La verdad sobre perros y escritores | Letras Libres
artículo no publicado

La verdad sobre perros y escritores

'El amigo', de Sigrid Nunez, es una inteligente y sensible novela sobre los afectos, el mundo literario y las relaciones entre escritores y perros.

Algo se muere en el alma. La narradora de El amigo, de Sigrid Nunez, empieza la novela recordando lo último de lo que habló con su gran amigo y mentor, que se ha suicidado: de un trastorno mental que presentaban las mujeres camboyanas supervivientes del régimen de los jémeres rojos que estaban ciegas, pero no había nada patológico que explicara su ceguera. “Eso fue lo último de lo que tú y yo hablamos cuando todavía estabas vivo. Después, solamente tu correo electrónico con una lista de libros que pensabas que me serían de ayuda en mi investigación. Y, por las fechas, tus mejores deseos para el Año Nuevo”.

La narradora no tiene nombre, y se enfrenta al duelo por la muerte de su amigo, un escritor y profesor, mujeriego, con tres matrimonios a sus espaldas y que había adoptado un gran danés de ochenta kilos. Aunque no ha dejado nota de suicidio, el amigo consiguió dejar lo suficientemente claro a su tercera esposa –pero sin levantar sospechas sobre lo que planeaba– que quería que la narradora sin nombre se ocupara del perro.

Esto no es otra novela sobre el duelo. O al menos no solo. Hay una parte de novela de duelo, pero desde un punto de vista menos frecuente: no es la novia, ni la amante, ni la hija; es la amiga, solo eso. Desde esa posición la narradora va contando el paso de los días, la celebración de un homenaje a su amigo muerto al que él se habría opuesto, las citas con las exmujeres, los encuentros, la vida cotidiana que vuelve a su cauce y contra lo que ella se rebela: además, en su caso, nada vuelve a ser lo mismo, porque ahora comparte su vida con un perro enorme, por el que se arriesga a que la echen de su casa (un chollo en Manhattan) y cuyos excrementos recoge con ayuda de una pala y un cubito de playa infantiles.

El amigo es una inteligente y sensible novela sobre los afectos y sobre el mundo literario. Contiene también una compilación de relaciones entre escritores y perros. Es un lamento sobre la desaparición de una manera de entender la literatura y los libros y lo que es ser escritor. Es una ridiculización de la estrechez de pensamiento en la que se están convirtiendo los campus estadounidenses, obsesionados con la idea de la seguridad.

Queridas. Un año antes de suicidarse, el amigo dejó las clases. Estaba cansado, desanimado, pero la gota que colmó el vaso fue una queja que recibió de un grupo de alumnas: las ofendía que las llamara queridas. Era acoso sexual. Sigrid Nunez hace que convivan esas quejas de alumnas ofendidas por cómo las llama un profesor con el relato de otras mujeres explotadas sexualmente desde la infancia.

Sobre lo que es conducta sexual inapropiada explica la narradora: “Yo hice el curso on line que requería mi universidad, ‘Formación sobre conducta sexual inapropiada’, y era consciente de que cualquier referencia oral o escrita al comportamiento sexual, incluidos chistes o viñetas sugerentes, o la conversación casual sobre la vida sexual propia o ajena, se encuentra bajo el epígrafe ‘conducta sexual inapropiada’”. Esa infantilización de los alumnos, mayores de edad, no sé a quién se supone que beneficia.

Una vocación de infelicidad. “Una vez, en una charla, alarmaste al público que abarrotaba la sala diciendo: ¿De dónde sacan todos ustedes la idea de que ser escritor es algo maravilloso? No es una profesión sino una vocación de infelicidad, dijo Simenon que era la escritura. Georges Simenon, que escribió cientos de novelas bajo su propio nombre y cientos de otras bajo dos docenas de seudónimos, y quien, cuando se jubiló, era el autor que más vendía del mundo. O sea, un montón de infelicidad.”

La novela está llena de reflexiones y discusiones consigo misma sobre la escritura, sobre lo que es y por qué se hace. Disecciona el oficio de escritor y agrupa algunas citas (de Janet Malcolm, Joan Didion, W.G. Sebald, Rebecca West) sobre escritores que más o menos se resumen en esta de Henry de Montherlant: “Todos los escritores son monstruos”. Las breves escenas de sus clases de escritura devuelven una imagen bastante deprimente: en general a sus alumnos no les interesa leer otros libros, ni escribir bien, quieren triunfar, vender mucho, no hacer buenos libros, si es que son capaces de distinguirlos. Y el mundo editorial que se dibuja aquí se ha rendido a eso: todo va demasiado rápido, se da cuenta la narradora cuando ve la edición de bolsillo de la novela que sacó hace apenas un año una amiga y que ella aún no ha leído.

Reencarnación (¿Qué es el amor?). El terapeuta de la narradora le dice, casi enfadado, que lo que le sucede es que estaba enamorada de su amigo. Lo que revela eso es, en realidad, que tampoco el terapetua es capaz de entender la amistad como una forma de afecto y amor. El perro, Apollo, escucha atento cuando la narradora lee en voz alta (parece que ha pasado su bloqueo) y parece que llegan a un entendimiento profundo. El perro obedece, ella le deja dormir en su cama, a pesar de que largo ocupa más que ella. Y la transformación sucede, solo metafóricamente, claro: el perro cubre la ausencia del amigo y lo sustituye. El amigo habla también del amor y es una reivindicación de la amistad como una relación compleja y profunda como las amorosas, pero en ocasiones más duradera.

El amigo

Sigrid Nunez, traducción de Mercedes Cebrián

Barcelona, Anagrama, 2019, 201 pp.