo y el cine de arte, Reprise (Joachim Trier, 2006) es una espléndida muestra de estos cautivadores arranques, y su reciente edición dentro de la colección de la Cineteca Nacional brinda una oportunidad perfecta para apreciarla. Para quienes no teman verlo sin conocer el resto de la cinta, he aquí el video en el tubo.

http://www.youtube.com/watch?v=UQ31UFBSAX8

La escena es digna de una buena novela contemporánea: dos jóvenes escritores, amigos incondicionales, Erik y Phillip, – ataviados como si fueran parte del último resquicio vivo del post punk - que apenas rebasan los veinte años titubean frente a un buzón en el cual planean depositar sus respectivos trabajos literarios. A partir de ese momento, la secuencia, dividida, sigue los destinos de ambos por separado. Phillip triunfa rápidamente, pero cae en una depresión crónica, y Erik se ve obligado a remar cuesta arriba para alcanzar el éxito artístico y la notoriedad literaria. En medio hay títulos de culto y egos desbordados, crisis nerviosas y creatividad inusitada. Y con esto no se han revelado siquiera los primeros cinco minutos de la cinta.

Pero reducir las virtudes de la cinta a sus brillantes cuatro minutos iniciales sería un total desperdicio. Porque, de la misma manera que los grandes arranques literarios arriba citados ven crecer sus planteamientos y convertirse en novelas colosales, la secuencia inicial crece y deriva en una gran cinta. Hay en Reprise una disección de la amistad, el amor y la literatura. Una banda sonora que parece combinar con el entorno de una grisácea Oslo, aprovechando las bondades del post punk y anexos (suenan fuerte y claro The Jam, Joy Division, New Order o Le Tigre, entre otros), fungiendo como hilo conductor para los vaivenes existenciales y literarios de Erik, Phillip y su grupo de amigos.

Reprise, con su aspecto visual con elementos prestados de todos lados (desde Godard y Truffaut hasta los videoclips más arriesgados y la obra de Anton Corbjin), su narrativa fresca, con plena autoconciencia de su contemporaneidad y el halo literario que la rodea, representa una espléndida muestra de buen cine noruego, y una fresca postal de una juventud que se antoja universal y que, con “New Dawn Fades” de Joy Division como himno generacional, pugna incesantemente en la batalla por definir su identidad.

-Luis Reséndiz