El efecto Mandela y los falsos recuerdos compartidos | Letras Libres
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El efecto Mandela y los falsos recuerdos compartidos

¿Te fiarías de un recuerdo que pareciese tan real como todos tus demás recuerdos, y que otros confirmaran que ellos también recordaban? ¿Y si el recuerdo resultara ser falso? Este escenario fue denominado “efecto Mandela” por la –según su propia descripción– “consultora paranormal” Fiona Broome, tras descubrir que otras personas compartían su (falso) recuerdo de que el líder de los derechos civiles sudafricano Nelson Mandela había muerto en prisión en la década de 1980.

¿Se debe un falso recuerdo al llamado “fallo en la Matrix” o hay otra explicación para lo que está ocurriendo? Broome atribuye la disparidad a la interpretación de los mundos múltiples, o “multiverso”, de la mecánica cuántica. Cuando no se observan directamente, los electrones y otras partículas subatómicas se difractan como ondas, para comportarse como partículas cuando se las mide. Esencialmente, es como si estas partículas existieran en varios lugares a la vez hasta que son observadas de forma directa. El premio Nobel de Física Erwin Schrödinger explicó este extraño concepto con el experimento mental del gato de Schrödinger en 1935. Si se mete un gato en una caja con un detector de la radiación dispuesto para que rompa un frasco de veneno al activarse, una partícula en descomposición que existiera como onda produciría dos realidades simultáneas a gran escala: una en la que el gato está vivo y otra en la que está muerto. Aunque, al observarlo, uno podría ver que el gato está muerto o vivo, algunos físicos cuánticos como el fallecido Hugh Everett III –que propuso la interpretación de los mundos múltiples en 1957– han especulado con que ambas realidades existen... pero en universos distintos y paralelos.

Es importante tener en cuenta que la interpretación de los mundos múltiples se desarrolló para explicar el resultado de experimentos de física y no el efecto Mandela. Sin embargo, Broome cree que su recuerdo compartido no es realmente falso, y que ella y otros que recuerdan un pasado distinto estaban en una realidad paralela con una distinta línea temporal que de alguna manera se cruzó con la que ahora tenemos.

Más recientemente, gente en Reddit y otras páginas web ha identificado otros ejemplos del efecto Mandela, como el recuerdo compartido de que la serie de libros infantiles The Berenstain bears se escribía “The Berenstein bears” y de que en la década de 1990 se estrenó una película llamada Shazaam, protagonizada por el cómico estadounidense Sinbad.

Al margen de lo que ocurriera en realidad, no se puede negar que los falsos recuerdos compartidos existen. ¿La neurociencia puede aportar una hipótesis alternativa sobre lo que está sucediendo en realidad, sin evocar la física cuántica? Hay varios conceptos que pueden ayudar a explicar algo tan extraño. En primer lugar, es importante tener en cuenta que un recuerdo está compuesto por una red de neuronas del cerebro que lo almacenan. La ubicación física de la memoria en el cerebro a menudo se llama “engrama” o “huella de la memoria”. Durante la consolidación, la huella se transfiere desde ubicaciones temporales como el hipocampo a lugares permanentes de almacenaje en el córtex prefrontal.

El aprendizaje previo crea una estructura para almacenar recuerdos parecidos, unos cerca de otros. Esta estructura es un “esquema”. Un estudio de 2016 sobre la memoria semántica humana –recuerdos a largo plazo de ideas y conceptos desprovistos de detalle personal– arroja un poco de evidencia sobre esto. Para parcelar el terreno, los investigadores utilizaron la imagen por resonancia magnética funcional (irmf), a fin de mostrar que las palabras similares se almacenan en regiones adyacentes del cerebro, e incluso creaban un “mapa semántico” del idioma en el córtex humano. Otro estudio reciente confirmaba que las huellas de la memoria compartidas se organizan de manera similar en un individuo y otro.

Aunque podríamos pensar que los recuerdos se refuerzan cuando los evocamos, la realidad es más compleja. Evocar un recuerdo reactiva las neuronas que componen la huella de la memoria, y las estimula para que formen nuevas conexiones. El circuito alterado recupera la estabilidad y la memoria se “reconsolida”.

La reconsolidación puede reforzar el aprendizaje a lo largo del tiempo, fortaleciendo las conexiones neuronales y permitiendo que se formen nuevas asociaciones.

