artículo no publicado

Siete preguntas sobre España

El primer número de la edición española de Letras Libres salió en 2001. En estos diecisiete años ha habido acontecimientos que han afectado profundamente España, de manera interna y en su relación con el exterior. Hemos aprovechado para repasar estos años y ver cuáles son los problemas a los que se enfrenta el país y que ocuparán la conversación.

1. ¿Cuáles han sido los acontecimientos fundamentales para España desde 2001 hasta hoy?

2. En estos años se han promulgado leyes modernas que nos ponían a la cabeza de Europa en muchos asuntos. Esto derribó algunos mitos sobre el carácter de los españoles, pero también se ha señalado, dentro y fuera de España, cómo se mantienen vestigios del pasado o cómo hay intentos reaccionarios. ¿Hemos visto que España no es tan diferente como pensábamos?

3. En estas casi dos décadas las redes sociales han crecido hasta convertirse en un elemento omnipresente. ¿Cómo ha cambiado eso la manera de pensar el mundo, si es que lo ha hecho? ¿Cómo ha cambiado la conversación?

4. ¿Cuál es el mayor problema actual para España? ¿Por qué?

5. ¿Es la brecha generacional una cuestión importante? ¿En estos años ha habido un reemplazo o relevo generacional o hay, como se ha dicho, un tapón?

6. ¿Cómo ha cambiado su sector en este tiempo?

7. ¿Puede escoger cinco libros españoles y cinco películas, también españolas, de estos años?

Manuel Arias Maldonado

1. Por orden de importancia, al margen de su carácter positivo o negativo: el desafío secesionista catalán; el cese de la actividad armada de ETA; la crisis económica; el surgimiento de los nuevos partidos; la exitosa promulgación de la ley antitabaco.

2. España nunca ha sido diferente, o en realidad solo lo ha sido a su manera: como todos los países, que en eso se parecen. ¡Más vestigios reaccionarios exhibe Polonia! Todo es cuestión de perspectiva. Asunto distinto es la amenaza que representa el nacionalismo catalán, con su potencial efecto expansivo, en un momento histórico de renacionalización y ascenso de los populismos.

3. Las redes sociales constituyen una novedad radical y de formidable importancia, pese a que esta no haya sido lo bastante reconocida inicialmente debido al carácter aparentemente banal de semejante innovación tecnológica en contraste con los inventos más importantes de la historia de la humanidad o las desorbitadas expectativas depositadas sobre la capacidad disruptiva del futuro. Y su importancia reside, precisamente, en la forma en que cambian la conversación pública y privada, convirtiéndonos a todos en emisores de mensajes y conectándonos sin pausa al flujo de la actualidad por medio del smartphone. Es pronto para llegar a conclusiones definitivas, pero va quedando claro que el sueño del ágora universal se ha quedado en la realidad de un agón local donde la buena argumentación es la excepción y el antagonismo exacerbado la norma. No obstante, de esto se sorprenderá quien hubiera romantizado a la opinión pública y albergase grandes esperanzas con respecto a su democratización.

4. Destacaría dos: uno, ya mencionado, es el desafío independentista que amenaza con terminar con el orden constitucional y privar de sus derechos a los ciudadanos españoles que viven en Cataluña, condicionando de paso la agenda política indefinidamente; otro, la ruptura del pacto intergeneracional, que se expresa en un agudo contraste entre los horizontes vitales de los jóvenes y la prioridad pública concedida, por evidentes razones electorales, a los mayores.

5. Diría que el tapón, que desde luego existía, ha saltado gracias a los efectos de la crisis. Aunque en algunos sectores, como la universidad, se resiste a hacerlo.

6. Tal como insinuaba en la anterior respuesta, no demasiado. Existe una mayor precariedad en la carrera académica y las condiciones impuestas para progresar en ella se han endurecido notablemente, en lo que constituye un llamativo ejemplo de injusticia intergeneracional.

