Valentino Rossi escribe una carta desde Alcañiz | Letras Libres
artículo no publicado
Daniel Gascón

Valentino Rossi escribe una carta desde Alcañiz

Se ha enamorado, se queda a vivir y piensa abrir un restaurante.

Las declaraciones irónicas del motorista italiano Valentino Rossi -“Si me tengo que quedar una diez días confinado en Aragón, me tiro por el balcón”- han causado revuelo en los medios y ha provocado incluso la respuesta del presidente de la comunidad, Javier Lambán, que ha desarrollado la costumbre de responder a gente del espectáculo y humoristas, como el ministro Alberto Garzón. Pero, como ocurre a menudo, Rossi engañaba con la verdad. Está en Alcañiz, y esta es la carta a la que ha tenido acceso el departamento de investigación de Letras Libres.

Caro papá:

Mediado el camino de nuestra vida, nos adentramos en una selva oscura, como decía el Poeta, y aquí estoy, atrapado en tierras aragonesas. En el corazón de la España vacía. Pero no os preocupéis por mí. La verdad es que lo pasé mal los primeros días. Todo tan seco, tan extremo, tan desértico. Era como Sicilia pero más brutos.

Estaba dispuesto a cumplir mi promesa y tirarme por el balcón cuando oí una voz recia, fuerte, que dijo: “Pero ¡serás flojo…!” Me giré.

No podía verle las facciones por las mascarilla pero me di cuenta rápidamente de que tenía una extraordinaria estructura ósea. Bellissima, papá.

Entonces mi opinión cambió. ¿Fue su voz, fue su acento, fue el melocotón con vino? El caso es que he decidido quedarme aquí. Lo que antes me parecía seco y árido ahora me parece un vergel insospechado.

En realidad no estoy malo. Me he quedado por quedarme. Ya he vivido mucho tiempo en Londres, en Italia, en todo el mundo. He conocido el dinero, la fama, el éxito, las mujeres. Pero aquí me quiero quedar. Con Silvia. Una moza recia, seria, bellissima, papá. He decidido -perdón por la licencia- poner el contador a cero.

Hay tantas cosas que puedo hacer aquí en el Bajo Aragón. He pensado que puedo abrir un restaurante debajo de la colegiata. Spaghetti frutti de la Estanca. Pizza Matarraña. Caponata del Jiloca. Tagliatele Maestrazgo. Risotto Javalambre. Aquí cerca hay una zona que llaman la Toscana española. Quizá un día, si todo sale bien, la Toscana sea el Matarraña italiano.

A veces echo de menos algunas cosas. Pero el vicepresidente del gobierno imita a Berlusconi, la extrema derecha admira a Salvini y, aunque estoy en la tierra de Buñuel, el parlamento es como una película pesada de Fellini. Además, como en Italia, todo el mundo admira a los deportistas que tienen problemas con el fisco. ¡Siempre del lado del hombre común contra el sistema opresor!

Aquí me quedo, papá. Seréis siempre bien recibidos. Te mando un abrazo. Dale un beso a la mamma, dile a Alessandra que sigo malo y a Nico que se puede quedar con mi Scalextric. Valentino, tuo figlio, il dottore.