Algunos libros para el verano | Letras Libres
artículo no publicado

Algunos libros para el verano

Los cuentos de Margaret Atwood, Elvira Navarro o A.M. Homes, las memorias de Elizabeth Hardwick, Deboray Levy o Christina Rosenvinge, o la gran novela del año, La idiota, de Elif Batuman.

Una imagen. Me imagino en un plató con unos focos que dan una luz muy parecida a la del sol, en bañador, con sombrero y gafas de sol y rodeada de una pila de libros, algunos los he leído, otros los leeré este verano, otros viajarán conmigo, pero tal vez nunca llegue a leerlos. Eso es más o menos este post. Para ver la foto, usa tu imaginación. Pero antes una aclaración: Tal vez me olvide de algún libro maravilloso que he leído recientemente, el olvido puede ser deliberado o no. Esto es solo una lista de sugerencias con algunos libros en los que he pensado mucho estas semanas.

Cuentos. Se han traducido algunos libros de cuentos magníficos: pienso sobre todo en Nueve cuentos malvados, de Margaret Atwood, y en Días temibles, de A.M. Homes; pero también en La isla de los conejos, de Elvira Navarro. Son libros muy diferentes, pero podrían conversar entre ellos, quizá el de Navarro sea el que más tiende a las atmósferas; el de Atwood el que más humor tiene de los tres; el de Homes, el que dibuja un retrato más despiadado de nuestro mundo. Uno más: Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin. Que tiene todo: humor, una mirada despiadada y un talento admirable para convertir episodios de su vida en magistrales cuentos.

Novelas. En realidad, creo que debería decir novela, la novela. Este año no tengo dudas sobre mi novela favorita: La idiota, de Elif Batuman. Es verdad que me tenía medio ganada desde su anterior libro, Los poseídos (Seix Barral, 2011). Su primera novela no decepciona, más bien al contrario ha hecho que crezca aún más mi admiración por ella: tiene humor, viajes, filosofía del lenguaje y universitarios. Es una historia de iniciación, pero no solo. Es un libro estupendo.

Entre dos tierras. Sigo un poco enganchada a Noches insomnes, de Elizabeth Hardwick, de quien por cierto esta revista publicó un largo artículo sobre la decadencia de las reseñas. Escribí del libro aquí. Y como es una novela y unas memorias y ninguna de las dos cosas del todo, lo coloco aquí. También es un poco un libro raro de memorias En otras palabras, de Jhumpa Lahiri, un libro emocionante en el que explica las razones por las que decidió abandonar el inglés por el italiano como su lengua para escribir.

Hacen memoria. Este año se han publicado un montón de memorias de escritoras. Deborah Levy, Claire Legendre, Joana Bonet, Laura Freixas, Aixa de la Cruz, Mary Karr, y todas las que me olvido. Me gustó mucho Debut. Cuadernos y canciones, de Christina Rosenvinge, donde repasa su trayectoria, sus canciones y el momento en que las escribió. Me gustó descubrir que las canciones se escriben en ese extraño momento de transición y recogimiento entre giras, cuando el momento del glamur ya ha pasado. Es un libro que habla del fracaso y lo reivindica.

Deseos. Este verano desearía leer al menos los Cuentos completos de Carmen Martín Gaite, publicados por Siruela; En islas extremas, de Amy Liptrot, Antes que tiréis mis cosas, de Violeta Gil, y Tres maneras de inducir un coma, de Alba Carballal. Desearía también leer algunos libros y no escribir de ellos, aunque me gustaran mucho. No es una cuestión de egoísmo y de celo. Es que a veces me gustaría no tener que pensar por qué me han gustado los libros que me han gustado. No por pereza, sino por no estropearlos. Eso me hace pensar en algunas lecturas secretas de estos meses: Mi año de descanso y relajación, de Otessa Moshfegh, y de Historias reales, de Helen Garner, entre otras.

*En busca de la paridad. Este es un blog en el que escribo de cosas que hacen chicas: libros, películas, series, canciones. Por eso no hay ningún libro cuyo autor sea un hombre. Pero también leo chicos: por ejemplo, a Patrick Modiano o Dominique Ané. También a Javier Pérez Andújar y las Prosas apátridas, que se ha reeditado aprovechando el 90 aniversario de Ribeyro. Todos son estupendos. Y ojalá pueda leer los de Martin Amis y Graham Greene en la playa.