Crimen sin castigo | Letras Libres
artículo no publicado

Crimen sin castigo

Julia Deck dijo que cuando escribió la novela 'Viviane Élisabeth Fauville' (Eterna Cadencia, 2019) en realidad quería escribir 'Crimen y castigo' al revés.

Querido Freud. Viviane Élisabeth Fauville es la protagonista cuyo nombre da título a la primera novela de Julia Deck (París, 1974), que trabajó en el sector editorial y como jefa de comunicación de grandes marcas antes de abandonarlo todo y entregarse a la escritura, su sueño de infancia. Viviane Élisabeth Fauville ha matado a su psicoanalista con uno de los cuchillos del juego que recibió de su madre como regalo de boda. Su marido, Julien, ingeniero, la ha dejado “después de dos años de infierno conyugal”: “Viviane, te dejo, no hay otra salida. Viviane, de todas maneras sabes que te engaño y que ni siquiera es por amor, sino por desesperación.” Ah, Viviane es madre reciente: tiene un bebé de doce semanas.

Con un cuchillo en el metro. Nuestra protagonista no recuerda muy bien lo que ha hecho hace apenas cinco horas, “le parece que hace cuatro o cinco horas hizo algo que no tendría que haber hecho”. Al día siguiente recuerda todo lo que hizo: la confesión de su marido, el cuchillo en el bolso, la visita al terapeuta y el viaje en metro hasta allí, y luego: “Usted está a unos centrímetros de él, lo domina desde su estatura y sus tacos. Usted levanta la punta del cuchillo a la altura del vientre del médico, torpemente, un poco a tientas, no muy segura de que lo va a lograr. Le hunde la cuchilla justo debajo de la última costilla, la sumerge hasta la guarnición. Las vísceras son blandas como la manteca. Usted sube hasta el pulmón, pero el hombrecito ya está muerto, yace al pie del sillón y ya no podrá hacer daño”. Esa es la peripecia de nuestra protagonista: ha matado a su terapeuta, que, por otro lado, no parecía ganarse el cariño de sus pacientes. La policía la quiere interrogar y ella acude a comisaría con el bebé. Conoce a la viuda, que es muy amable. El crimen destapa infidelidades, engaños y una fortuna oculta.

La vida se deshace. Mientras la investigación avanza, la vida de Viviane Élisabeth Fauville se deshace: tiene alucinaciones, recorre París haciendo trasbordos de metro, recuerda cómo empezó todo con su marido, también a su madre. Se hace la encontradiza con otro paciente de su psicoanalista, un joven, y se entrega a una sesión de sexo triste, decepcionante y desagradable que incluye un episodio violento. Las marcas de sus muñecas alertarán al padre de su hija. La vida de Viviane no es lo único que se deshace: su conciencia y su capacidad de control van desapareciendo hasta que tiene un ataque de ansiedad. Entonces, los límites entre la realidad y lo que ella interpreta se desdibujan para ella, pero también para nosotros.

Nosotros, ella, usted. La novela va cambiando de punto de vista y de persona a lo largo de la narración: de segunda a primera persona del singular, de tercera del singular a primera del plural, y vuelta a la segunda del singular. El cambio de punto de vista y de focalización consigue al menos dos cosas: una, trasladar la inestabilidad mental de la protagonista al relato haciendo partícipe al lector, y además hace que el lector cuestione la versión de los hechos. ¿Qué ha pasado realmente? ¿Quién es Viviane Élisabeth Fauville? Una persona normal, más bien aburrida. Como usted o yo. ¿Seríamos usted o yo capaces de matar? ¿Y ella? ¿Cómo de frágil es nuestra salud mental?

Ensayo de un crimen y un castigo. Julia Deck dijo que cuando escribió esta novela, que se publicó en 2012, en realidad quería escribir Crimen y castigo al revés. También dijo que para escribirla pensó mucho en algunos de sus escritores favoritos, sobre todo en Jean Echenoz. Leyéndola me he acordado de El papel amarillo, de Charlotte Perkins Gilman, un viaje a los abismos de la locura. Y también de Ensayo de un crimen, la película de Luis Buñuel en la que el asesinato solo ocurre en la cabeza del protagonista. Viviane Élisabeth Fauville es un thriller cuyo final es abierto y que evita deliberadamente ofrecer una versión cerrada de los hechos. Mientras tanto, acompaña a Viviane en su recorrido por París, el Jardín Botánico, la rue Monge, Jussieu, y casi le perdonamos su mal gusto con los hombres.

Viviane Élizabeth Fauville

Julia Deck, traducción de Magali Sequera

Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2019, 118 pp.