En el puerto se acostumbra a trenzar a las mujeres para que las lluvias lleguen, pero no inunden, es una sana costumbre tejer los cabellos como las sirenas hacen con el agua. Aprendimos a…
I ¿De qué dios balbucido de qué distinto llanto retrocedes y eres uno y siempre el mismo? Tal vez era la lluvia que el lirio padecía el cáliz que los campos del sol al llanto se apuraba…