Muriel Spark: realidad, ficción y burla de casi todo | Letras Libres
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Muriel Spark: realidad, ficción y burla de casi todo

"La entrometida" (Blackie Books) pasa del enredo a la parodia, a la sátira y al thriller y a veces está todo eso mezclado y por eso es tan divertida.

Nuestra heroína particular. La protagonista y narradora de La entrometida, de Muriel Spark (1918 - 2006), es Fleur Talbot, una singular mujer. Para empezar, no quiere casarse: “Quiero escribir. El matrimonio sería un obstáculo”, le dice a Beryl Tims, que trabaja para el mismo hombre que ella. Tims le responde: “Pero sin duda podría casarse y tener hijos y escribir poemas mientras ellos duermen”. Talbot: “Sonreí al oírla. Yo no era guapa, pero sabía que mi sonrisa me transformaba el rostro y que por un motivo u otro había logrado que Beryl Tims se pusiera furiosa”.

La entrometida comienza con Talbot escribiendo un poema en “un antiguo cementerio de Kensington que todavía no habían demolido”. Pero la historia que va a contar empieza en realidad diez meses antes, cuando le llega una carta en la que una amiga le anuncia que le ha conseguido un trabajo, de “tipo literario”. Talbot acude a la cita y se encuentra con el esnob Quentin Olivier y la señora Tims, el ama de llaves, y en seguida aparecerá la madre de Olivier, lady Edwina.

El trabajo de Talbot tiene que ver con la Asociación Autobiográfica. “Somos un grupo. Un grupo, debo decir, distinguido. Su función será sumamente interesante, aunque desde luego, dependerán de usted la eficiencia y la mecanografía”, le explica Olivier. Luego, le cuenta en qué consiste la Asociación: “Todos comenzamos a escribir nuestras memorias: la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Y pensamos guardar estas memorias durante setenta años en un lugar seguro hasta que todas las personas mencionadas en ellas hayan muerto”.

Enredos. Talbot tiene un amante, crítico literario, cuya esposa, Dottie, le reprocha al final del primer capítulo esa relación. A Dottie le alivia saber que para Talbot la ambición literaria está por encima de su relación con su marido, pero al mismo tiempo le parece antinatural: “Tu cabeza manda sobre tu corazón”. Un poco más adelante, Dottie descubrirá que su marido tiene una relación con un joven poeta, que comparte una noche de borrachera con Talbot. Mientras, Beryl Tims tiene planes de matrimonio con sir Quentin Olivier, en sus planes, la anciana lady Edwina es un estorbo. Talbot, claro, se hará amiga de la anciana madre y darán paseos, tomarán el té y hasta le presentará a alguno de sus novios.

La realidad supera la ficción. En su primera visita a la casa de Olivier, él recupera ese dicho al hablarle del proyecto a Talbot. Pero en ese momento no se puede saber qué es lo que realmente quiere decir. La entrometida pasa del enredo a la parodia, a la sátira y al thriller y a veces está todo eso mezclado y por eso es tan divertida. Talbot está escribiendo su primera novela, Warrender Chase, sospecha que Olivier manipula de alguna manera a los miembros de la sociedad y que tiene planes ocultos, Dottie empieza a trabajar en casa de Olivier, y todo se va liando cada vez más: alguien roba el manuscrito de la novela de Talbot y comienza a hacerse realidad, ella en venganza, roba los manuscritos de las memorias de la Asociación.

Entre tanto, la novela está sembrada de frases que condensan la parodia, el ridículo y que son críticas hechas con humor e inteligencia. Por ejemplo, cuando resume la actitud de su amante, el crítico, hacia lo que ella escribe: “era ambivalente con lo que yo escribía: solía gustarle, pero le desagradaba mi aspiración a ser una autora con obra publicada”. Habla también de su preocupación por dar verosimilitud a un episodio: “Desde entonces aprendí, por experiencia, lo poco que se requiere en el arte de la literatura para transmitir una experiencia total, y también que con una gran cantidad de palabras se puede, en cambio, no decir nada”.

Spark, autora singular. La vida de Muriel Spark parece el argumento de una novela: nació en Edimburgo y se casó. Tuvo un hijo y la familia vivía en África. Spark los dejó allí y volvió a Londres en 1944, aunque tardó dos años en salir de África. Poco después, mandó al hijo a un internado y luego con sus abuelos. Mientras, ella tuvo diferentes trabajos, como colaboradora en la oficina de contraespionaje del Ministerio de Asuntos Exteriores. Carmen López escribió un perfil en S Moda de Spark, pero tal vez la frase que repite su protagonista resuma el espíritu de Spark: “¡Qué maravillosa sensación la de ser una artista y una mujer del siglo XX!”. Antes de este rescate editorial, Contraseña publicó dos novelas de Spark: El asiento del conductor y La abadesa de Crewe.

Nuestra heroína singular. Fleur Talbot acaba la novela con una acción que revela su carácter: dando una patada a un balón “con una gracia fortuita que no habría logrado si hubiera estudiado el asunto y me hubiera esforzado. El balón voló por el aire y cayó en las manos expectantes de un niño. El niño sonrió. Y así, habiendo entrado en la plenitud de mi vida, por la gracia de Dios y llena de alegría, sigo mi camino”.

La entrometida

Muriel Spark, traducción de Lucrecia M. de Sáenz

Barcelona, Blackie Books, 2020, 192 pp.