20 preguntas a Luis Alberto Bravo | Letras Libres
artículo no publicado

20 preguntas a Luis Alberto Bravo

      

1. ¿Escribir sobre lo público o lo privado?

Lo privado (aunque inconscientemente lo público está ahí, determinado en diferentes temas que nos han llegado a interesar en mayor o menor medida; esto responde a algo irracional, de carácter, interés, o incluso determinado por los fondos secretos de la personalidad de cada escritor). Escribir conscientemente pensando en lo público es crear demagogia (directa o indirectamente).

2. ¿Escribir de día o de noche?

Siempre escribir.

3. ¿Cuál es la obra literaria más sobrevalorada?

El viejo y el mar. Es una obra que ha envejecido mal y el único motivo por el que se sigue imprimiendo y leyendo responde al mito Hemingway.

4. ¿Y la injustificadamente olvidada?

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino. Aunque quiero creer que no está necesariamente olvidada, sí percibo que no ha recibido la atención que merece ya sea por el riesgo, la propuesta o su capacidad de influencia. Este es un libro de culto, donde ya están superados algunos criterios literarios que aún en la actualidad se discuten. El genial Italo Calvino escribe una novela donde el protagonista o protagonistas son, por momentos, la literatura, sus recursos narrativos con todas las formas posibles, estructuras provocadoras, tramas, subtramas, engaños, leitmotivs (que son íncipits a micro escala), íncipits (que se vuelven leitmotivs a gran escala), párrafos que especulan, paranoias disfrazadas de capítulos, etcétera. El lector, además de recibir también la ilusión de un protagonismo, sale de una experiencia de lectura. Cuando un libro deja de ser algo, en apariencia inerte y simple, y se vuelve un objeto peligroso al demostrar que también posee vida se convierte en toda una contribución para la literatura.

5. ¿La obra maestra que nunca ha leído y quizá ha dicho que sí?

La vida instrucciones de uso, de Georges Perec.

6. ¿Cuál es el secreto literario mejor guardado?

Cualquier obra del Oulipo que no haya sido traducida al español. Y para los franceses, cualquier libro argentino que no haya sido traducido a su idioma.

7. ¿Hace daño el culto al escritor?

Quienes no están bajo los reflectores dicen que sí, hace daño, pero no dudo que querrían experimentarlo. El culto no deja de ser un incentivo moral. Ahora, intuyo que padecerlo en un estado constante, perenne, hartará al autor, y finalmente le hará daño.

8. ¿Cómo reaccionaría si descubriera miles de copias piratas de sus libros en el mercado negro?

Si ocurriera ahora que estoy joven, me pondría feliz. ¿A quién no le gusta ser un rockstar? Si ocurriera cuando viejo, me enojaría mucho: ¿Por qué tardaron tanto? Si ocurre después de mi muerte, transmutaría en una lluvia de ácido nítrico y caería sobre todo el Perú.

9. ¿El Estado debe pagar para que los escritores escriban?

En principio no, se convertiría en algo viral, el acto de escribir y publicar abandonaría su aura de culto —y un poco de su mito— en pro de obras frívolas, aunque esto podría ser regulado. Donde se cristaliza la utopía es en sociedades con un buen índice de lectores y riqueza económica. En el caso de Ecuador, paradójicamente un país rico, esto no se da porque una sociedad sin una plataforma editorial difícilmente tendrá lectores. En Ecuador no hay lectores y esto deriva en que la literatura y sus autores locales no tienen mucha importancia para el Estado.  Noruega tiene un sofisticado sistema de apoyo a las editoriales y ayudas individuales a los autores. El Estado le compra al autor mil ejemplares de su libro, y los distribuye en bibliotecas públicas, lo que se vuelve un estímulo al trabajo literario y hace que los escritores perciban un sueldo estatal y vivan, prácticamente, de su literatura (sin tener que ser necesariamente comerciales). De esta manera el Estado crea un mercado interno y externo (además que existen becas para la traducción de obras nacionales a distintos idiomas) que ha generado que algunos libros hayan superado los cien mil ejemplares. Algo notable en un país que tiene menos de la mitad de habitantes que Ecuador y que vuelve paradójico que un latinoamericano no pueda vender ni mil ejemplares de su novela en su propio continente, donde un mayor porcentaje de habitantes habla el mismo idioma.

10. ¿La escritura creativa puede aprenderse en un taller?

No lo creo. A los talleres uno va a hacer amigos, a emborracharse y a fumar marihuana.

11. ¿Qué es un best-seller?

Cualquier libro con una millonaria campaña de propaganda y distribución. Generalmente la foto del autor viene impecable en un cartón que envuelve al libro, y sus lectores hacen cola en el cine, con el libro en la mano. También hay los que están determinados por una razón religiosa o política (generalmente escritos por presidentes de gobiernos autoritarios y por tipos que especulan si Jesucristo pudo o no haber fornicado).

12. ¿Qué hábito envidia de otro escritor?

A cualquiera que lea libros más rápido que yo, lo envidio. Generalmente cuando leo un libro me es difícil no estudiarlo, analizarlo: ¿por qué razón me está gustando? o ¿por qué no me agrada? Incluso los releo e intento memorizarlos.

13. ¿Qué eslogan propondría para una campaña nacional de lectura?

No es necesario que hagas (leas) esto, solo las personas interesantes lo hacen”.

14. ¿Si fuera libro cuál sería?

La invención de Morelde Adolfo Bioy Casares.

15. ¿Cuál fue el primer libro que robó o debió haber robado?

El viajero de Agartha de Abel Posse.

16. ¿Raya los libros?

Mucho.

17. ¿Con qué cliché literario se (le) identifica?

(Golpe bajo). Un cliché mío son los árboles, cualquier historia donde aparezcan en primer perfil o de modo paisajístico hace que mi texto se vuelva “respirable”. Los hay en varios libros que he celebrado (y quién sabe si, inconscientemente, fue eso lo que en realidad excitó mi imaginación). Sólo hay un cliché que evito conscientemente: el del escritor que quiere contar su vida, pero no descarto si de modo inconsciente lo esté contando con el perfil de algún personaje infra social, un leñador por ejemplo.

18. Si estuviera en su poder ser obedecido como gobernante, ¿qué regla le impondría a los ciudadanos?

Les impondría libertad, que cada uno funde un país en el patio de su casa.

19. ¿Qué muerte célebre, de algún personaje real o de ficción, le gustaría tener?

La que tuvo Cósimo Piovasco de Rondó. Subido en un árbol logró agarrarse a la cuerda y ancla de un globo aerostático para desaparecer en el mar.

20. Si este es su último aliento, ¿cuáles son sus últimas palabras?

Parafrasearía a Italo Svevo: Un escritor se muere: “el mundo muere".

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Luis Alberto Bravo (Ecuador, 1979).

Estudió Arte en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador. Escritor de guiones y director de cortometrajes, se define como video-artista. Ganador del concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009 con su poemario Utolands. Es miembro del grupo cultural Buseta de papel.

Libros publicados: Antropología Pop (Para árboles epilépticos) (Universidad de Cuenca, 2010), Utolands (Lenguaraz, 2010), Cuentos para hacer dormir a una niña punk (Ediciones Arlequín, 2010),Las ardillas del Orden Enano (Quirófano Ediciones, 2011).