Amélie Nothomb y los cuentos de hadas | Letras Libres
artículo no publicado

Amélie Nothomb y los cuentos de hadas

Golpéate el corazón es una fábula que se sirve de los clichés de las relaciones entre madres e hijas para construir una historia imprevisible.

El viejo ritual. Los libros de Amélie Nothomb son como las navidades, el primer helado del verano, la lluvia de abril o la vuelta al cole: un hito en el calendario que sirve, entre otras cosas, para marcar el paso del tiempo, para avisar de que ha transcurrido un año. Sus libros –autobiográficos, de autoficción o de ficción pura, de revisión de cuentos– ofrecen al mismo tiempo el calor de lo conocido y la sorpresa de lo inesperado. Siempre están ahí, y aunque se repitan los temas, siempre hay algo nuevo, diferente e impredecible.

Amélie Nothomb, escritora belga. La periodicidad con que salen sus novelas es tan puntual como sus manías de escritora: escribe cada día de cuatro a ocho de la mañana, con un termo de té al lado; escribe y escribe y tiene un montón de novelas que piensa publicar guardadas en un cajón. Tiene un despacho en su editorial. Allí lee y responde las cartas de sus lectores. Aunque puede que todo sea un invento, una construcción de su personaje: Amélie Nothomb, escritora belga nacida en Japón, hija de un diplomático de una ilustre familia belga. En la Wikipedia inglesa dicen que Nothomb nació en Kobe en 1967; en la francesa, Bélgica, 1966. Anagrama, editorial que publica sus libros en español, da por buena la versión nipona. En cualquier caso, su padre sí es diplomático y ella sí pasó la infancia en Asia y América. Volvió a Bélgica a los diecisiete años. Con más o menos fidelidad, ha contado muchos de esos episodios en sus libros: Estupor y temblores, Metafísica del enemigo, Ni de Adán ni de Eva, La nostalgia feliz o Biografía del hambre, por citar algunos. Ha jugado con su personaje en novelas tan sorprendentes como Otra forma de vida.

Un cuento de hadas. En los cuentos de hadas no suele haber madres: para que empiece la aventura es mejor que no estén. Pero en Golpéate el corazón, la novela más reciente de Nothomb traducida al español, sí hay: está Marie, que es madre demasiado pronto y sin querer. Y está también Olivia, que tiene una hija para que no le puedan reprochar que no es madre (“Tanto como el hecho de que tuve un hijo, hace diez años. Nunca me lo han perdonado. Pero si no hubiera tenido un hijo, me habrían juzgado todavía con mayor severidad”). Hay otras madres: la madre de Marie, la madre de la mejor amiga de la protagonista o la madre en la que no quiere convertirse la hermana pequeña de la protagonista. Golpéate el corazón es la historia de Diane, una heroína que lo tiene todo: es guapa, es inteligente, es sensata, es trabajadora, es generosa… Tiene todo menos el cariño de su madre, que se muere de celos de ella desde que nació. Conseguirá lo que se proponga, porque es la heroína. Pasará por algunas pruebas, tendrá ayudantes y caerá en algunas trampas; adoptará como madre sustituta a quien no llega ni a madrastra. Pero esto es un cuento, y los cuentos siempre acaban bien, con todo lo que eso conlleva (incluso la parte en que la bruja debe morir). La historia de Diane sigue los hitos de los cuentos de hadas, sus clichés y giros. Como sucede con otras novelas de Nothomb, lo que parece importar aquí no es tanto el estilo como la acción. Y como sucede en algunas novelas de Nothomb, algunos diálogos son como combates de boxeo: “-¿Así que he sido una mala madre? -No con Nicolas. Él está muy bien. Suelo cruzarme con él en la universidad. -A ti también parece que las cosas te van bien. -No, no estoy bien. Soy fría, ¿lo recuerdas? -Sí. Siempre lo fuiste. -No. No lo era de pequeña. Me obligué a serlo para soportarte. -Nunca te maltraté. -Mamá, me fui de casa cuando tenía quince años. -Sí. Nunca entendí por qué.”

Madres e hijas, la historia interminable. La culpa siempre es de la madre. Ese es, según mi madre, el resumen de todo Freud. El problema aquí es que la madre es un desastre solo con sus hijas, no con el chico, el segundo, y por diferentes motivos: por defecto con Diane, por exceso con la hija pequeña. Pero no es la peor madre del libro; es peor la ambiciosa, en el peor sentido del término, Olivia. Para compensar hay dos buenas madres, o al menos no psicópatas: la abuela de Diane y la madre de la mejor amiga de Diane. Golpéate el corazón no pretende explicar las relaciones entre madres e hijas, es una fábula construida con elementos más o menos tópicos y reconocibles. La gracia está en cómo los maneja y deforma para obtener resultados inesperados y pillar siempre desprevenido al lector.

El genio reside en el corazón. Diane decide primero que quiere ser médico, a los once años, la epifanía se cuenta con detalle en el libro. Y a los quince que será cardióloga. Pero en el libro no se cuenta hasta mucho después, cuando una profesora a la que ella admira le pregunta por qué eligió esa especialidad: “Fue una frase de Alfred de Musset, que me impresionó: ‘Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio’”. Solo por este hallazgo merece la pena leer esta novela cruel, tierna, alegre y desasosegante. Como sucede con los libros de Nothomb, aunque conozcamos la carretera el paisaje siempre sorprende.

 

Golpéate el corazón.

Amélie Nothomb, traducción de Sergi Pàmies. Barcelona, Anagrama, 2019, 150 pp.