7. De entre lo que he leído y recuerde, que no es tanto, los cinco mejores libros, sin orden de preferencia y ciñéndome a los españoles (excluyendo pues a los escritos en lengua española, lo que deja fuera cosas muy notables): Campo de retamas, de Rafael Sánchez Ferlosio; Fuente de Médicis, de Guillermo Carnero; Josep Pla, de Arcadi Espada; El día del Watusi, de Francisco Casavella; Al pie del cañón. Una guía del Museo del Prado, de Eduardo Arroyo.

Y las cinco mejores películas: En construcción, José Luis Guerín; La isla mínima, de Alberto Rodríguez; Los ilusos, de Jonás Trueba; Yo, de Rafael Cortés; La caja 507, de Enrique Urbizu.

Jorge Bustos

1. El fin de un complejo histórico con la convergencia monetaria europea, el fin de la anomalía terrorista autóctona con la derrota de ETA, el fin del contrato tradicional entre trabajador y empresa a causa de la revolución tecnológica global –agravada aquí con la crisis de la burbuja– y el fin del bipartidismo que fuerza a una actitud pactista y transversal todavía por estrenar.

2. Los nostálgicos de la imagen tópica de España se resisten a morir, y es natural. Ocurre en otros países, donde por cierto la intransigencia reaccionaria está mucho más extendida y cosecha muchos más votos. Pero es hora de empezar a reconocer que España ocuparía la vanguardia progresista del mundo si no fuera por la rémora de los nacionalismos periféricos, que presionan hacia la ruptura del Estado social democrático, y por el brote neomarxista llamado Podemos, que añora la lucha de clases al tiempo que propala el identitarismo iliberal.

3. La conversación cambia hacia la extinción: hoy conversar empieza a ser considerado una grosería, un allanamiento intolerable del tiempo que me exige la pantalla de mi móvil, que es todo. La manera de pensar también declina, porque pensar exige imaginar lo que no vemos, y atendiendo a iconos en frenético movimiento no se estimula el pensamiento, que es activo, sino la sensibilidad, que es pasiva. Ahora somos ultrasensibles e idiotas.

4. La educación. La falta de un consenso sólido para instaurar un longevo modelo laico de excelencia y no uno inflacionario e inercial que devalúa el conocimiento y perpetúa el tribalismo ideológico. Los demás problemas de España son consecuencia de este.

5. El tapón generacional español es innegable, fruto de una legislación laboral rígida que protege a los veteranos y penaliza a los aspirantes, además de una cultura gerontocrática asociada a la persistencia de las élites del 78, contra las que se rebelan Podemos y Ciudadanos. Con ellos llega el descorche de la botella, pero tras la espuma debería imponerse la naturalidad en el relevo, no la dialéctica generacional.

6. ¿El periodismo? Es más fácil responder cómo no ha cambiado: no ha cambiado en lo fundamental, que es la búsqueda de la verdad fáctica y el empleo de un lenguaje expresivo. La industria que generaba esa mercancía es la que está a mitad de metamorfosis.

7. Libros: Soldados de Salamina, de Javier Cercas; Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas; El día del Watusi, de Francisco Casavella; la obra ensayística y periodística de Ferlosio, Imperiofobia y leyenda negra, de María Elvira Roca Barea.

Películas: Los otros, de Alejandro Amenábar; Celda 211, de Daniel Monzón; La isla mínima, de Alberto Rodríguez; y dos series: Crematorio, de Jorge Sánchez-Cabezudo, y Qué fue de Jorge Sanz, de David Trueba.

Javier Cercas

1. El fundamental, la crisis económica, como para todo Occidente: la última de este calibre provocó una guerra mundial y cincuenta millones de muertos; esta ha provocado cosas como Trump, el Brexit o Puigdemont. Hemos salido ganando.

