De qué hablamos cuando hablamos de amor | Letras Libres
artículo no publicado

De qué hablamos cuando hablamos de amor

Sally Rooney

Conversaciones entre amigos

Traducción de Ana García Casadesús

Barcelona, Literatura Random House, 2018,  334 pp.

 

De Conversaciones entre amigos, el debut de Sally Rooney (Country Mayo, Irlanda, 1991), se ha dicho que es una novela de ideas. Pero esa definición es en parte reductora. La trama no es especialmente original: cuenta algo así como un cuadrado amoroso, si es que puede llamarse de ese modo. La naturaleza del vínculo de las dos parejas protagonistas es compleja: las dos chicas son amigas y fueron novias en la adolescencia y el matrimonio duerme en habitaciones separadas. Entre los cuatro se establecen relaciones dominadas por el ego, el deseo, la envidia y la admiración. Frances es la protagonista y narradora, escribe, es de clase media quizá venida a menos y sus padres están separados. Bobbi, su mejor amiga, y Frances hacen recitales de los poemas que esta escribe. Bobbi es rica. Las dos viven en Dublín. Conocen al matrimonio en su casa, después de uno de sus recitales, al que acude Melissa, cuyo trabajo las chicas más o menos siguen. Las lleva a su casa esa misma noche y allí está Nick, el marido, un actor guapo al que probablemente ya se le ha pasado la hora del éxito. La impresión que le causa el matrimonio a Frances está determinada por su condición social: “Toda una casa”, dice la narradora. “Gente rica, me dije. En esa época pensaba todo el tiempo en gente rica.” Las chicas están en el tercer año de la universidad, el matrimonio está en la treintena.

El libro está lleno de reflexiones, ideas y exposiciones sobre los temas más diversos (la vivienda, el dinero, el trabajo, el deseo, las relaciones), pero también tiene algo de novela de acción mental: muchas de las cosas que suceden (o dejan de suceder), lo hacen primero en la cabeza de Frances, sus acciones responden a la imagen de sí que quiere proyectar para los demás, o son el relato de algo que le ha sucedido. Pongo un ejemplo: sufre terribles dolores menstruales que se confunden con un aborto espontáneo. Cuando los médicos le dan el diagnóstico definitivo, endometriosis, Frances decide no contarlo, ni siquiera a su madre, para que no la vea como una enferma. Como si no contar su enfermedad fuera a hacerla desaparecer. Otro ejemplo: cuando tiene problemas de dinero, tampoco se lo cuenta a nadie, no pide dinero a sus padres, aunque solo pueda hacer una comida al día. Por otro lado, es una novela muy física: la descripción de las sensaciones físicas, en las relaciones sexuales, del dolor que se produce Frances como un mecanismo de control de las emociones, o del contacto con el agua fría o el sol sobre la piel ocupan una parte importante del libro.

También, en el sentido de novela de acción mental, es un libro sobre la fascinación y las altas cotas de torpeza que alcanza el comportamiento humano. Frances y Melissa son profundamente antipáticas la una con la otra porque una admira los logros de la otra y a otra le intimidan la juventud y el ímpetu de la primera. Bobbi se prenda de Melissa. Nick, de Frances. La tirantez entre Bobbi y Nick se acaba transformando en complicidad. Melissa y Nick parecen unidos por un vínculo más complejo que el de la dependencia mutua. Frances se deshace como un azucarillo ante la imponente belleza de Nick, que de tan evidente resulta ridícula. Bobbi cree que Frances idealiza a todo el que le gusta. Frances que Bobbi es la persona más carismática del mundo. Ninguno de los personajes es cruel, aunque a veces su comportamiento con los demás lo sea. Más bien, cada uno de los personajes actúa movido por sus propios miedos, inseguridades, deseos e impulsos sin pensar en cómo eso puede afectar o no al otro. Los demás son objetos indescifrables, de admiración, o de los que hay que protegerse. En ese sentido, la novela puede leerse también como un tratado del egocentrismo y de las consecuencias de vivir encerrados en nuestra propia burbuja de problemas y sueños.

Una de las cosas más interesantes del libro es que gran parte está construido a base de conversaciones, de ahí el título. Eso sí, no se presentan al estilo tradicional, como guiones o comillas, sino que aparecen a bocajarro sin distinguirse de la voz de la narradora. Hay conversaciones por mail, por mensajes y diálogos. Hay rescates temáticos de conversaciones: Frances guarda el historial de conversación con Bobbi y decide releerlo haciendo búsquedas de palabras: amor es la primera que hace. En el uso de las conversaciones para estructurar la novela reside la innovación formal de este libro que, en ese sentido, ha sido comparado con las últimas novelas de Rachel Cusk, construidas a partir del diálogo directo de la protagonista con otros personajes.

En cuanto a los temas que aparecen, además de los citados, están la amistad, las relaciones familiares, el alcoholismo, el trabajo, el feminismo, la identidad sexual, la enfermedad, el catolicismo, la infidelidad, la lealtad, la depresión o la política. La introducción y tratamiento de algunos resulta más forzada que la de otros, pero es un cuadro bastante representativo de la complejidad del mundo contemporáneo y de la volatilidad de los deseos. Nada parece demasiado sólido ni demasiado rígido, la naturaleza de las relaciones cambia constantemente, también la de los sentimientos, la antipatía es solo una forma de envidia o de miedo. Y el amor puede ser el nombre que le damos a la necesidad que tenemos de no sentirnos solos e inseguros. ~


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