Mary Gaitskill: Recuperar los grises | Letras Libres
artículo no publicado

Mary Gaitskill: Recuperar los grises

'Esto es placer' es una novela sobre la caída en desgracia de un hombre cuya carrera se hunde tras unas acusaciones de abuso. Y es también una defensa de la ambigüedad.

Dos amigos. Margot y Quin se conocieron en una entrevista de trabajo. Ella optaba al puesto y aunque no prosperó, al cabo de un tiempo asuntos profesionales les hicieron coincidir de nuevo. Quin se acordaba de ella. Charlaron, y en un momento Quin le puso la mano entre las piernas a Margot, que fue tajante en su rechazo. Sin embargo, ahí todavía no se hicieron amigos, fue más adelante, después de que Quin le escribiera mails a ella en un tono amistoso. Margot se echó a llorar después de pasar un rato encerrada en el metro, llegaba tarde a su cita con la psicóloga y se derrumbó. En ese momento, después de intentar sin éxito que una amiga la consolara, Quin apareció como un amigo leal, dispuesto a escucharla, a animarla y a decirle las palabras necesarias para que ella deje de sentirse mal. Ahí se nace su amistad. Esta es la historia de Quin y Margot, las dos voces que se van alternando en Esto es placer, la breve novela de Mary Gaitskill que acaba de publicar Literatura Random House.

Lo que más te gustó es lo que quieres cambiar. Quin es un editor arriesgado, un poco avasallador en todos los aspectos, es directo en su trato con la gente y tiene la extraña y sorprendente capacidad de hacer que la gente le hable de cosas tan íntimas como en qué piensa cuando se masturba. Es consejero sentimental de un montón de mujeres, que lo veneran y le cuentan sus tribulaciones, le preguntan qué ropa ponerse, etc. También Margot lo hace, y en parte por eso le gusta. La novela comienza con una anécdota que ilustra esa decisión y falta de timidez de Quin para entablar una conversación o improvisar algo así como una cita. Lo que tiene Quin es que hace que su interlocutor se sienta especial, todas –y alguno– sienten que les presta toda su atención cuando está con ellos y, seguramente, es así. Sin embargo, todo estalla cuando varias mujeres acusan a Quin de haberse propasado: su reputación de editor brillante es sustituida por la de acosador, pierde el trabajo y su matrimonio queda tocado también. Margot lo defiende, pero está enfadada con él; en parte, porque le parece que a veces se comportaba de manera demasiado grosera, era hiriente por su crudeza, pero sabe que no es un depredador. También está enfadada porque no comprende que Quin siga llamando amigas a las mujeres que lo han denunciado y que han arruinado su estatus.

Ambigüedad. Esto es placer es una novela sobre el Me Too, ayuda a entender algunos aspectos del fenómeno que quizá se pasan por alto por la necesidad de establecer límites claros rápidamente para poder posicionarse cuanto antes. Pero precisamente lo que quiere mostrar Gaitskill es que lo que separa lo aceptable de lo que no lo es no es inmóvil. Dicho de otra manera, que la manera en que se juzga el comportamiento de los demás es voluble y que el clima social puede dar la vuelta rápidamente. Por ejemplo: una mujer aparece entre las firmantes de la acusación, pero solo después descubre que a quién se acusa es a Quin, de quien es amiga, por cierto. Otra de las cosas sobre las que se pronuncia la novela es la necesidad de gradación: hay comportamientos censurables, desagradables y groseros que no suponen un comportamiento criminal. Esto es placer puede leerse como una defensa de la ambigëdad, o al menos de la zona gris en el comportamiento humano. Uno a veces ofende y otras se siente ofendido, pero eso forma parte también del viaje: “Todos en un momento o en otro se han comportado de una forma grosera”, le dijo Gaitskill a Andrea Aguilar en una entrevista para El país. Una de las virtudes de la novela es que incluye el punto de vista de la amiga y defensora: muestra que afortunadamente la realidad no es monolítica ni tampoco la manera en que la interpretamos.