2. El carácter de los españoles no existe ni ha existido nunca: cada español tiene el suyo. Por otra parte, el pasado siempre pervive en el presente –sobre todo el pasado del que todavía hay memoria y testigos: ese pasado es una dimensión del presente sin la cual el presente está mutilado–, pero España nunca ha sido tan diferente como nuestro incorregible narcisismo histórico piensa. Los españoles, en realidad, somos bastante normalitos.

3. Las redes sociales me parecen una absoluta pérdida de tiempo, así que no las uso. Por lo demás, y hasta donde alcanzo, no me parece que hayan cambiado nada de ninguna manera esencial, aunque sí de algunas accesorias, y casi siempre para mal. Por ejemplo: han disparado lo que podríamos llamar el porno de la indignación moral, una forma abyecta de fariseísmo.

4. Ahora mismo, una insurrección todavía no del todo sofocada en Cataluña, fruto de un intento de golpe de Estado inédito en las democracias occidentales, que se desencadenó el 6 y 7 de septiembre de 2017, se intentó legitimar con el referéndum fraudulento del 1 de octubre y se intentó culminar con la declaración unilateral de independencia del 27 del mismo mes. Para ser del todo precisos, a ese hecho habría que llamarle así: “Un intento frustrado de golpe de Estado civil posmoderno”. El nombre es tan feo como la cosa.

5. Desde que tengo uso de razón oigo hablar de tapones y brechas generacionales, lo cual significa, me temo, que siempre los ha habido. De hecho, me extrañaría que en el código de Hammurabi no pueda espigarse alguna reflexión al respecto.

6. Si se refiere al sector editorial, bastante y para mal, en parte por culpa también de la crisis (aunque eso debería preguntárselo a los editores, que son los que saben y tienen los números); si se refiere a la literatura, que es mi sector, muy poco, porque la literatura, en lo fundamental, apenas cambia: continúa habiendo escritores buenos, malos y regulares, como siempre.

7. Me niego a contestar esta pregunta a menos que sea en presencia de mi abogado.

Sandra León

1. Destacaría tres acontecimientos: primero, el fin del terrorismo de ETA; segundo, la crisis de representación que emergió con el 15m en 2011 y desembocó en la transformación del sistema de partidos; y tercero, la crisis política en Cataluña.

2. La sociedad española, como la de otros países, es poliédrica, no uniforme. Existen cuestiones donde predomina un consenso progresista. Somos una sociedad relativamente progresista en su definición ideológica (en términos comparados con otros países de Europa) y también en nuestra visión sobre cuestiones relacionadas con la moral (aborto, homosexualidad). Además, a diferencia de otros países, en España predomina una visión positiva de la inmigración. También ha existido en España un amplio consenso entre grupos de distinta ideología sobre la necesidad de servicios públicos y políticas de bienestar.

Otras cuestiones, en cambio, siguen causando división en el país. Una es la cuestión de la memoria histórica (que explica que todavía no exista un censo oficial de desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo y que hasta ahora haya sido la sociedad civil, a través de voluntarios, la principal encargada de localizar y exhumar a las personas enterradas en fosas comunes). Otra es, cómo no, la cuestión territorial. La polarización política que se ha producido durante los últimos años ha profundizado las divisiones del país, en especial la fractura territorial e identitaria. Como consecuencia de la polarización, las reacciones extremas son más comunes; y pueden ser más aceptables por los ciudadanos. Es decir, la polarización puede aumentar la tolerancia por parte de ciertos sectores a medidas de carácter regresivo.

Además, la amenaza terrorista en Europa ha desembocado en políticas de seguridad que restringen la libertad de los ciudadanos. En España, como en otros países, los políticos que impulsan dichas medidas son conscientes de que en un contexto de amenaza terrorista los ciudadanos pueden estar más dispuestos a aceptar un mayor desequilibrio en la balanza entre seguridad y libertad a favor de la primera.

