Espanto y euforia: la narrativa indómita de Grégoire Bouillier | Letras Libres
artículo no publicado

Espanto y euforia: la narrativa indómita de Grégoire Bouillier

La editorial independiente Hurtado & Ortega reúne en un solo volumen las tres primeras obras del último de los escritores salvajes franceses.

El escritor francés Grégoire Bouillier (Tizi Ouzou, Argelia, 1960) ni siquiera puede asegurar fehacientemente quién es su padre biológico: su madre se acostaba con dos hombres a la vez. Además, quien fingió ser su abuelo materno era en realidad su tío abuelo (el hermano de su verdadero abuelo, muerto en la Segunda Guerra Mundial). La veracidad de su ciclo de tres narraciones autobiográficas recogidas por primera vez en castellano en el volumen Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro habrá de ser necesariamente problemática. El autor ha advertido en más de una entrevista de que sus escritos toman la forma particular del informe, “un espacio en el que la realidad misma puede ser percibida como una ficción, en lugar de oponerse a ella”. Eso no implica que se produzca un falseamiento de los datos, en absoluto, pero sí una delirante reinterpretación en base a una suerte de irrealidad performática del sujeto narrador, sumido –ya desde muy joven– en una fuerte anomia y que se ve obligado muy pronto a diferenciar entre “la realidad y su representación”.

Con estas premisas, el resultado no puede ser sino una obra salvaje, melancólica, extravagante y visceral. Unos textos verdaderamente insólitos, zigzagueantes. Hay en Bouillier similitudes con la obra de Édouard Levé (en los impulsos autodestructivos), de Rodrigo de Souza Leao (en la delirante percepción narcotizada del mundo), de Henry Miller (en la búsqueda angustiosa de la trascendencia a través del sexo). Existen también ecos vilamatianos (especialmente en el segundo de los textos, en el que cuenta que fue invitado a la fiesta de 40 cumpleaños de la artista francesa Sophie Calle, quien, unos años después, sería su novia) y de Georges Perec (en el tercero de los textos, un delirio kamikaze donde relata cómo una groupie le lleva a hacer el amor en la misma cama en la que está su madre sedada). Con todo, el sarcasmo negro, un desesperado afán vital por encontrar la magia de la existencia y un desgarrador sentimiento de pérdida y abandono son marca de la casa. A eso se suman las innúmeras traiciones que se suceden todo el tiempo y, quizá derivada de estas, la incapacidad de amar (y el sufrimiento que esto le produce a Bouillier), así como la religión del espíritu (la literatura). Bouillier cree, a partir de un cierto punto, que su vida es una analogía de los personajes y las tramas de la Odisea.

El viaje homérico

El título escogido para este volumen, Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro, hace referencia a la sonda Ulysses, bautizada así en honor al Odiseo homérico, y por razón del intrincado viaje que habría de llevar a cabo hasta llegar a la región polar solar y que, igual que Bouillier, realizó tres viajes de investigación o misiones diferentes. La referencia al sol negro o schwarze sonne o sonnenrad, la rueda solar de los antiguos pueblos germánicos, tiene que ver con la idea del fin del mundo y es que, en la obra de Bouillier, todo parece estar condenado a un fracaso definitivo e irremediable (escribe: “El único pensamiento que ocupa mi cabeza es que estoy maldito: haga lo que haga, todo termina mal”). Asimismo es muy patente la idea del thánatos, que permea toda la obra y, especialmente, su vinculación con el sexo en tanto que desaparición y vacío. Y no solo referida a su madre, maníaco depresiva que intenta tirarse por la ventana todo el rato, sino a su hermano homosexual, a la muerte del escritor Michel Leiris (su maestro y mentor), poco antes de que Bouillier sea invitado al cumpleaños de Sophie Calle o el suicido de Max, o al mejor amigo de sus padres (y amante de su madre) que acaba disparándose un tiro en la boca con un rifle. Eso sin contar las otras muertes, las simbólicas y/o metafóricas (la esperanza, el deseo, la virtud, etc.). Este ambiente de sexualidad difusa propicia unas cuantas relaciones sentimentales tóxicas, como que Bouillier acabe besándose lascivamente con su madre y tocándole el culo, que termine desquiciado viviendo como un homeless en las calles de París o que esté a punto de ser asaltado por una pandilla de bandoleros mexicanos en Laredo (y que violen a su novia en una orgía colectiva). Sin mencionar la constante sombra amenazadora del suicidio del propio Bouillier.

Un ataque invisible

El lector español tiene ahora la suerte de conectar los magmas rizomáticos que se suceden en los tres textos: Informe sobre mi persona (2002), El invitado secreto (2004) y Cabo Cañaveral (2008); los dos primeros están hoy descatalogados y el tercero estaba inédito en español. Tres maneras distintas (tanto formal como rítmica y sintácticamente) de abordar un mismo drama: “la incapacidad de pronunciar una frase que no viniera cargada de sufrimiento y de indigencia”, una mezcla de vergüenza y liberación que sirve para deshacernos de lo que nos atormenta y nos da miedo, y que es “aquello que ya nos ha ocurrido de forma invisible”. La aflicción de quien percibe “la magnitud inconmensurable de la vida” y que tan provechosa es para el arte.