Pero, obviamente, separar una huella de la memoria y volverla a unir hace que ese recuerdo pueda perder fidelidad. Un ejemplo: en algún momento de su educación, la mayoría de los estadounidenses aprenden que Alexander Hamilton fue un padre fundador pero no un presidente de Estados Unidos. Sin embargo, cuando un estudio sobre el falso recuerdo investigó a quién identifica como presidente la mayoría de los estadounidenses, los sujetos tenían más posibilidades de seleccionar incorrectamente a Hamilton que a varios presidentes reales. Es probable que esto se deba a que las neuronas que codifican información sobre Hamilton se activaron con frecuencia al mismo tiempo que las neuronas que codificaban información sobre expresidentes. Como las neuronas que “arden juntas acaban juntas”, una conexión entre los antiguos presidentes y Hamilton se podía volver poco a poco lo bastante fuerte como para recordar incorrectamente que Hamilton había sido presidente.

El estudio sobre Hamilton también podría ayudar a explicar por qué grupos de personas comparten recuerdos falsos, como con el misterio de Shazaam. En primer lugar, había una película infantil titulada Kazaam (1996), donde Shaquille O’Neal hacía de genio. Luego, algunas personas recuerdan erróneamente otra película de los noventa, quizá una copia de Kazaam, titulada Shazaam, donde Sinbad haría de genio. Aunque Shazaam nunca existió, cientos de personas dicen en internet que la recuerdan.

Hay varias razones para ello. En primer lugar, una gran cantidad de asociaciones generales pueden aumentar la probabilidad de que surja un falso recuerdo. Pares de películas con ideas similares estrenadas al mismo tiempo eran comunes en la década de 1990. Sinbad tiene una película del mismo año, titulada First kid, donde, como en Kazaam, el héroe ayudaba a un chico obstinado. Sinbad es un nombre árabe, y la historia de Simbad el marino se asocia a menudo con encuentros con genios. La cabeza calva de Sinbad y su perilla se parecen a la representación típica de un genio en los medios. Sinbad también se vistió de genio para un maratón de películas que presentó en los noventa, que casi con total seguridad contribuyó al “recuerdo” de Sinbad haciendo de genio. Además de asociaciones similares que ponían las bases para la formación de un falso recuerdo, los otros factores principales en este caso eran la confabulación y la capacidad de sugestión.

En Reddit, el usuario EpicJourneyMan ofrece un relato extremadamente detallado de Shazaam, vinculado con la época en que trabajaba en un videoclub en los noventa. En su post, dice que compró dos copias de la película y señala que tuvo que verlas varias veces para comprobar que estaban estropeadas después de que los clientes se quejaran. A continuación describe la trama de la película con mucho detalle.

Si Shazaam nunca existió, ¿cómo tiene un recuerdo tan detallado de la película? Esto es probablemente un ejemplo de confabulación, o el intento del cerebro de llenar los huecos que faltan añadiendo hechos y experiencias fabricados. A diferencia de la mentira, la confabulación no pretende engañar, y la persona que confabula cree por completo que los detalles “recordados” son reales. La confabulación está asociada con un amplio conjunto de trastornos neurológicos, entre los que se encuentran el ictus, la lesión cerebral, el alzhéimer, el síndrome de Korsakoff, la epilepsia y la esquizofrenia, pero también puede aparecer en individuos sanos (como demuestra cualquiera que recuerde al “presidente Hamilton”). La confabulación parece ser más frecuente cuando activas repetidamente un recuerdo: en otras palabras, EpicJourneyMan, que a menudo ordenaba videos infantiles y los veía para encontrar cintas dañadas, tiene más posibilidades de confabular un recuerdo específico a partir de ese material.

Aunque puede resultar tentador pensar que el efecto Mandela prueba que existen realidades paralelas o que nuestro universo es una simulación, un verdadero científico debe comprobar su hipótesis alternativa intentando demostrar que es falsa. El efecto Mandela es un ejemplo fascinante de las peculiaridades de la memoria humana. Para aquellos a quienes les gusta pensar sobre cómo funciona la mente, es incluso una muestra de que la verdad es más extraña que la ficción. ~

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Traducción de inglés de Daniel Gascón.

Publicado originalmente en Aeon.

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