3. Las redes sociales han tenido un gran impacto. Este es positivo en muchos ámbitos. Por ejemplo, las redes han facilitado la organización y movilización de los llamados grupos latentes (grupos con una menor probabilidad de organizarse colectivamente). Las redes sociales no explican la aparición de la protesta y movilización social de los últimos años, pero su eclosión coincide con la crisis de la democracia representativa y una mayor polarización política, y en ese contexto han contribuido a facilitar la movilización social que la crisis económica y política ha desencadenado. Las redes sociales también han contribuido a una mayor fiscalización del poder político, tanto por un mecanismo de oferta (multiplicando la información sobre las actuaciones de los representantes) como de demanda (imponiendo la necesidad de que organismos y representantes públicos proporcionen mayor información sobre las actividades que realizan). Al reducir los costes de comunicación y elevar la fiscalización de la actividad pública, las redes sociales han transformado la manera en la que los políticos ejercen su liderazgo y la forma en la que se relacionan con la militancia y con la ciudadanía en general.

Las consecuencias negativas de la expansión de las redes sociales tienen que ver, por un lado, con la profundización del sesgo de confirmación individual. Las redes sociales se convierten en cámaras de eco en las que los ciudadanos consumen información que confirma sus propias preferencias y se conectan con gente con quien comparten una visión parecida del mundo (lo que cuestiona la visión pluralista de las redes). Por otro lado, la manera en que circula la información en las redes impone un consumo inmediato. Esto tiene un efecto sobre la propia naturaleza de la información que se produce en los medios (acontecimientos pegados a la actualidad), en detrimento quizás de análisis con tema y enfoque distintos, en los que se traten cuestiones de mayor recorrido y en los que el estudio sea más profundo.

4. A corto plazo, el mayor problema de España es el conflicto en Cataluña porque mientras este no se resuelva seguiremos viviendo en un Estado donde no existe consenso sobre algo básico para que funcione: el marco institucional de convivencia. Así, la política en España y en Cataluña seguirá empantanada, desatendiendo otras cuestiones que requieren de acción política y legislativa urgente, como la desigualdad, la corrupción, la pobreza infantil, las consecuencias del cambio climático o la situación del mercado laboral.

A medio plazo, los problemas más importantes son el modelo productivo español y su mercado laboral: la dualidad, la devaluación salarial, la temporalidad y los altos niveles de paro (en especial de larga duración). Este modelo contribuye a la creciente desigualdad social y de género y, con ello, al deterioro de la cohesión social. También impide a amplios sectores de la población (en especial a jóvenes y mujeres) su realización individual (con el retraso de la emancipación, la formación de la familia, etc.), y el acceso a las principales transferencias sociales. Estos problemas no son nuevos. Llevamos años hablando de un cambio del modelo productivo (y, más recientemente, de la crisis como oportunidad para ese cambio) que no se ha producido.

5. Sí, la brecha generacional es importante y se ha puesto aún más de manifiesto durante la última década, debido a que los efectos de la crisis económica han sido más pronunciados sobre los jóvenes. No es casualidad, por ello, que la brecha generacional haya saltado a la política, primero con la crisis de representación que emerge con el movimiento 15m y que desemboca en la aparición de nuevos partidos. Estos consiguieron atraer a sectores más jóvenes del electorado (en especial Podemos) y llevaron a la agenda política temas con un componente generacional (el mercado laboral en el caso de Ciudadanos o la baja redistribución del Estado de bienestar, que excluye en gran medida a los jóvenes, en el caso de Podemos).

Esto ha estado acompañado de un proceso de reemplazo en distintos ámbitos –muy notable en los medios de comunicación y en los partidos– durante los últimos años. El reemplazo de la generación que protagonizó la Transición se produce con algo de retraso, quizás porque una parte de quienes se convirtieron en líderes durante la Transición (líderes políticos o de medios de comunicación) eran relativamente jóvenes y han permanecido en la primera línea durante varias décadas.

