"ISIS: No respite": una glosa | Letras Libres
artículo no publicado

"ISIS: No respite": una glosa

El reciente video de propaganda difundido por ISIS oscila entre el tráiler de video juego, el tráiler cinematográfico y la propaganda conservadora gringa. 

Isis: No respite (2015) oscila entre el tráiler de video juego, el tráiler cinematográfico y la propaganda conservadora gringa. (Si no lo han visto, lo cual es poco probable a estas alturas, vayan aquí y regresen.) Su discurso es fiel, pero su forma adopta en buena medida usos y costumbres del enemigo infiel. Está claro que el Alhayat Media Center, agencia de medios y relaciones públicas de ISIS, le tiene bien tomado el pulso a la competencia occidental. Razonablemente podríamos estructurar No respite en tres ‘actos’ más un prólogo y un epílogo. El prólogo es, sencillamente, la basmala: “En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”, en tipografía blanca sobre fondo negro:

El primer acto o set-up consiste en una presentación de los protagonistas y sus circunstancias. “Éste es nuestro califato”, dice una voz masculina (algo sobre ella, más adelante), mientras la cámara sobrevuela una ciudad en la que ondea la bandera del Estado Islámico.

Es un establishing shot que no se diferencia en nada a las primeras tomas de decenas de tráilers, sean de películas bélicas como Jarhead 2: Field of fire (2014):

o de video juegos bélicos como Call of Duty: Black Ops III (2015):

En este primer acto se nos presentan datos generales del califato (fundación, líder); también, no sin ostentación, sus dimensiones (“Más grande que Inglaterra, ocho veces más grande que Bélgica, ¡treinta veces más grande que Qatar!”) y parte de su currículum (“¡Somos nosotros quienes destruyeron las fronteras de los Sykes-Picot!”). Por último, una declaración de principios: la obediencia a Allah y la unión bajo una bandera 

Intencionalmente o no, la imagen remite a los izamientos –acaso cuestionables pero iconográficamente imborrables– de Iwo Jima (el plural no es caprichoso) en febrero de 1945, que han sido alimento inagotable de arte posterior, de Johnny Cash a los eventos de Marvel:

Esta declaración da paso al segundo ‘acto’ del corto. Éste, a diferencia del segundo acto de la estructura convencional tanto del tráiler (de cine y video juego) como de la ficción clásica “hollywoodense”, es más breve que el primero y el tercero. No es un segundo acto de complicación o desarrollo. Es un momento expositivo de consideraciones ideológicas: “No hay honor en la idolatría ni en el nacionalismo”, “No existe diferencia entre un árabe y un no árabe, entre un negro y un blanco… excepto en su devoción”, “Esta es la fe que nos une”, etcétera.

El tercer ‘acto’ de No respite es una imprecación climática. Es un llamado y un acto de bravura o machismo, como un gorila que se alza en dos patas y se golpea el pecho. Comienza con un vocativo (“¡América!”) y avanza, entre acción viva, kynetic typography y animación, desmantelando o intentando desmantelar la idea de la superioridad del ejército de Estados Unidos. “Tus soldados terminan muertos”, dice la voz mientras vemos cifras en la pantalla (“Más de 50,000”), “o suicidas, con más de 6,500 muertes por suicidio al año” (lo cual es cierto, como puede verse acá). No respite acusa a “América” de manipular datos a su conveniencia, pero tampoco está libre de ese pecado, que en publicidad o propaganda es básicamente el pan nuestro de cada día. Reclama para ISIS, por ejemplo, “haber sembrado el miedo en los soldados suicidas” del enemigo pero ese miedo, naturalmente, no es la única razón del problema. (Un detalle: la cifra de 6,500 suicidios anuales es, según fuentes, “modesta”. De manipulador a manipulador, el Alhayat Media Center pudo haber aprovechado cifras más altas. Ahí para el siguiente video.) Este acto también anuncia los brutales costos de la guerra para Estados Unidos (“Seis trillones de dólares” siempre en ascenso exponencial) y los compara con algo que parece ser una “buena administración” de recursos bélicos de parte de ISIS: ataques estadounidenses con misiles Maverick de 250,000 dólares vs ataques terrestres de ISIS con balas de 50 centavos. Se sobreentiende que las segundas son más efectivas que los primeros. (Otro paréntesis: una versión más dolorosa del precio de la guerra está en In ruins, el especial de stand-up de Eddie Pepitone estrenado este año. El bit, divertido como la carcajada de una calavera, es ‘The price of the Irak War’; escúchenlo acá.)

El tercer acto entra entonces en un crescendo de violencia. La música también crece en amenaza; recuerda a un Hans Zimmer genérico, de pocos recursos. Hay una coalición del mal, un ejército de infieles unidos contra La Verdad. (En esa coalición infiel está México, por cierto.) Explosiones, soldados fieles en calma, la sangre CGI y “movimientos” de cámara velocísimos remiten nuevamente a cierta estética atroz de video juego. La voz adopta definitivamente el tono, el volumen y la dicción de la amenaza: “¡Déjense venir!” Los números de sus tropas “sólo aumentan nuestra fe”. Arderán en las “colinas de Dabiq”. No es casual que para las leyendas en esta parte los diseñadores hayan adoptado la tipografía Trajan, insistentemente asociada a la guerra y al horror religioso en cine:

La voz sin embargo es el elemento estilístico más anacrónico de No respite. Tal vez el menos amenazante. En general, el tráiler cinematográfico y de videojuego ha ido abandonando este tipo de narraciones ‘externas’ en los últimos años, acaso porque levantan una barrera entre nosotros y los hechos. Impone una distancia si no está asociada a un personaje o a una persona que podemos ver. La voz es el mismo recurso anacrónico que utiliza la propaganda derechista gringa en sus videos islamofóbicos. (Vean, por ejemplo, ‘The audacity of Jihad’.) Más: la costumbre del ‘honest trailer’ y las parodias de tráilers han terminado por tener un casi monopolio de este recurso. Y la labor tanto de parodias como de ‘avances honestos’ es la de desmontar la forma del tráiler: de exponerlos como los productos “mentirosos” que son. El Alhayat Media Center, cuyo dominio es internet, debería haber tenido esto en cuenta. El tercer acto termina con “un eco” de la llamada del profeta: “Juntad a sus aliados, tramad contra nosotros y no nos deis respiro”; es un final también como una llamada a nuevos soldados a unirse a este grupo. La imagen sobre la que esto sucede podría tener como pie la vieja leyenda: “I want YOU to join the Army” –

El epílogo, finalmente, es la cita del Corán de la que se ha hecho eco en los instantes previos. La leemos sobre un mundo al que viene asomándose el sol. La referencia visual, claro, es 2001: Odisea del espacio (1968). La referencia ideológica: el califato universal, bajo cuyo régimen binario el meme “El mundo se divide en dos clases de personas” pueda por fin ser realidad: “los fieles y los infieles”.