Aire Libre ( segunda ) | Letras Libres
artículo no publicado

Aire Libre ( segunda )

Besos y mariachis

En efecto, la alegría de besar simultáneamente o escuchar a “El Charro de Huentitán” entonar lagrimosas de amor dulces querellas (las actividades organizadas por el gobierno del Distrito Federal, GDF, para solaz y esparcimiento del pueblo), ¡se vio ensombrecida por una alerta ambiental!

De acuerdo con la Comisión Ambiental Metropolitana, el día anterior se habían alcanzado 168 puntos IMECAS, cantidad suficiente para disparar lo que se llama una “pre-contingencia ambiental”, lo que quiere decir que el smog está a un prefijo de cuajarse en un puré flotante de mierda y ozono.

Cuando hay “pre-contingencia ambiental” las autoridades recomiendan no realizar actividades al aire libre. Sin embargo, besarse simultáneamente y escuchar entonar sus cuitas a “El Charro de Huentitán” no califican de actividades al aire libre, pues A) no son actividades y B) se llevan a cabo en el zócalo, que cuenta con dispensa de realidad.

En efecto, interrogado al respecto por el diario Reforma, el secretario de salud pública del Distrito Federal, Sr. Armando Ahued, dijo que las 217 mil personas congregadas en el zócalo no habían estado en riesgo en tanto que “no realizaron ninguna actividad física”.

Pólvora le dicen (y con mucha razón)

Mientras la gente se besaba en el zócalo sin hacer actividad física, en la delegación Magdalena Contreras –la zona más contaminada- se llevaba a cabo un mitin del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que es el partido que gobierna el Distrito Federal. Ese mitin al aire libre tenía como objeto recaudar cariño popular hacia tres señores políticos que ambicionan ser considerados pre-aspirantes a pre-candidatos a delegados o diputados (locales o federales) al servicio del pueblo.

Los habitantes de la zona, que en lugar de ir a sumarse a la caricia simultánea o a escuchar a “El Charro de Huentitán” prefirieron cívicamente acudir al mitin, estaban escuchando a los políticos sin hacer actividad física cuando hubo una potente explosión. Esta explosión, según los organizadores del mitin, se debió a que el pueblo, deseoso de expresar su entusiasmo ante la oferta política, apagó su cigarro en los cohetones y fuegos pirotécnicos al aire libre que había llevado al mitin.

Al parecer, a los políticos, a su partido y a las autoridades de la Delegación Magdalena Contreras no sólo no les importó que se hubiese declarado una “precontingencia ambiental”, sino que tampoco les importaba agregarle algunos IMECAS estallando varios kilogramos de pólvora.

La pólvora igual estalló, pero no al aire libre, donde debía hacerlo, para solaz y esparcimiento del pueblo, sino en los cuerpos de doce personas, cuatro de ellas menores de edad, que fueron trasladados a los hospitales con quemaduras de segundo y tercer grado que, en algunos casos, ameritaron amputaciones.

Huelga decir que fabricar pólvora, comercializarla, transportarla y hacerla estallar al aire libre o bajo techo son actividades estrictamente prohibidas por la ley, salvo que se trate de santitos, políticos y quinceañeras, o bien por equis causa.

“Estuvo más chido que ir al zócalo a besarse o a ver a El Charro de Huentitán”, dijo el joven Welbutrín Menchaca, mientras se limpiaba de la cara algunos restos de pólvora, epidermis y ozono.

Por su parte, uno de los oradores del mitin, señor Héctor Guijosa, ex delegado de Magdalena Contreras y candidato a ser arropado por el cariño popular en forma de voto, declaró al diario Reforma que el PRD no llevó los cohetones, sino que había sido el pueblo, y que “el incidente pudo haber sido provocado...”

Y cuando parecía que ya no podía empeorar...

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