6. En mi sector (académico) se han producido cambios importantes durante los últimos años. Primero, durante la crisis económica se produjo una emigración masiva de académicos al extranjero (de la que soy parte, en el Reino Unido). Segundo, en el caso concreto de los politólogos, su presencia en los medios de comunicación se ha multiplicado en los últimos tiempos. Esto se debe a dos motivos. Por un lado, el contexto político y social del país –la crisis política, la aparición de nuevos partidos, la repetición de elecciones, la crisis catalana– que ha elevado la demanda de análisis. Por otro lado, han aparecido en los últimos años blogs de politólogos (Piedras de Papel, Politikon o los analistas de Agenda Pública) que han contribuido a acercar el análisis académico a cuestiones de interés general, intentando elevar la calidad del debate público. Una nueva generación de politólogos ha contribuido a acercar la literatura y métodos de la ciencia política al análisis de temas de actualidad, como la reforma del sistema electoral, la desafección política, las reformas institucionales pendientes o la competición electoral en el nuevo sistema de partidos.

7. Libros: Patria, de Fernando Aramburu; Así empieza lo malo, de Javier Marías; Anatomía de un instante, de Javier Cercas; El día del Watusi, de Francisco Casavella, y La ciudad en invierno, de Elvira Navarro.

Películas: Hable con ella de Pedro Almodóvar; Los lunes al sol, de Fernando León; Mi vida sin mí, de Isabel Coixet; El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; La librería, de Isabel Coixet.

Sara Mesa

1. Los acontecimientos que a mi modo de ver han marcado la época son: los atentados del 11m en 2004; la crisis económica de 2008 y el surgimiento de movimientos sociales como el 15m; la ley mordaza de 2015; la radicalización del nacionalismo.

2. Creo que el talante español es poco dado a extremismos y a sentimientos de patriotismo exaltado, lo que quizá explica la menor presencia de partidos políticos radicales y de extrema derecha que sí están presentes en otros lugares de Europa. Hay avances sociales pero también una resistencia interna fuerte, como se ve en caso de la violencia de género, una lacra en nuestro país.

3. Sin duda, las redes han cambiado la manera de entender el periodismo, y lo han perjudicado. La inmediatez se ha vuelto una exigencia a costa de la calidad y profundidad del trabajo. La democratización de la información no siempre ha dado como resultado más diversidad, sino más bien al revés. Mucha gente se informa hoy a través de redes sociales, con lo cual se difunden muchos más bulos y falsedades (conscientes o inconscientes) que antes.

4. Para mí, el mayor problema en España en este último periodo ha sido el empobrecimiento de gran parte de la población, la precariedad del empleo y el crecimiento de la pobreza. Muchos otros problemas se plantean a veces como cortinas de humo de este.

5. No sé.

6. No conozco con profundidad el sector editorial porque hace solo unos años que entré en él, pero es evidente la concentración empresarial de los grandes grupos editoriales junto con el auge de sellos independientes muy interesantes y diversos.

7. Como libros significativos de esta época escogería Daniela Astor y la caja negra, de Marta Sanz; Los últimos percances, de Hipólito G. Navarro; Dinero, de Miguel Brieva; Hilos, de Chantal Maillard; Teatro Completo, de Juan Mayorga.

Y como películas En construcción, de José Luis Guerín; Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa; Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín; Volver, de Pedro Almodóvar; El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro.

Pero quiero insistir en que hacer esta selección es extremadamente difícil.

Elvira Navarro

1. Listo sin orden cronológico: internet, la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país, el declive de los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales, el cese de la actividad armada de ETA, los atentados del 11 de marzo de 2004, la aceleración en el desmantelamiento del Estado de bienestar, la crisis económica, la globalización, la desaparición de la izquierda, la degradación de la educación pública, la corrección política.

