Buena suerte | Letras Libres
artículo no publicado

Buena suerte

Es una suerte que muchos de nosotros estemos esperando, alelados, los inminentes resultados de la convocatoria del programa Jóvenes Creadores y que muchos otros estén celebrando o sufriendo aún los resultados del Sistema Nacional de Creadores. De otro modo tendríamos que leer los jodidos diarios y toparnos con algunas notas depresivas. Por ejemplo:

-Que el recorte presupuestal de 85 mil millones de pesos ordenado por el secretario de Hacienda afectará gravemente, y quizá sobre todo, a las instituciones culturales.

-Que María Teresa Frenk, coordinadora de Música y Ópera del INBA, renunció y señaló: “Me voy, amigos, con lágrimas en los ojos, porque no pude hacer nada (o muy poco) por la música de este país. Se nos pide un recorte del 50% del pago de honorarios, más la cancelación de todo lo artístico que implique costos en la CNMO [Coordinación Nacional de Música y Ópera] a partir de este momento. No quiero ser yo la que ejecute semejante cosa. Dejo lista la programación de los concertistas para el 2009. Para los que están esperando pago de honorarios, hoy me dijeron: se les pagará, pero no sabemos cuándo (permítanme comunicarles que eso incluye mi sueldo).”

Es una suerte que la mayoría de nuestros escritores miren, abstraídos, sus bodegones y paisajes y marinas y detesten todo aquello que tenga cierto tufo a arte contemporáneo. De otro modo quizá les molestaría saber:

-Que el Museo Tamayo primero anuncia y luego desmiente un enorme recorte de personal, además de que, se dice, suspenderá exposiciones.

-Que el Museo de Arte Moderno ha tenido que cancelar (o cuando menos posponer hasta que México sea un país de primer mundo) tres exposiciones: una relacionada con el museógrafo Fernando Gamboa, otra sobre los vínculos de Remedios Varo con la arquitectura y una más titulada Objeto/sujeto.

-Que el Museo de Arte Carrillo Gil se declara en suspensión de proyectos y casi casi en paro laboral, mientras que la anunciada exposición de Yoshua Okon, Ventanilla única, se tambalea.

Es una suerte que Tijuana esté tan lejos de la ciudad de México. De otro modo tendríamos que terminar atendiendo otro problema:

-Que más de trescientos artistas locales exigen, no sin argumentos, la destitución de Virgilio Muñoz Pérez, el nuevo director del Centro Cultural Tijuana, y que las autoridades de CONACULTA ni los ven ni los oyen.

Es, digo, una suerte.

- Rafael Lemus