En Argentina, la ola verde no se detiene | Letras Libres
artículo no publicado
Foto: Lara Va [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], from Wikimedia Commons

En Argentina, la ola verde no se detiene

El Senado de la nación sudamericana rechazó el proyecto que habilita la interrupción del embarazo hasta la semana catorce. La iniciativa legislativa podría volver a tratarse en 2019 o 2020, sin embargo, el debate ya transformó a la sociedad. 

El 8 de agosto, la Cámara de Senadores de Argentina rechazó el proyecto que habilita la interrupción del embarazo hasta la semana catorce y que antes había sido aprobado en la Cámara de Diputados

El resultado de la votación en el Senado (38 votos en contra del proyecto, 31 a favor y 2 abstenciones) no trajo sorpresas: días antes de la sesión casi todos los legisladores habían adelantado su voto y ya era público que, a menos que sucediera algo extraordinario, la norma no prosperaría. Aquella madrugada, fueron los “celestes”, color que identifica a los sectores antiderechos –cuya composición es mayoritariamente masculina, a diferencia de los defensores de la legalización–, quienes celebraron agitando banderas argentinas y cantando el himno nacional.  

Tras el rechazo del Senado, la iniciativa no se podrá debatir sino hasta marzo próximo, cuando se inicie un nuevo ciclo parlamentario. Sin embargo, quienes impulsan la ley reconocen que será difícil retomar la discusión entonces, debido a que la conformación del Congreso será la misma que la semana pasada rechazó el proyecto y, sobre todo, porque  2019 es un año electoral: Argentina elige presidente y renueva a un tercio de los senadores que actualmente componen la cámara. Así las cosas, todo parece indicar que la ley que impulsa la legalización del aborto será tratada en 2020, cuando el país ya haya resuelto las elecciones y el Senado tenga un recambio de funcionarios. Hasta entonces, el poder ejecutivo y algunos legisladores impulsan una serie de iniciativas que apuntan a dar algún tipo de respuesta a una sociedad movilizada por la ola verde.

El Gobierno de Mauricio Macri anunció que incluirá la discusión por el aborto en el debate que tendrá lugar sobre el nuevo Código Penal. Lo que promueve es una disminución o quita de la pena prevista actualmente para las mujeres que abortan, que es de uno a tres años. De este modo se despenalizaría la interrupción voluntaria del embarazo pero no habría legalización. Para algunos de los senadores que apoyaron el proyecto, el camino a seguir es la consulta popular: sugieren que, como sucedió en otros países, sean los ciudadanos quienes se expresen formalmente sobre este debate. Pero el gobierno descartó esta posibilidad.

Mientras en el ámbito de la alta política se debaten los pasos a seguir, en las calles de Argentina los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito continúan siendo el símbolo de un cambio de época que coloca a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en el centro de la escena pública. 

Así como sucedió durante el debate en la cámara de Diputados, miles de mujeres se congregaron alrededor del Congreso en una vigilia histórica marcada por una noche fría y lluviosa que convirtió al cemento urbano en barro: una representación poética y visual de la lucha que se estaba dando al interior del recinto. La intención era lograr un golpe de efecto entre los senadores y revertir una votación que les daba la espalda. El objetivo no se logró a nivel institucional, pero como mencionan muchas activistas, por estas horas, la sociedad movilizada logró “sacar la condena social que pesaba sobre el aborto”. 

“Ganamos, porque el aborto dejó de ser un tabú, salió del closet y se despenalizó socialmente. Ganamos, porque las madres y las abuelas les contaron a sus hijas y nietas sobre sus abortos, porque las adolescentes llevaron el debate a sus hogares y a las escuelas” escribió la periodista Mariana Carbajal en un tono épico que ilustra la lucha del movimiento de mujeres. Las pioneras en este camino y las jóvenes de hoy bien saben que ningún derecho les fue concedido sin resistencia: desde el sufragio femenino hasta la posibilidad de estudiar en universidades; cada conquista fue el fruto de reclamos y organización. 

Por lo demás, el debate en el Senado abarcó muchas otras desigualdades que afectan la vida de las mujeres, como la violencia física y psicológica, los abusos intrafamiliares, la desigualdad laboral y salarial; hubo incluso un senador que se refirió al derecho al goce como un derecho humano fundamental. En la discusión, muchos legisladores hablaron del patriarcado y la opresión histórica de las mujeres en uno de los espacios más conservadores del poder público. El gran logro de la ola verde fue haber instalado la perspectiva de género en la agenda política. Pero el debate también reveló que hay representantes que no están a la altura de los reclamos de las mujeres y que tienen una mirada vetusta sobre las demandas: “Hay algunos casos en los que la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer (...) En los casos de abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violencia pero tampoco de consentimiento, sino de una subordinación, una sujeción" aseguró el senador Rodolfo Urtubey, quien más tarde debió explicar sus dichos, pues la violación sin violencia es un oxímoron.

Desde marzo, mes en el que el presidente Mauricio Macri anunció que habilitaría el debate en el Congreso, la discusión por el aborto legal cobró dimensiones sin precedentes a nivel local y también internacional: se realizaron en distintas ciudades del mundo alrededor de 40 pañuelazos en apoyo al proyecto. Hasta la contratapa del New York Times se tiñó de verde: Amnistía internacional publicó un anuncio con el símbolo la percha, objeto que se utiliza como método abortivo, y la advertencia: “El mundo está mirando”. Pero no fue suficiente para lograr que se legalizara la interrupción voluntaria del embarazo. 

En los días previos a la votación del Senado, hubo una expresión muy repetida en conversaciones y redes sociales: “Que sea ley”. Luego del rechazo al proyecto, una  amarga sensación atraviesa a las miles de mujeres movilizadas y comprometidas: Argentina dejó pasar una oportunidad histórica, el aborto nunca había estado tan cerca de convertirse en ley. Pero una nueva expresión dice que la lucha continúa: “Será ley”. La marea verde no se detendrá. Tarde o temprano el aborto va a ser legal en Argentina.