2. Creo que esas leyes “modernas”, sin restarles importancia, fueron una baza fácil para una progresía de izquierda incapaz de no aplicar políticas económicas de derechas. Creo por otra parte que el espíritu español aún está impregnado de catolicismo, es decir, de miedo, y que somos fundamentalmente un país reaccionario, excepto, quizás, en lo sexual.

3. Las redes sociales parecían una herramienta maravillosa para la comunicación. Sin embargo, su buen uso se ha convertido en algo excepcional, raro, casi milagroso. Me quito el sombrero ante quien hace un buen uso de las redes. Llamo buen uso a aportar valor a los demás, sea del tipo que sea. La mayor parte del tiempo las redes son, en el mejor de los casos, un patio de vecinas ingeniosas, y en el peor, una plaza pública donde el debate ha sido sustituido por el linchamiento. Nos han devuelto una imagen monstruosa de nosotros. Por otra parte, no está nada mal tener un espejo tan poderoso: ¡a ver si se nos bajan los humos de una vez! En las redes, incluso el ser más inteligente parece a menudo imbécil, ¡o un trol! Todos los días veo a gente dar lo mejor de sí con sus familias, sus amigos, sus trabajos, sus libros... Sin embargo, de momento no he visto a nadie cuya mejor cualidad pueda articularse en una red social, pues hemos convertido las redes en un instrumento del ego. Y el ego, es decir, la lucha por el reconocimiento, no es precisamente meritoria. Es una baja pasión, una debilidad. Pensar la realidad desde ahí solo lleva a atacar al otro. A hacer tribu y relamerse en la identidad propia. Esto es tan antiguo como el mundo. Lo que sucede es que con las redes te puedes pasar el día entero ahí. Todo el santo día en busca de la palmadita y la reafirmación de los tuyos. El ego es un tirano.

4. La interiorización de la precariedad resultante de la crisis económica, porque hemos naturalizado esa precariedad, y eso desactiva cualquier lucha.

5. Hay un tapón generacional que a mi juicio se debe a la interiorización de la precariedad de la que he hablado antes. Es decir, que creo que no hacemos gran cosa por hacer efectivo el relevo debido al descreimiento que tenemos de que el relevo pueda ser factible. Pero quizás me equivoco.

6. Llegué cuando el sector literario estaba tocado por la crisis, una crisis que en mi campo es difícil de sortear, pues lo fundamental no es que la gente no compre libros, ni la piratería. Esos son dos problemas graves, pero lo terrible es que cada vez se leen menos libros. Se lee más, pero en internet. Los libros se han vuelto invisibles.

7. Voy a mencionar solo los libros y las películas que han sido más importantes para mí. Sé que omito otros que quizás sean más relevantes.

Libros: Soldados de Salamina, de Javier Cercas; Lo real, de Belén Gopegui; Hilos de sangre, de Gonzalo Torné; Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente; Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas.

Películas: La mala educación, de Pedro Almodóvar; La piel que habito, de Pedro Almodóvar; El futuro, de Luis López Carrasco; La herida, de Fernando Franco; Arraianos, de Eloy Enciso.

César Rendueles

1. La crisis económica de 2008 y el 15m. La gran recesión española es la forma en que nuestro país participa de una crisis de acumulación capitalista global. El 15m fue el primer síntoma de la respuesta política, extremadamente peculiar, que está dando España a la crisis. Todo lo que ha venido después, desde la huelga feminista hasta la Ley Mordaza pasando por el ascenso de Podemos y Ciudadanos o el soberanismo catalán, son incomprensibles sin estos dos acontecimientos.

