Camarón: semillas en el corazón flamenco | Letras Libres
artículo no publicado

Camarón: semillas en el corazón flamenco

El 2 de julio de 1992, José Monge Cruz, hijo de Juana la Canastera, apodado El Camarón desde niño por su cabello dorado, aire inquieto y rostro luminoso, y "de la Isla", por haber nacido en San Fernando (Cádiz), muere en Badalona y entra, prematuramente, en el corazón del sueño.
     Atrás quedaron 41 cortos años y nació la leyenda de su tiempo; de un tiempo que abrió semillas en el corazón flamenco. Ahora en 2004, de la mano de su hijo Luis Monge y Maín G.-Escolar, tenemos la oportunidad de revivir su trayectoria en un triple CD: Camarón de la Isla: alma y corazón flamencos, un viaje de exploración en busca del cantaor oculto, a través de una nueva remezcla de 33 de sus mejores temas, que rescatan todo el poderío de su voz, y bajo la que se dibuja, casi siempre, su sombra (¿su otra luz?): la guitarra de Francisco Sánchez Gómez, el hijo de Lucía la Portuguesa.
     El azar, que es generoso, permitió que coincidieran en el tiempo y el espacio dos figuras portentosas, Camarón y Paco de Lucía. Su entrecruzamiento en el firmamento musical español de los años sesenta provocó un cataclismo que dura hasta nuestros días. Propició, sencillamente, que el flamenco no quedase reducido a una tradición folklórica minoritaria, en recesión y con tendencia a la entropía, sino que respirarse, creciese y se expandiese hacia una música universal, reinventando los límites de sus propias fronteras, abriéndose a la fusión con otros territorios sonoros y, sobre todo, conectando con la pulsión y la nueva sensibilidad del mundo cosmopolita y urbano de finales del siglo XX. Y ha sido además, milagrosamente, un camino de ida y vuelta. El desbordamiento de los límites del flamenco, su entreveramiento con las raíces árabes e hindúes, su fusión con los lenguajes del jazz y el rock, abrieron las posibilidades de colaboración con muchos artistas y propiciaron su divulgación masiva. Por esa senda del mestizaje se encaminó la trayectoria de innumerables músicos como Veneno, Ketama, Raimundo Amador, Jorge Pardo, y surgieron experimentos tan singulares y gozosos como Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick o, muy recientemente, Lágrimas Negras de Bebo Valdés y El Cigala. Nuevos grupos, como Ojos de Brujo y Elbicho, integran las bases flamencas con elementos variados de nuevas tendencias: funk, rap, electrónica. Para el público en general, sin cultura musical y embrutecido diariamente por el machaque radiofónico, el mestizaje ha facilitado su familiarización con el flamenco. Y una vez que ya se ha metido el duende en el cuerpo comienza un recorrido inverso y personal, hacia la tradición y las raíces: hasta gustar de Mairena, Caracol o la Niña de los Peines. Lo dice la leyenda:

sobre la misma columna
     abrazados sueño y tiempo
     cruza el gemío del niño
     la lengua rota del viejo.

Camarón, sin embargo, se fue antes de tiempo y dejó flotando en el aire oscuras flores de duelo. Su ausencia duele más aún que su cante y se le intenta recuperar compulsivamente. En el disco Luzía (1998), Paco supera la timidez y se atreve a cantarle unas sentidas letras por rondeñas. Hace tan sólo unos meses, en Cositas buenas (2003), va más allá y gracias a las tecnologías digitales lo rescata del corazón del sueño para que vuelva a cantar con él, y acompañarlo al toque, junto a su otro guitarrista, Tomatito.


Y si el sueño finge muros
     en la llanura del tiempo
     el tiempo le hace creer
     que nace en aquel momento.

¿Qué era inigualable en Camarón? Se pueden decir muchas cosas sobre su genio musical y su prodigiosa capacidad de afinación, pero quizá lo realmente singular fuese esa voz como de cuchillo herido que rasgaba la piel del alma. Y, por otro lado, su intuición creadora, trasgresora: al oírlo uno tiene la sensación de que el flamenco es una frontera en movimiento. Tanto para los adictos como para los no iniciados, la aventura del equipo dirigido por Luis Monge y Maín G.-Escolar es altamente recomendable. Los temas remezclados en el triple CD abarcan toda la geografía musical de Camarón, desde las alegrías del Barrio de Santa María (1969) hasta las bulerías de La calle de los lunares (1992), pasando por temas tan conocidos como "Volando voy", "Soy gitano", "Te lo dice Camarón", "La leyenda del tiempo", "Como el agua", "La Tarara" y muchos más. Un trabajo de gran calidad, exhaustivo y difícil por la enorme disparidad de fuentes sonoras, ya que los primeros discos no estaban grabados en multipista sino en estéreo. En las nuevas remezclas se rescata la versión no mutilada de las bulerías de Samara, se eliminan reverbs y otros efectos, se añaden falsetas de Tomatito y segundas voces descartadas originalmente, se atemperan compases, se equilibran instrumentos y, principalmente, se intenta recuperar el color natural, los matices, las texturas, el cuerpo y el espíritu de la voz de Camarón. El librillo que acompaña al disco recoge las letras y una introducción a cada tema extraídas de Camarón, vida y obra (SGAE, 2004) de Faustino Núñez y José Manuel Gamboa, libro que reúne su obra completa con textos, guías de audición y biografía artística. Los que quieran acercarse, ¿por qué no?, al ser humano y el morbo que lo rodea, pueden adquirir la polémica Camarón, biografía de un mito, del periodista Luis Fernández Zaurín y el que fuera su road manager, José Candado (RBA, 2003). Con vocación más poética que el anterior, la editorial Ópera Prima publica en Camarón, antología el arduo trabajo de recopilación auditiva realizado por Teo Sánchez / Antonio Pastor de los cantes isleños, incluyendo letras propias, populares y de otros autores como Omar Khayam, García Lorca, Kiko Veneno o Joaquín el Canastero.
     También Paco de Lucía es objeto de interés constante en la industria cultural: acaba de editarse en CD la discografía integral (26 discos) y Juan José Téllez publicó recientemente una biografía: Paco de Lucía en vivo. Treinta y muchos años después de su primer disco en común, dos hechos ciertos: un interés creciente a nivel mundial por el flamenco y una corriente de artistas que lo reivindican como una seña de identidad, abordándolo desde la tradición o el mestizaje. Tanto da: está vivo y en movimiento. Te lo dice Camarón:

el flamenco va sobre el tiempo
     flotando como un velero
     el flamenco va sobre el sueño
     hundido hasta los cabellos. ~