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Actividad paranormal, de Oren Peli

Diez años después, el legado de La bruja de Blair continúa rindiendo frutos. A las recientes Cloverfield y The Poughkeepsie Tapes se suma Actividad paranormal, que sigue fielmente las reglas del modelo original. Nuevamente estamos frente a una supuesta grabación “casera” hecha por gente común y corriente, y cuyas secuencias representan el testimonio de un hecho atroz. En este caso se trata de una joven pareja que se muda a una nueva casa, en la que empiezan a ocurrir extraños fenómenos. Intrigados, deciden colocar una cámara en su habitación para registrar lo que sucede mientras ellos duermen, y lo que van encontrando los lleva a una espiral de locura y terror de la que no pueden escapar. La principal virtud de esta película es la misma que la de La bruja: logra una atmósfera intimidante sin mayores efectos especiales y, sobre todo, sin mostrar jamás qué es aquello que amenaza. Una lección más para los grandes estudios de Hollywood, que no han entendido que para hacer un filme digno a veces sólo basta una buena idea y un puñado de dólares.

Los límites del control, de Jim Jarmusch

Aunque la comparación obvia de la nueva película de Jim Jarmusch con su propia cinematografía es Ghost Dog, por el tema de los gángsters, en realidad Los límites del control tiene mucho más que ver con Hombre muerto y Coffee & Cigarettes. Ya se sabe que en las películas de este director estadounidense no ocurre mucho –o que más bien, todo ocurre a otro ritmo–, y que hay que prestar más atención a los diálogos que a las acciones de los personajes. Esta cinta está armada a partir de sketches en los que los actores pronuncian frases con la característica filosofía metafísica de Jarmusch, siempre rodeados de café y cigarrillos. El asunto de los mensajes en las cajas de cerillos y la supuesta misión del protagonista, es un mero pretexto para que el director despliegue su muy particular visión del mundo y del cine. De hecho, uno de los momentos clave del filme ocurre cuando Tilda Swinton dice: “Las mejores películas son como sueños que no estás seguro de haber tenido”. Esa es exactamente la sensación que deja Los límites del control, en medio de secuencias hechas de humo, la música espectral de Boris y la penumbra colorida del cinefotógrafo Christopher Doyle: no se sabe exactamente lo que se acaba de soñar, pero uno despierta hechizado.

La caja, de Richard Kelly

Tras debutar de manera impactante con Donnie Darko, filme que en breve tiempo alcanzó el estatus de culto, Richard Kelly perdió la brújula con Southland Tales, una cinta protagonizada por nada más y nada menos que The Rock, la estrella de la lucha libre estadounidense convertida en actor. Ahora, con su más reciente trabajo, endereza el rumbo, aunque sin lograr la genialidad de su ópera prima. Basada en un relato de Richard Matheson, autor clave de la literatura fantástica del siglo XX, La caja es una cinta extraña e intrigante en la que verdaderamente uno no sabe el trasfondo de la historia hasta los minutos finales. Todo parte de la oferta que recibe un matrimonio a través de una misteriosa caja: si aprietan el botón que contiene, se les entregará un millón de dólares, pero al mismo tiempo provocarán la muerte de una persona. Una trama con una cuestión moral como epicentro, que sin embargo despierta inquietudes que van mucho más allá de eso. Destaca la actuación de Frank Langella como el siniestro Arlington Steward, el hombre sin la mitad de la cara que mueve los hilos detrás de la historia.

-Bernardo Esquinca