2. Nos encanta pensar que España es un país peculiar en términos culturales, que el mundo entero admira y envidia nuestra idiosincrasia. En realidad, vivimos en un país del montón, ni mucho mejor ni peor que otros. En cambio, creo que en España y otros países del sur de Europa, por una serie de azares, ha surgido una gran potencia política que aún no acabamos de creernos y que no hemos sabido aprovechar institucionalmente. Somos uno de los pocos países del mundo en los que la respuesta a la crisis económica y a la descomposición de los partidos políticos tradicionales ha consistido en una reivindicación de una profundización de la democracia, de los derechos sociales y la igualdad de género. Uno puede poner todos los reparos que quiera al 15m, Podemos, las mareas, el movimiento viviendero, el movimiento feminista o las confluencias municipalistas, pero nadie con un mínimo de dignidad dejará de reconocer que es una alternativa infinitamente preferible a Trump, el Frente Nacional o el Brexit, pero también a la nostalgia cínica de la partitocracia corrupta.

3. Creo que han acelerado un cambio que, en realidad, se remonta a la generalización de la televisión. En términos antropológicos, la televisión supuso un cambio mucho más profundo respecto a la tecnología inmediatamente anterior –la radio y el cine– que las redes sociales respecto a la televisión, el fax y el teléfono. En muy pocos años, la televisión acostumbró a millones de personas a permanecer simultáneamente en posiciones de pasividad durante horas. Un tipo de actividad que antes estaba reservado para los religiosos y los eruditos. Las redes sociales han ampliado esa lógica y la han llevado a nuevos espacios sociales.

4. Son dos. Uno heredado del pasado y otro que tiene que ver con el futuro. El primero es la deuda externa. Una deuda de un billón de euros es simplemente impagable y el modo en que afrontemos esa quiebra técnica será una de las claves que definirán nuestro futuro inmediato. El segundo es nuestra incapacidad política para tomar medidas que nos permitan minimizar el impacto del colapso socioambiental que se producirá en las próximas décadas y afrontar sus efectos de un modo igualitario.

5. Creo que la brecha generacional ha empezado a tener una importancia muy grande con la crisis económica. Sencillamente porque, en términos generales, la crisis ha afectado de forma muy distinta a personas que estaban en diferentes momentos de su trayectoria vital y laboral. En la actualidad, veo una gran incomprensión por parte de la gente mayor de cincuenta años hacia la situación de los que vienen detrás. No es tanto insolidaridad como ceguera, es algo que ni siquiera ven. Cuando les explico a profesores mayores la situación vital de gente de cuarenta años que, a pesar de tener trabajos muy cualificados, se ven obligados a vivir en pisos compartidos o tienen grandes dificultades para afrontar un pago imprevisto, como la factura de un dentista, tengo la sensación de que me miran como si les hablara de Marte. Y esa ruptura generacional se expresa también en términos políticos y culturales, claro.

6. En estos años he trabajado en tres sectores diferentes: el editorial, el de la gestión cultural y el de la docencia universitaria. Hay distintos matices que hacer pero hay un cambio crucial que comparten los tres y es la precarización laboral extrema. En los tres sectores trabaja mucha gente que técnicamente vive por debajo del umbral de la pobreza.

7. Libros: El eclipse de la fraternidad, de Toni Domenech; Leer con niños, de Santiago Alba Rico; El vano ayer, de Isaac Rosa; Estampas rusas, de Moisés Mori; Un mundo común, de Marina Garcés.

Películas: En construcción, de José Luis Guerín; El cielo gira, de Mercedes Álvarez; La caja 507, de Enrique Urbizu; La plaga, de Neus Ballús; Bertsolari, de Asier Altuna.

Sara de la Rica

1. El siglo XXI se inauguró con un desgraciado acontecimiento que cambió completamente la situación mundial, y también la española, que fue el atentado de las torres gemelas en 2001. En 2004, en Madrid, el atentado yihadista obligó a los españoles a reconocer que esta guerra también nos afectaba de un modo totalmente directo. El tercer acontecimiento mundial que considero fundamental en este siglo XXI es la guerra de Siria, que comenzó en 2011 y que nadie sabe cómo va a terminar. Entre los acontecimientos más propiamente “españoles”, destacaría los importantes avances sociales que se produjeron durante el primer gobierno de Zapatero, posiblemente con la aprobación del matrimonio homosexual (2005) a la cabeza. Y la crisis económica de 2008, que ha provocado unas desigualdades que van a lastrar nuestro porvenir.

