Marca personal a Mad Men: A Tale of Two Cities | Letras Libres
artículo no publicado

Marca personal a Mad Men: A Tale of Two Cities

La influencia de David Lynch sigue presente. El viaje de hachís de Don en la fiesta remite al pasaje de Lost Highway en el que Bill Pullman se encuentra con Robert Blake. 

La crisis de identidad de la agencia antes conocida como Sterling, Cooper, Draper y Pryce (SCDP) alcanza un punto de inflexión. No todos reparan en la naturaleza del cambio. ¿Para qué distraerse a la mitad del viaje?  

Episodio 10: "A Tale of Two Cities"

1 No hay enemigo pequeño en 1968. En Chicago, las protestas violentas de un grupo de estudiantes contra la guerra de Vietnam, aunadas al intento de proyectar a Ted Kennedy como el candidato presidencial de un grupo disidente reunido en el hotel Hilton, casi sabotean la unción de Hubert Humphrey como representante demócrata para las elecciones de Estados Unidos. Humphrey sentía que contaba con un apoyo mayoritario aplastante. Ingenuo. En Los Ángeles, Roger y Don se encuentran en una fiesta con Danny Siegel, primo de la ex esposa de Sterling y fugaz copy de SCDP. La contratación de Danny no fue voluntaria: Draper es obligado a reclutarlo tras robarle inconscientemente una idea para un anuncio en “Waldorf Stories” (T04E06). Quizá como un reflejo retardado contra los caprichos de su ex mujer, Sterling se da vuelo en burlarse de la baja estatura de Danny, quien se ha reinventado con éxito en Los Ángeles como director de cine. Sterling termina en el suelo a causa de un golpe de Siegel. No ve venir el puñetazo.

En Nueva York, cansado de la insubordinación del personal y la ausencia de dirección ejecutiva, Jim Cutler convence a Ted de que ha llegado la hora de asumir el control. Para conseguirlo, renuncian al derecho de figurar en el título oficial. La denominación del nuevo despacho: Sterling, Cooper and Partners. La estrategia es simple: los jefes serán los directivos de SCDP, pero la toma de decisiones recaerá en Jim y Ted. El nombre, bajo ese contexto, resulta irrelevante. Roger, Bert y Don han minimizado sistemáticamente al personal de la otra agencia, a quienes ven como ñoños y melifluos. Grave error. El estilo vertical y anquilosado de SCDP terminará por ser expulsado. El único que anticipa el golpe de estado es Pete, pero nadie está de humor para hacerle caso.

2 En el ensayo Postspiritual Capitalism in Organization Studies (New Mexico State University, 1999), el analista David M. Boje apunta que el capitalismo estadounidense del siglo pasado se sustentó en dos visiones para generar riqueza. La primera consistía en asumir la construcción de la empresa como un vehículo para la realización espiritual. Los valores del “buen americano” (trabajo, perseverancia, justicia) como camino a la armonía individual y cósmica, independientemente de la religión que se profesara (es decir, como algo que va más allá de la teoría weberiana que ata la acumulación al origen protestante de los primeros peregrinos). La segunda estribaba en promover el avance económico en función de la habilidad individual para acumular capital. Para esta clase de entrepreneur (o “self made man”), el acceso al “festín del consumo” es la tierra prometida, la materialización de lo que se conoce como el “sueño americano”. Cada una de estas posturas requiere de personalidades distintas para materializarse, pero ambas son productos del talento y el tesón.

En Mad Men, qué duda cabe, Donald Draper es el emblema del “self made man”; un estafador cuyo credo es “no parar hasta tenerlo todo” y concebir la felicidad como el consumo sin fin –ver el pitch que le formula a Dow Chemical en “Comissions and Fees” (T05E12)–. La tragedia de Draper es que sabe que la voracidad nunca se cristalizará en plenitud, ni siquiera en la muerte, como le señala el fantasma de PFC. Dinkins en la secuencia de la fiesta. La visión espiritual, sin embargo, no había contado con una representación hasta este capítulo de “A Tale of Two Cities”, donde se revela la función que Bob Benson va a desempeñar en el futuro del programa. No es la de un agente del gobierno o un espía corporativo, como especularon varios blogueros con entusiasmo jocoso, sino algo peor: Benson es el evangelista que antecede a gurús del management al estilo de Stephen Covey y Spencer Johnson, autores de Los siete hábitos de la gente altamente efectiva y ¿Quién se ha llevado mi queso?, respectivamente. Peor aún: como demostró con el manejo hábil de Ginsberg en la cuenta de Manischewitz, el estilo cuasi religioso de Benson cuenta con un futuro prometedor en la nueva Sterling, Cooper and Partners, donde el alcohol y los cigarros serán sustituidos eventualmente por retiros espirituales y congresos motivacionales para vendedores.

3 La influencia de David Lynch sigue presente. El viaje de hachís de Don en la fiesta remite al pasaje de Lost Highway en el que Bill Pullman se encuentra con Robert Blake (The Mistery Man). La imaginería también remite a cultos y orgías. Otra vez Sharon Tate. A veces da la impresión de que Matthew Weiner crea conscientemente estos rumores para confundir a la audiencia. La inyección previa de significado funciona: la secuencia se desdobla de manera inquietante. Dobles, sexo y locura.

Un homenaje a Sunset Boulevard (1950), de Billy Wilder. ¿El guiño significa que Draper se contempla a sí mismo desde la muerte, como el personaje de William Holden en esa cinta? El limbo alucinatorio que habita es uno de los logros más contundentes de esta temporada. “A mitad del camino de la vida / en una selva oscura me encontraba / porque mi ruta había extraviado”.

4 La única manera de romper el “techo de cristal” –esa barrera invisible que impide el crecimiento de las mujeres en las organizaciones– es a golpes. El momento de gloria de Joan y Peggy con Avon es la base que les permitirá desenvolverse con eficacia dentro de la estructura naciente. Para Peggy implica la ruptura sentimental con el mundo idealizado que construyó en torno a Ted, así como la consecuente construcción de una carrera enfocada al desarrollo personal, y no al de la gloria de su jefe. Para Joan, Avon es todo un renacimiento: la posibilidad de “limpiarse” de Jaguar y consolidarse como una socia de peso en la nueva compañía. Joan ha roto simbólicamente con cada uno de los socios operativos de SCDP a lo largo de la temporada: le reclamó a Don su egoísmo en “For Immediate Release”; marginó a Roger en “The Better Half”, y ahora sacrificó a Pete en “A Tale of Two Cities”. En las antípodas de lo ocurrido en el cierre de la tercera temporada, Joan no estará al lado de sus viejos colegas en el próximo reacomodo de poder. Ellos lo intuyen. Que se jodan.

5 Sin esposa, sin hogar, sin poder. Pete Campbell, huérfano consagrado. Menos mal que la mota no escasea en la oficina.