Una lista que no es una lista ni un ranking y que además nadie me ha pedido | Letras Libres
artículo no publicado
Cynthia Ozick

Una lista que no es una lista ni un ranking y que además nadie me ha pedido

Mary McCarthy, Cynthia Ozick, Zadie Smith, Brenda Navarro, Sara Mesa, Miqui Otero, Jimina Sabadú, Martínez de Pisón son algunos de los autores que me han acompañado este año.

Los libros que sí he leído. De los libros que he leído de este año, recuerdo algunos, otros olvido haberlos leído. Repaso mis notas y hay un momento en que pondría todos los libros porque en el fondo, todos me han acompañado un poco y a todos les tengo un cierto cariño, aunque no todo me hayan gustado lo mismo, claro. Y no sé si pensaría lo mismo de todos si volviera a leerlo.

Una de las novelas que más me gustaron fue La novela natural, que leí a finales de 2019 porque entrevisté a Gosponídov, el autor, que me cayó muy bien y encima resultó ser amigo de Ivan Krastev. También me gustó mucho otro libro de 2019 pero que leí en 2020, la biografía de Concepción Arenal que escribió Anna Caballé y que recupero porque hay una exposición sobre ella en la Biblioteca Nacional. Haciendo la lista me doy cuenta de que caigo en lo mismo que reprocho a algunas listas del año: que solo hay libros pospandemia.

Me había olvidado, por ejemplo, de Memorias de una joven católica, de Mary McCarthy, que es una reedición, pero que no solo me gustó sino que es de esos libros que hacen que te des cuenta de lo que es un buen libro. Otro libro que me pareció fascinante fue Críticos, monstruos, fanáticos y otros ensayos literarios, de Cynthia Ozick: me pareció fresco, brillante sin pedantería y de una inteligencia fuera de lo común.

Con algunos libros claramente buenos me ha pasado que me resultaba demasiado evidente la construcción, pienso en Casas vacías, de Brenda Navarro, y en Un amor, de Sara Mesa; con otro de los libros-fenómeno del año, Panza de burro, de Andrea Abreu, me pasaba lo contrario: me parecía que le faltaba un poco de construcción. Lo que quiere decir que la que está equivocada y sin encontrarse soy yo.

En mi lista de los que más impacto me han dejado están Simón, de Miqui Otero, Diario del asco, de Isabel Bono, y Las palmeras, de Jimina Sabadú. Admiro de esas tres novelas la ambición literaria y la fe en los libros que transmiten. Otoño, de Ali Smith, La entrometida, de Muriel Spark. Madres e hijos, de Theodor Kallifatides, Morir, de Cory Taylor, Despojos, de Rachel Cusk, La huella de los días, de Leslie Jamison. El libro de Zadie Smith, Contemplaciones, me decepcionó un poco, pero porque de ella lo espero todo; aun así, encontré algunas ideas que me calmaron, como cuando encuentras la pieza del puzle que faltaba.

También se reeditó uno de mis libros favoritos: Una mujer, de Annie Ernaux. Leer Fin de temporada, de Ignacio Martínez de Pisón, fue como volver a casa. Me sucedió lo mismo con Jane Smiley y su novela breve Un amor cualquiera, y aunque no he leído La edad del desconsuelo, encontré en Un amor cualquiera algo muy familiar. Me olvido de algunos libros, pido perdón. Y anoto uno que me impactó por lo que tiene de seminal y de enciclopédico, seguro que sirve de matriz para otros: Voces de mujeres. Periodistas españolas del siglo XX nacidas antes del final de la Guerra Civil, de Bernardo Díaz Nosty.

El libro que más veces he leído es Estamos aquí, de Oliver Jeffers, sobre la Tierra. Y el más bonito, He visto un pájaro carpintero, de Michal Skibinski e ilustrado por Ala Bankroft. El último que voy a leer, Ganarse la vida, de David Trueba. En cualquier caso, el segundo libro más importante para mí de este año es Absolución, las letras reunidas de Rafael Berrio, que murió el 31 de marzo, publicado en La Veleta. “Tan insulsa fue mi vida que jamás vestí un frac.”

Los mejores libros de 2020 que no he leído. Este es mi apartado favorito: es confiar en lo que dice gente a la que quieres o admiras y también tiene algo de salto de fe. En ese apartado van estos libros, que espero leer en algún momento, quizá de 2021: Ya sentarás cabeza, de Ignacio Peyró; Poeta chileno, de Alejandro Zambra, los Cuentos completos de Lorrie Moore, No digas nada, de Patrick Radden Keefe, o Tres mujeres, de Lisa Taddeo.