Las cartas del poeta Vicente Aleixandre a su amigo el artista Gregorio Prieto: una oda al amor | Letras Libres
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Las cartas del poeta Vicente Aleixandre a su amigo el artista Gregorio Prieto: una oda al amor

Fundación Banco Santander saca a la luz las cartas inéditas que el poeta y premio Nobel envió al pintor durante cinco décadas. Un epistolario que revela el pensamiento más íntimo del escritor.

“El arte abrasa todos los labios”, escribió Vicente Aleixandre en una de muchas cartas dirigidas a Gregorio Prieto, el pintor que mejor supo retratar a la denominada Generación del 27, y que ahora Fundación Banco Santander recopila en su Colección Cuadernos de Obra Fundamental bajo el título “Visitar todos los cielos. Cartas a Gregorio Prieto (1924-1981)”. “Estas cartas nos hablan del Vicente Aleixandre poeta, de un lirismo exaltado y una desnudez impresionante en cuerpo y alma, y también nos hablan del ser humano maravilloso que se esconde en esas cartas. Pocas veces nos encontramos una coherencia tan grande entre la persona y el autor”, explica Javier Expósito, responsable literario de la Fundación.

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Se trata de un diálogo incompleto, en una única dirección, pero según Víctor Fernández, encargado de compilar y prologar esta antología, “a falta de unas memorias de Aleixandre, creo que estas cartas son lo que más se puede acercar a unas memorias íntimas del poeta”. “Visitar todos los cielos” muestra a un autor enamorado de la vida, la amistad, el arte, la belleza y el amor. Sus estados de ánimo, sus confesiones, sus consejos… Pero, además, es un testimonio fiel de sus costumbres y de los personajes de una época de plena ebullición literaria: Juan Ramón Jiménez, Lorca, Emilio Prados, Altolaguirre, Concha Méndez y Juan Chabás son algunos de los escritores que pasean por esta correspondencia.

En total, sesenta y dos cartas fechadas y doce sin datar componen este volumen en el que se recogen también los poemas que Alexaindre dedicó al pintor de Valdepeñas. Para recopilar este epistolario Víctor Fernández ha buceado en los archivos de Gregorio Prieto, donde se concentran más de dieciséis mil documentos entre misivas, dibujos, etc.

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“El amor no puede ser impuro, porque es el supremo holocausto a la reverencia que te posee”, escribe el poeta en sus cartas. “Aleixandre se nos muestra muchas veces desnudo, profundísimo, veraz, devoto de un amor panteísta que todo lo acoge y todo lo echa en falta”, describe Expósito. “Son sin duda cartas de un amor humano y divino, carnal y espiritual que en algunos momentos alcanza cotas de éxtasis verdadero y libertad amatoria absoluta” y que nos presentan a un Aleixandre entregado al amor y la vida.

“Quiero visitar todos los cielos. Nada de la belleza me puede ser ajeno”, confiesa el Premio Nobel a Prieto en la carta 25 (fechada en 1928), ensalzando por encima de cualquier cosa la libertad en el amor.“Viva la desnudez y la pudorosa impudicia de los cuerpos encendidos, prestos para el amor, ¿es eso digno de vergüenza?” .

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Hay quien podría ver en estas misivas, dice Víctor Fernández en el prólogo, visos del Rilke que escribe a Rodin o del consejero de Cartas a un joven poeta, lo cual nos habla de la riqueza y la hondura de estas cartas que Vicente Aleixandre dirige a Gregorio Prieto desde que se conocieran, en abril de 1924. La primera carta data de octubre de ese año y contiene el poema Adolescencia -perteneciente al libro Ámbito-. Esta relación epistolar se mantendría, a pesar de un distanciamiento tras la Guerra Civil, hasta su muerte. Prieto concibió, ya en sus últimos años, un proyecto para publicar este material. La última carta habla de este deseo no realizado.

El lector podrá encontrar en el volumen confidencias sobre primeros amores, alusiones a lecturas de Gide, el Quijote, comentarios majestuosos y proféticos sobre el cine, descripciones simples de Lorca y Juan Ramón, pero, sobre todo, en este epistolario de ida, lo que se sostiene es “una devoción por vivir y reivindicar lo que es arte, un arte comprometido con su tiempo”, añade el antólogo.