Autorretrato dormido | Letras Libres
artículo no publicado

Autorretrato dormido

En sus poemas nunca falta un gallo,

cuyos gritos oscuros, casi ausentes,

resuenan en el fondo de alguna madrugada.

Duerme dormido allí en el pozo de sí mismo

donde entreteje sus imágenes.

Y sueña con mujeres, sus cuerpos y sus pétalos,

y con el tiempo avaro que ajaba sus corolas

al alcanzarlas… Bellas mujeres

que amó y nunca lo amaron.

 

Yo velo aquí a su lado sin ser dos ni ser uno,

sin ser él mismo ni otro diferente,

sino la media sombra de su sueño
     entre pasos sonámbulos… Y quizás a esta hora
     ni la luna comprenda de qué hablo.
      
     Duerme con la ventana abierta
     que da al mar incansable y a la noche.
     Hay un cercano espejo donde se ven las alas
     de pájaros que pasan. Y el horizonte inmenso
     que parte el mundo con un cuchillo largo.
     Yo velo aún, aunque he de irme con los pájaros,
     y él queda aquí durmiéndose dormido,
     o está lejos tal vez y vuelve luego
     de no se sabe dónde, en algún barco… ~
      
     De Fábula del escriba, libro de próxima aparición.


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