Basura | Letras Libres
artículo no publicado

Basura

El mar es familiar en el sentido

de una sopa de genes,

y delante del mar hay un estercolero

y un rebaño de ovejas

husmea pobres restos de comida.

 

De pronto dudas de la seducción

repetitiva de las escombreras,

de los residuos líquidos

y orgánicos del cementerio.

Con qué invisible y duradero encanto

pudren el aire de los vivos

o respiran su propio aire espesado.

 

¿Gozamos pervirtiendo la belleza,

como en las universidades, u otra

belleza nueva en la basura anuncia

un horizonte sin cicatrizar?

¿Más metafísica o adorno?

 

La basura no quiere ser humana.

Le falta un término

a la comparación. Es lo que era.

Cáscaras, pensamientos,

costumbres... Ni los huesos

soportan, pobre Yorick,

confundirse contigo.

 

Desciendes a la orilla

donde hay niños y espuma saludable.

Te demoras y sacas unas fotos

de dos rectángulos de tiza

bajo el cielo encalado: dos amantes.

O marido y mujer.

 

Como otros animales vives

entre la madurez de los detritos

de espaldas a la roca, a la asepsia del mar

yodado y joven. Amas

el descenso. Aunque

quizá no sea amor.

 

La basura se siente bien contigo.

Hazla metáfora.

O deja aquí, entre plástico, los ojos

para que otro los use. ~

 


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