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artículo no publicado

Bodoque

Comenzó como proyectil de barro, se transformó en bulto y en México llamamos así a los niños. Bodoque. Los imperios caen, las palabras quedan. “Lo fugitivo permanece y dura” (Quevedo).

La palabra bodoque suena a mexicanismo, y como tal aparece en unos veinte diccionarios. Pero es un arabismo.

Según Federico Corriente (Diccionario de arabismos), las palabras bodoque y albóndiga vienen del árabe clásico bunduqah; que a su vez (por vía del arameo rabínico y el siriaco) deriva del griego káryon pontikón, nuez del Ponto (avellana). Dice también que en castellano y portugués se llama bodoque al proyectil de barro, y en aragonés a la cerbatana.

Joan Corominas (Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico) dice que bodoque es el nombre de la “bola de barro endurecida que se emplea como bala para tirar con ballesta”, y que aparece escrito por primera vez en el siglo XV, en el Libro de cetrería de Evangelista. Dice que la palabra arraigó en España, México y Brasil; y que se ha pensado, sin fundamento, en un origen tupí, porque “se aplicó secundariamente a un arma de los indios” (¿la cerbatana?).

Sebastián de Covarrubias (Tesoro de la lengua castellana o española, 1611) definió bodoque como “El globo pequeño o pelotilla de barro que se tira con el arco o con la ballesta que llaman de bodoques” y bodocazo como “el golpe que se da con el bodoque”.

El Diccionario de autoridades (1726) de la Real Academia Española dice que el bodoque “sirve de munición a las ballestas que llaman de bodoques, con que se tira a los pájaros”, y que la bodoquera es el molde “donde se hacen los bodoques, que es una como tenaza de hierro, y a las puntas dos medias esferas cóncavas que se juntan y forman una entera perfecta, con el cual se coge la tierra como a pellizco, y la que entra adentro deja formado el bodoque”. Da un ejemplo de uso figurado: “Todos los recados que enviaba eran con las dos niñas de sus ojos, los cuales traía siempre a puntería de bodocazos” (La pícara Justina, 1605), que se refiere a los ojos de la severidad materna.

En el Corpus de Referencia del Español Actual y el Corpus Diacrónico del Español (Google: corpus rae) bodoque aparece en medio centenar de textos de varios países, desde 1499 en España hasta 1997 en Perú. Hay pocos de México. En uno, Carlos de Sigüenza y Góngora (Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe, 1680) dice que, según Torquemada (el misionero, no el inquisidor), Motecuhzoma “jugaba muchas veces al bodoque con Cortés y Pedro de Alvarado”, “y holgábase las más veces de perder” por generosidad. No explica en qué consistía el juego.

En la novela de Carlos Fuentes Cristóbal Nonato (1987), dice el protagonista: “pobrecito de mí que estoy todavía entre ser y no ser, apenas dos meses de concebido, flotando libremente en las secreciones de mi madre, en las profundidades de la cueva uterina, pero ya no un bodoque cualquiera, sino un sistema organizado de células activísimas”. Un centenar de páginas después, “don Fernando Benítez” injuria a un gordo: “infeliz bodoque”.

El sentido figurado fue cada vez más común, y se comprende, porque desaparecieron los bodoques. Pereda, en su novela Sotileza (1885), llama bodoque al nudo de emoción que deja sin habla: “lo tenía todo junto, hecho un bodoque, atravesado en la garganta”.

Manuel Seco (Diccionario del español actual) recoge un ejemplo ilustrativo del uso original: “Citan las crónicas que la destreza y rapidez de los tiradores era tal que gastaban, cada uno de ellos, ‘en menos de cuatro credos’, hasta 200 bodoques, que así eran los proyectiles que entonces usaban los cazadores.”

Joaquín García Icazbalceta (Vocabulario de mexicanismos, 1899) da tres definiciones de bodoque (todas figuradas) y cita versos de Guillermo Prieto:

1. Chichón, bollo: hinchazón de forma redonda que aparece en cualquier parte del cuerpo: tengo un bodoque en el brazo.

2. Bulto duro que se forma en una cosa blanda: “Y aquella cama... ¡qué cama! Toda bodoques y bolsas.” (G. Prieto, Musa callejera, “Romance”, p. 238)

3. Cosa mal hecha: esto es un bodoque.

Ninguna estaba en el diccionario de la Real Academia (DRAE, 1884) que definía bodoque con dos acepciones, una recta y otra figurada: “Pelota o bola de barro hecha en turquesa [como también se llamaba el molde] y endurecida al aire, como una bala de mosquete, la cual sirve para tirar con ballesta de bodoques. Figurativo y familiar: Persona de cortos alcances. Úsase también como adjetivo.”

