El oficio del guionista, II | Letras Libres
artículo no publicado

El oficio del guionista, II

Segunda parte de la entrevista con Jeremy Pikser.

***

¿Qué tan involucrado has estado en la producción de tus guiones?

A Warren (Beatty) le gusta que el guionista esté presente en el set todo el tiempo. Si se hubiera salido con la suya, probablemente me hubiera obligado a acompañarlo a la sala de edición. Es decir, disfruta de la colaboración. Le gusta escuchar las opiniones de los demás.

El nivel de participación del guionista en el set depende del director, pero la realidad es que no hay mucho que podamos hacer en el set. Nueve de cada diez ocasiones pasas los días viendo al resto de la producción hacer cosas mientras tú no tienes nada que hacer.

¿Y cómo se siente formar parte de la producción de tu guión?

Puede ser una experiencia muy grata y emocionante. Hace treinta años trabajé en la cinta Reds, para la cual escribí algunas escenas y diálogos. Un día de la producción me tocó ver a John Reed interpretar un discurso que yo había escrito. Verlo a él, en una fábrica, rodeado por más de doscientos extras vestidos con atuendos de principios de siglo, escuchando y celebrando un diálogo mío fue lo más cerca que jamás estaré de participar en la Revolución Rusa.

Por otra parte, la experiencia de ver toma tras toma arruinada porque una luz estaba chueca o porque el actor no estaba en la marca correcta puede ser increíblemente aburrida. Y, mientras tanto, el guionista está sentado ahí, sin nada qué hacer.

A veces también puede ser una experiencia frustrante porque no te gusta lo que los actores están haciendo con tus diálogos, y realmente crees que no lo están interpretando de manera correcta, y sugieres un cambio al oído del director (porque está prohibido hablar con los actores) y nadie te hace caso.

Y ¿después del estreno de la película? Cuando vas a las conferencias de prensa, ¿te preguntan algo?

Nunca. O casi nunca. Estuve en la rueda de prensa de Bulworth, pero no me entrevistaron una sola vez. Sin embargo, es cierto que la había coescrito con Warren, así que él podría haber contestado cualquier pregunta sobre el guión.

¿Qué beneficios da el ser un guionista nominado al Oscar?

Por los tres o cuatro años siguientes la nominación me abrió muchísimas puertas. Me entrevistaron en numerosas ocasiones entre el anuncio de los nominados y la ceremonia, y conseguí mucho trabajo.

¿Y ahora?

Ha pasado más de una década desde la nominación. Bulworth no fue un éxito en taquilla. La mayoría de la gente ni siquiera sabe que existe. Dicho lo cual, es mejor ser nominado al Oscar que no serlo, porque –te importe o no– el crédito viene acompañado de cierto respeto. Si un cliente te busca en Google antes de conocerte –y hoy en día siempre lo hacen– la nominación ayuda. Pero no creo que nadie siga hablando de mí doce años después de haber sido nominado a un Oscar.

¿Alguna vez has considerado cambiar de profesión?

Constantemente. En el único momento en el que no consideré un cambio de profesión fe cuando conseguí mucho trabajo. Y eso fue durante los años siguientes a Bulworth. En este oficio, cuando tienes trabajo, tienes mucho trabajo. Cuando te va bien, te va muy bien. Y cuando te va mal, te va realmente mal. Así es el trabajo de guionista en Estados Unidos.

¿Qué les dirías a tus hijos si te dijeran que quieren ser guionistas?

No me molestaría. Si me lo hubieran dicho cuando tenían quince años, quizás les habría pedido que reconsideraran. Pero creo que ellos han visto lo difícil que, por momentos, ha sido para mí. Crecieron viéndome hacer corajes por productores estúpidos y ejecutivos idiotas, desilusionado por no haber conseguido uno u otro trabajo que creí que me darían. Creo que ninguno de ellos podría haber apreciado el esfuerzo que requiere mi profesión si en vez de trabajar en casa trabajara en una oficina.

No obstante, creo que ser guionista es una buena vida. Una muy buena vida. Prefiero estar frustrado porque mis guiones no se producen que tener que subirme al metro e ir a Wall Street todos los días a trabajar desde un cubículo ocho horas diarias, cinco días a la semana.

Si realmente me interesara hacer dinero, estoy seguro que podría haber hecho mucho más si me hubiera mudado a Hollywood. Simplemente no quise hacerlo, a pesar de que California es un lugar hermoso para vivir. Pero el ambiente social de la industria de Hollywood me parece verdaderamente espeluznante. Ese ambiente te drena de humanidad.

Todo se reduce a quién eres. A mí me gusta escribir porque es una profesión basada en la expresión de tu naturaleza más íntima. Ser artista es un modo de vida privilegiado, siempre y cuando puedas vivir de lo que haces.

-Olga de la Fuente