2. El primer gobierno de Zapatero nos puso a la cabeza en algunos aspectos sociales, y fue algo muy positivo. Sin embargo, en España todavía existen fuerzas muy influyentes, donde la Iglesia tiene mucho que decir, que tratan de derribar este tipo de avances. Es posible que vayan perdiendo vigor. La juventud está en general a favor de estos avances sociales, pero todavía no se puede desdeñar el poder de influencia de ciertos sectores muy conservadores y reaccionarios, apoyados por la Iglesia.

3. Suponen un nuevo modelo de contacto entre las personas. Por una parte, es muy positivo que todo ciudadano tenga la posibilidad de expresarse de un modo abierto y con facilidad. Sin embargo, al sintetizar tanto la comunicación se tiende a simplificar. El mundo es complejo y el hecho de que la comunicación se sintetice tanto no ayuda a comprenderlo mejor, sino todo lo contrario. Por eso hay que insistir en que la comunicación en las redes no limite, sino que, al contrario, apueste por aportar más y más información que posibilite los análisis profundos, que están ahí y que gracias a las redes sociales pueden estar disponibles para todo el mundo. Por otra parte, es fundamental regular las fake news: como hemos visto, son capaces de derribar gobiernos, y de causar enormes desastres mundiales si no las contenemos.

4. Desde el punto de vista económico-social, y para avanzar hacia una sociedad moderna, España se enfrenta a tres retos. En primer lugar, tratar de paliar las desigualdades sociales existentes. La crisis ha producido enormes desigualdades sociales, y la revolución tecnológica agrandará las brechas si no se toman medidas para atajarlas. El segundo reto tiene que ver con la evolución demográfica: nos encaminamos a una sociedad profundamente envejecida, que provoca un enorme problema de sostenibilidad de la sociedad del bienestar, en particular de las pensiones futuras. Y el tercer reto tiene que ver con la clase política española. Nuestra sociedad necesita una clase política más preparada, más transparente, más comprometida con el servicio público y con una mayor altura de miras en lo social.

5. Es una cuestión muy importante. El contrato generacional se ha roto, pues los jóvenes, que son quienes entran a formar parte de los contribuyentes natos de la educación y de las pensiones, tienen una situación laboral actual penosa y sus perspectivas son ciertamente malas. Esta falta de perspectivas es lo que más me preocupa para que el contrato generacional se mantenga. Si las malas perspectivas se mantienen por las malas condiciones laborales, nos arriesgamos a que nuestros mejores jóvenes emigren hacia países donde se reconozca mejor su labor. Es urgente que las empresas se conciencien de que los entrantes en el mercado laboral deben visibilizar trayectorias laborales más prometedoras que las actuales.

6. El sector académico ha sufrido numerosos recortes. No se han realizado reemplazos, ni se ha permitido la promoción hacia mejores puestos, y se han cortado numerosas iniciativas que nos habían permitido atraer a centros de investigación españoles personas extranjeras de talento. Por otra parte, la fiscalización de los gastos en investigación se ha vuelto insoportablemente rígida, y hace muy difícil hacer frente a gastos que hace una década realizábamos de modo normalizado.

7. Libros (tres españoles y dos no españoles): Patria, de Fernando Aramburu; El haiku de las palabras perdidas, de Andrés Pascual; La hora de despertarnos juntos, de Kirmen Uribe; El amante japonés, de Isabel Allende; El mundo de ayer, de Stefan Zweig.

Películas: La isla mínima, de Alberto Rodríguez; Ocho apellidos vascos, de Emilio Martínez Lázaro; Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín; Los lunes al sol, de Fernando León; Volver, de Pedro Almodóvar. ~


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