El DRAE fue recogiendo los registros de don Joaquín, como puede verse en el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española de la Real Academia (Google: ntlle). La edición de 1914 incluye el uso de bodoque como sinónimo de burujo: “Bulto no grande de alguna materia: como de lana muy apretada o apelmazada.” (De burujo deriva emburujar: “Amontonar y mezclar confusamente alguna cosa”.) Esta sinonimia no es tan buena como la definición “Bulto duro que se forma en una cosa blanda”. En 1925 y 1927, el DRAE incorporó las otras dos definiciones, casi literalmente, marcándolas como mexicanismos.

Se han formado palabras derivadas de bodoque: bodocada, bodocal, bodocazo, bodoquera, bodoquero y bodoquillo, además de la frase hacer bodoques. Y como el concepto de bola o bulto es tan general, el uso figurado de bodoque y sus derivados se ha extendido, en algunos casos de manera temporal o regional.

La palabra bodocada, que significaba lo mismo que bodocazo, ya no está en el DRAE. La palabra bodocal, para una variedad de uvas gordas y negras, apareció en el DRAE de 1803 y no ha desaparecido. La palabra bodoquera con que se llamó tanto el “molde o turquesa donde se hacen los bodoques” como la “escalerita hecha de cuerda de vihuela, que se forma en medio de la cuerda de la ballesta” como una cajita donde se aloja el bodoque para ser disparado, está en el DRAE desde 1726 y sigue ahí, aunque desde 1884 se añadió un tercer uso: como sinónimo de cerbatana. La palabra bodoquero nunca ha estado en el DRAE, aunque María Moliner (Diccionario de uso del español) dice que en Hispanoamérica se llama así al contrabandista. La palabra bodoquillo, diminutivo de bodoque, apareció en la edición de 1770 y desapareció desde 1884. La frase hacer bodoques, que es un chiste cruel “con que se denota que alguno está enterrado”, se registra desde la edición de 1817. La metáfora implícita es que la boca es una especie de bodoquera. No es muy exacto el paralelo con la frase estar comiendo tierra que las últimas ediciones presentan como sinónima.

El Diccionario histórico de la lengua española (1936) de la Academia, que lamentablemente no pasó de las primeras letras, incluye bodoque de manera ejemplar. El uso está documentado con ejemplos importantes, que de hecho amplían la información sobre el uso de la palabra. El primero es del teatro de Cervantes:

–Miguel Jarrete es águila.

–¿En qué modo?

–En tirar con un arco de bodoques.

Esto refuerza la comprensión del pasaje de La pícara Justina: la mirada de águila de la madre severa que no deja pasar una. Otro ejemplo, de Suárez de Peralta (De la excelencia de los caballos, 1564): “También pueden tomar enjundia de puerco, y hagan dello pelotas o bodoques grandes.” De Moratín: “Si hubiera de seguir los saludables consejos que usted me da”, me llevarían “a hacer bodoques al cementerio”.

Incluye una acepción notable de bodoquera: “Inventiva o habilidad de una persona.” Y da como ejemplo un texto del Padre Isla (Fray Gerundio de Campazas, ¿1770?): “Sin reconocer otras reglas para la inteligencia de la expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno.” No la recoge el DRAE ni está en otros diccionarios. La metáfora implícita es que la creatividad dispara ideas como la ballesta dispara bodoques.

Incluye además, sin dar ejemplos, una acepción de bodoque antes no registrada: “Bordado pequeño y redondo”, que luego pasó al DRAE. La metáfora implícita es: chichón de la tela. También han pasado al DRAE registros de otras fuentes: “Pelota de hule que se pone en la punta de un palillo para tocar la marimba” en Honduras. “Ser querido, sobre todo referido a un niño pequeño” en México.

Arrigo Cohen (Para saber lo que se dice) habló de bodoques, enanos y arañas para referirse a los niños. Héctor Manjarrez (Útil y muy ameno vocabulario para entender a los mexicanos) hace el distingo: “Se dice cariñosamente de los niños: Vente a comer con tus bodoques, que jueguen en el jardín; se dice despectivamente de los adultos: Voy a ir con el bodoque de mi primo.”

Hay otros usos de bodoque que no han pasado al DRAE. Jorge García-Robles (Diccionario de modismos mexicanos): “Perforadora que se usa para hacer hoyos en el cuero.” Academia Mexicana de la Lengua (Diccionario de mexicanismos): “Objeto excesivamente voluminoso”, “Gran cantidad o volumen de algo”, “Persona gorda, pesada o poco ágil”.

El origen manda. Todo lo que puede ser visto como bola o bulto puede ser llamado bodoque. ~

 

(Letras Libres, noviembre)


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