Casado es Esperanza Aguirre más Vox | Letras Libres
artículo no publicado

Casado es Esperanza Aguirre más Vox

El nuevo PP combina el neoliberalismo ibérico de Esperanza Aguirre con el nacionalismo ultramontano de Vox.

La democracia española no está en peligro por la ultraderecha. Aunque Vox obtenga buenos resultados en las elecciones generales, tendrá que pactar o gobernar con otros partidos, lo que le obligará a moderarse. Muchas de sus medidas son inconstitucionales o puro voluntarismo autoritario. Para llevarlas a cabo necesitan algo más que votos y diputados; necesitan saltarse el parlamento y las leyes. Es muy poco probable que ocurra (aunque tenemos el caso reciente de un gobierno, con mayoría, saltándose la Constitución en Cataluña). Sus propuestas más altisonantes (sobre ley de violencia de género, detener a Torra, echar a inmigrantes ilegales o la ley del aborto) son inviables y se basan en falsedades.

El verdadero poder de Vox tiene que ver con el relato. El partido busca dar autoestima a un electorado que vio en Rajoy una “derechita cobarde”, demasiado blandengue. Quiere dar la guerra cultural y lucha contra la corrección política. Es nacionalismo, política de la identidad y golpes de pecho a caballo. No hay una traducción exacta en políticas reales. A veces es más una cuestión de vehemencia o actitud que de cambios reales.

En el caso de Pablo Casado, en cambio, su radicalización retórica sí va en paralelo a una estrategia de cambio de políticas. El nuevo PP combina un coqueteo con las posturas ultramontanas de Vox con una vuelta a lo peor del partido: el neoliberalismo ibérico y el “capitalismo de amiguetes” de Esperanza Aguirre. El PP de la Comunidad de Madrid es una escuela de caciquismo y “socialismo para ricos”. Casado ya habla de Reconquista y sus opiniones sobre el aborto están muy fuera del consenso de la sociedad. Alberto Ruiz-Gallardón no pudo aprobar su reforma de la ley del aborto a pesar de que el PP tenía mayoría absoluta: las mujeres del partido se rebelaron y acabó dimitiendo. Casado combina la guerra cultural con la guerra económica.

Vox es la escisión friki del aguirrismo y del PP madrileño: es un partido del barrio de Salamanca, de rentas altas, más preocupado por la identidad nacional que por la economía o las políticas públicas. El PP de Casado intenta integrar esa escisión en un aguirrismo más o menos posibilista: no vale solo con no tener “complejos”, es necesaria una restauración ideológica y una “revolución fiscal”.